En una entrevista reciente, la directora de cine Paula Ortiz comentó que, ante cualquier adversidad que sucediese en su vida, ella nunca podría quebrarse del todo, porque tiene a mano sus libros, sus películas, sus discos. Yo me lo creí porque sé que somos muchos los que formamos esa hermandad de fanáticos de lo que Garci una vez llamó “vidas de repuesto”.
Tras ese título de eco maldito se esconde una monumental defensa de las humanidades (lo que ya de por sí es una postura casi demodé) mediante un viaje a través de ciento trece obras maestras de todas las disciplinas posibles. El libro comienza con las Iluminaciones, un bloque de fogonazos sobre arte en el que el autor expone sucintamente obras icónicas de artistas como Rodin, Hooper, Magritte o Munch. Continúa con las Revelaciones, apartado dedicado a la música que ha dejado huella en Cuartango, desde el directo de Aretha Franklin en una iglesia de Los Ángeles hasta la capacidad de reinvención de John y Paul en el Sgt. Pepper’s. En las secciones de Descubrimientos y Síndrome de Stendhal se expone la emoción del autor ante las películas de Rohmer, los guiones de Billy Wilder o las construcciones de Lloyd Wright y Le Corbusier. La última estación es Epifanías, pasaje en el que Cuartango refiere los libros de su vida.
El lector realiza esta travesía a través de una elegante prosa que se encuentra supeditada en todo momento al propósito de transmitir belleza y verdad. Reconozcamos lo evidente: Cuartango es un sabio de nuestro tiempo que lleva años confeccionando algunas de las mejores piezas del periodismo de este país. En Iluminaciones, al igual que en sus columnas, su voz resulta inapelable, casi proverbial. El libro se disfruta pausado, como un buen café en casa en una tarde lluviosa, y posee un Cuartango de una lucidez abrumadora. Una vez dijeron de John Williams que era incapaz de escribir una línea mala. Algo así sucede en este libro, en el que la frase del filósofo y periodista se revela continuamente precisa, en estado de gracia.
“He querido transmitir el arte que no solo me ha producido deleite y satisfacción, sino que también ha dejado una huella en mi interior”, concluye el propio autor al hablar de la eternidad que encontró Monet en Giverny. En esa vinculación sentimental se halla la clave. Lejos de aleccionar soporíferamente, el autor adopta un tono íntimo, como de confesión, para analizar una a una las piezas artísticas que conforman su mapa sentimental desde el prisma más seductor: el de la pasión. Así, Cuartango genera un mágico efecto contagio.
En una charla entre la librera Laura Riñón —Amapolas en Octubre— y el escritor Juan Gabriel Vásquez escuché que la literatura es cosa de gente infeliz. Discrepo radicalmente. Si estoy destrozado, ¿a cuento de qué me va a apetecer saber si este loco terminará cazando a la ballena? Igualmente, disiento con esa idea de que el disfrute del arte tenga algo que ver con la incapacidad de vivir. La sensibilidad no es negación, sino esperanza, que es lo que brilla tras cada uno de los textos de Iluminaciones. Y es que, pese a que en “El éxtasis de la lectura” (pieza que sirve de prólogo al texto) el autor se reconoce descreído con el tiempo presente —“leer es hoy un anacronismo, quizás uno de los últimos gestos de rebeldía”—, la realidad es que las disertaciones del periodista poseen un innegable cariz de ilusión, de optimismo.
Como Jep Gambardella, Cuartango no es más que un romántico desencantado, un soñador, al fin y al cabo: “No distingo entre leer y vivir, creo que es lo mismo”. Este libro podría no ser la gran belleza, pero sí una narración de su búsqueda ansiosa. Como el propio autor sostiene, “lo inútil acaba así siendo lo esencial. En eso consiste la existencia: en mirar la realidad con la experiencia única e irrepetible de nuestros ojos. Es lo que vale la pena y lo que queda: un breve destello en el eterno curso del tiempo”.


Un gran artículo , demuestra gran sensibilidad y pasión por la literatura y el arte, cosas que no están de moda en el momento actual que vivimos.
Artículo estupendamente escrito y que te invita a leer el libro analizado. Estupenda lectura y recomendación por parte del periodista.