Andrea Franco es una poeta argentina nacida en La Habana, Cuba, en 1991. Creció en Buenos Aires. Es licenciada en Letras (Universidad de Buenos Aires) y magíster en Escritura Creativa (Universidad Nacional de Tres de Febrero), trabaja como tallerista, editora y gestora cultural. Participó en antologías y revistas literarias de Argentina, México, Cuba, Estados Unidos y Francia. Fue seleccionada en la Bienal de Arte Joven de Buenos Aires 2021/2022 en Poesía y Relato, finalista del Premio Banco Provincia de Literatura (2024) y ganadora del Premio Relato “Todos los tiempos el tiempo” otorgado por Fundación Proa, Fundación Bunge y Born y La Nación (2024). Publicó los libros de poemas Las ceremonias (2022, Concreto Editorial) y Lo que come el fundamento (2026, BajoLaLuna).
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como un mundo entero en chiquito
la prenda está al servicio de quien debe dominarla
cambiar vida es desplazar la enfermedad
pasar el daño de un cuerpo a otro
sacar el mal de adentro
llevarlo a un animal
se necesita muy poco
para un avalancha
sedimentos húmedos durante el otoño
el moho los hongos
y después con apenas nada
cae la casa el muelle la forma en que
dijimos te entiendo
y cada cosa se agarra
de la siguiente
tira del centro de la remera
empuja la tarde
de sol el equilibrio
va ganando el terreno
***
el majá de santa maría guarda el brillo
dorado de la virgen
caza jutías ratas ratones
aves de corral y especies de menor medida
se enreda al tronco
sigue su rumbo se confunde
entre las ramas
hipnotiza a sus presas las devora
y si algo sale mal
hace curas de las hojas
––silba suave da un chasquido
sus congéneres veloces
le traen medicina
***
la noche en que volví
a dormir fue la única
en la que no dormiste
te vi después perfectamente
los metros cuadrados
por los que circulaste
tu contorno vacío en
el sillón la mesada los
intentos de encender
la hornalla y la chispa
un sol intacto en medio de
los árboles los dibujos
grabados las horas que
siguieron atrás o adentro
de mis párpados
las páginas que leíste
sin saber que leíamos
lo mismo
***
las casas se suceden y el paisaje
mental es siempre una ventana
de celosías apenas sostenidas
por un encastre débil en las junturas
y una palma
alta donde clavar un gallo negro
de madrugada llamar
a san cipriano pedir al diablo que a los buenos
espíritus los vuelva malos
dejar un puñado de tabaco
en el alféizar y alejarse
de la fascinación del precipicio
de la punta de montaña
de fijar la vista de más
del fondo del agua
***
el aire no fluye
en gradientes
una masa de aire contiene aire
más denso porque su aire
es más fresco
que el circundante
el aire circundante va hacia adentro
hacia el centro
del sistema
una curva de igual o constante
presión une los puntos del mapa
podrían trazarse con hilos
los tránsitos
quedar interceptadas las variables
una isla es una línea isobárica adentro de otra
una cebra aplastada
una fila de flechas que avanzan
en la misma dirección
***
después la casa se llenó de grillos
saltamontes iguanas una gacela
color caramelo
una avispa en las botas de lluvia
una invasión de vaquitas de san antonio
estando oculto
el mal se alimenta y vive
después hubo algo en todo
en la mariposa el tigre
un ninja en el pájaro
en la rama una serpiente
en los arbustos la mujer
estando oculto el espíritu
puede tragar lo que se lleva adentro
después soñé cada noche una cara
distinta a la tuya
hasta el arrocerito índigo
inflado como un pompón de peluche
era azul y volaba al ras del agua


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