Hay escritores a los que se reconoce por la originalidad de sus argumentos, otros por la belleza de su prosa y algunos por la profundidad de sus personajes. Pero existe una cualidad mucho más difícil de alcanzar: la capacidad de narrar el horror sin convertirlo en un espectáculo ni complacerse en él, mostrando el abismo sin invitar al lector a recrearse. Esa es, probablemente, una de las mayores virtudes literarias del escritor Juan Tranche (Madrid, 1979) y la demostración palpable de la misma la podemos encontrar en su última novela histórica, titulada Innocentia.
En Innocentia, Tranche ha construido una novela detectivesca histórica, en la que combina el suspense de la investigación criminal con una rigurosa reconstrucción del pasado. La trama gira en torno a asesinatos, conspiraciones y corrupción, utilizando el delito, los abusos y las intrigas de la sociedad romana.
El autor utiliza un plantel de protagonistas en el que están representados los estamentos más significativos del poder en la Bética hispana. Uno de los grandes aciertos de la narración es la potencia de los personajes que ofrecen una mirada crítica sobre un mundo dominado, como ocurre hoy en día, por el poder y la violencia.
Sobre estos sólidos cimientos se levanta Innocentia. La nota de la contraportada nos introduce en la argumentación:
“La acción transcurre en el año 222 d.C., en la provincia de la Bética de la Hispania romana. Varias niñas desaparecen sin dejar rastro mientras las autoridades contemplan los hechos con una pasividad tan inquietante como reveladora. El miedo comienza a extenderse entre las familias y solo Marciano Tauro, antiguo centurión retirado en Augusta Emérita, decide intervenir cuando la sobrina de un viejo compañero se convierte en la siguiente víctima. Junto a su esposa, Domicia, y a un joven huérfano iniciará una investigación que terminará descubriendo una red de trata de menores, corrupción política y ambiciones personales que alcanza el mismo corazón del Imperio”.
Desde que el hombre vive en sociedad conviven en él los impulsos más nobles y los más miserables. Innocentia se adentra precisamente en esa oscuridad mediante personajes capaces de convertir el sufrimiento ajeno en una fuente de placer, sin que el autor necesite exagerar unos comportamientos que, por desgracia, la historia ha repetido demasiadas veces. Los romanos replicaron su civilización en Hispania, pero además de cosas buenas, también trajeron lo peor y más ruin de su sociedad y ambas cosas es lo que nos va mostrando, poco a poco, Juan Tranche en su nuevo libro. Sin embargo, la novela no queda atrapada en la barbarie. En medio del dolor emerge la relación entre Tauro y Domicia, construida sobre la confianza, la lealtad y el respeto mutuo. Su historia aporta el necesario equilibrio a una trama dominada por la crueldad y recuerda que incluso en los escenarios más sombríos puede abrirse un sitio por donde pase la esperanza.
Resulta especialmente interesante, y bien argumentado, el debate que surge entre los protagonistas tras el secuestro y estupro de las primeras jóvenes patricias de una pequeña ciudad de la Bética. A través del enfrentamiento entre el padre y la madre de una de las jóvenes, la novela cuestiona un concepto del honor familiar romano que termina castigando a quien más ha sufrido. La víctima aparece marcada por una culpa inexistente mientras la preocupación por preservar la reputación familiar pesa más que el dolor de la propia hija. Es un episodio que demuestra hasta qué punto la revictimización de las mujeres sobrevive al paso de los siglos.
Todo ello aparece integrado con naturalidad en un thriller histórico sostenido por unas fuentes fiables que nunca entorpecen el ritmo narrativo. La recreación de la Hispania romana no responde a un simple ejercicio arqueológico; constituye un escenario dinámico en el que los personajes viven con absoluta credibilidad.
Innocentia no es solo una novela que pretenda entretener, que lo es. También es una reflexión con tintes filosóficos sobre el libre albedrío del hombre para elegir entre la aberración y lo normal, entre la indiferencia y el compromiso. Frente a quienes utilizan el poder para someter a los más débiles, aparecen hombres y mujeres que se niegan a aceptar la derrota moral y física, arriesgando cuanto tienen por proteger a los inocentes.
La Historia avanza mucho más deprisa que la naturaleza humana. Cambian los imperios, las leyes y las costumbres, pero la ambición, la corrupción y la violencia siguen encontrando nuevos rostros. Ahí reside, posiblemente, la mayor virtud de la novela de Juan Tranche: recordarnos que el pasado nunca está tan lejos como creemos.
Con Innocentia, el autor confirma, además, su dominio de uno de los subgéneros mas complejos de la novela histórica, al combinar una investigación exhaustiva con una profunda reflexión sobre la condición humana sin sacrificar el ritmo narrativo. El resultado es una obra que entretiene, conmueve y obliga a pensar, demostrando que las mejores novelas históricas no solo reconstruyen el pasado, también iluminan el presente. Por ello no solo merece ser recomendada, sino también reconocida por el valor de abordar un asunto tan incómodo con la crudeza justa, sin concesiones al sensacionalismo y con el propósito de despertar la conciencia del lector. El mal cambia de rostro con el paso de los siglos, pero nunca deja de exigir que alguien tenga el valor de enfrentarse a él.
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Autor: Juan Tranche. Título: Innocentia. Editorial: Planeta. Venta: Todos tus libros.


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