Es más apacible vivir convencida de ciertas mentiras que aceptar las verdades incómodas. La cotidianidad amortigua los desastres, los accidentes, los escándalos y, en general, el ruido que amenaza con romper nuestra forma de vida. Es más sencillo saludar a un desconocido, ser amable con un dependiente o comer con un compañero del trabajo cuando olvidas que, justo delante de ti, hay otra persona cuyas intenciones nunca podrás conocer al cien por cien. Por eso, cuando algo rompe la regla no escrita de fingir que todo está bien, que las personas perturbadas, malvadas y crueles están lejos de ti y no al lado de tu escritorio o al otro flanco de la cama, se abre un cisma en nuestra rutina que conecta con una emoción que ha guiado a todos los seres vivos desde su nacimiento: el miedo.
Sky es una de esas novelas terriblemente complejas en su sencillez. En ella se presenta un lugar extraño, tan hospitalario como asfixiante, llamado Sky. Sus leyes y las interacciones de sus habitantes con Zed conducen la desconfianza del lector hacia un lugar concreto: a ese pueblo más parecido a un limbo que a un lugar real.
Kaaron Warren, la autora, consigue este desasosiego al convertir todo lo que podríamos considerar “positivo” en amenaza, como la actitud hospitalaria de los habitantes de Sky, la ausencia de desempleados e incluso la facilidad para asentarse y empezar una nueva vida en un pueblo en el que todo parece funcionar a la perfección.
Sin embargo, pronto descubrimos que Sky ni es el origen del miedo ni es la amenaza que acecha a los distintos personajes: es un castigo.
Entre los detalles más perturbadores del pueblo, los cuales conocemos a través de los ojos del protagonista, poco a poco se va mostrando algo distinto: la psicología de Zed.
¿Y quién es Zed? Bien, es una pregunta difícil de responder.
Por un lado, Zed es un hombre joven, de 23 años, que tiene un trabajo como oficinista donde ostenta un modesto cargo de poder; un padre que maltrata a su madre desde hace años; una hermana fugada; un mejor amigo de la infancia, y un deseo cambiante que va de mujer en mujer, de capricho en capricho.
Por otro, Zed es un jefe que usa su poder sobre sus compañeras; un hijo que se humilla ante su padre; el responsable de la fuga de su hermana al extranjero, y un depredador que sale por las noches con su mejor amigo de la infancia a beber hasta caer inconsciente y a perseguir a mujeres que se cruzan en los bares.
Zed es la verdadera amenaza de la novela, una que aterra por su cobardía, sus inseguridades, su violencia y su deseo constante por ser el más fuerte, por ser el único al que miren y por ser reconocido como hombre. Su ego y su narcisismo están presentes en cada una de sus acciones y decisiones y, una vez el lector es consciente de ello, es incapaz de no verlo, a pesar de que Kaaron Warren intenta desviar nuestra atención hacia Sky.
Esto funciona con gran efectividad a lo largo de gran parte de la novela sobre todo porque la autora juega con la negación del lector a creer que Zed pueda ser realmente «malo». Al fin y al cabo, ¿cómo no concederle el beneficio de la duda a un niño que ha crecido en un entorno hostil? ¿Cómo no hacerlo a un hombre que parece ser el único interesado en descubrir qué fue de su profesora desaparecida?
Y lo peor es que Zed es un peligro que forma parte de nuestra vida. En ese sentido, la novela, a la que al principio le encontraba semejanzas con Cadáver exquisito, de Agustina Bazterrica, se parece más a la ansiedad asfixiante de Comerás flores, de Lucía Solla Sobral o a los horrores cotidianos de los relatos de Telepunga, de Arelis Uribe.
Sky es complejo en su sencillez porque nunca oculta sus intenciones, sino que juega con nuestra psique, con los relatos con los que hemos crecido y que nos han enseñado que el enemigo es el lobo o la bruja que habitan en el bosque, no ese encuentro fortuito en un bar que, si tan solo hubiera durado un poco más, podría haber quebrado las mentiras piadosas que nos contamos cada día: que los monstruos se ven a simple vista y, por suerte, están lejos.
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Autora: Kaaron Warren. Título: Sky. Traducción: Carla Bataller Estruch. Editorial: La Biblioteca de Carfax. Venta: Todos tus libros.


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