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Antonio Escohotado metió este gol hace muchos años

Antonio Escohotado metió este gol hace muchos años

He visto varios partidos del Mundial y me acuerdo todavía de uno. Fue el peor. Se enfrentaban (elijo la piedad) un equipo de Europa y otro de América del Sur. La selección europea era favorita y presentaba una formación en 4-2-3-1. El plan de la selección americana era diferente: hacer trampas.

Vi las trampas y me pudo el desánimo. Eran 90 minutos de patadas, codazos, caídas fingidas y martingalas que yo nunca había visto. Cuando al equipo europeo le pitaron un penalti a favor, los rivales invadieron el área. Trataron de desestabilizar y confundir al lanzador (¿qué le dirían?; cualquier burrada). Mientras se despejaba el área, otro jugador se dedicó a darle puntapiés al propio punto de penalti, entiendo que con la intención de alterar el firme y provocar quizá un error en el lanzamiento. Todo quedaba grabado por las cámaras y casi todo impune para los árbitros.

No eran futbolistas, sino simples matones. Tenían ese gen del delincuente de barrio, que sabe aprovechar cualquier ocasión para el hurto o la trastada. Era como si llevaran en mente hacer el mal todo el tiempo. Minuto a minuto se sucedían las agresiones, los teatros, los insultos, la picardía. Era estomagante de ver, no ya antiderportivo, sino anticivilizatorio. Daba pudor.

"Sin mucho sentido, me vino también a la cabeza la famosa frase de Octavio Paz: Lo primero que se corrompe en un país es su sintaxis. Me costó entender qué tenía eso que ver con el fútbol. Pero conseguí seguirme la pista"

Me vinieron algunas ideas a la cabeza. Recordé, por ejemplo, un torneo de selecciones americanas que vi hace muchos años. En un partido, un jugador le metió o medio-metió el dedo por el ano a Luis Suárez, delantero de Uruguay. Recuerdo este lance porque fue en el que apagué la tele y decidí dejar de ver el torneo. Antes de la colonoscopia cavernícola, el fútbol que se había visto no era mucho más avanzado. Patadas salvajes (a Neymar lo lesionaron, de hecho, propinándole un rodillazo en la columna vertebral), fingimientos, faltas de respeto constantes.

Es difícil entender a quien juega al fútbol sin jugar al fútbol, lo que creo que se llama “el otro fútbol” o algo como “canchero”. Pensando en este fútbol sin talento, de ex-presidiario, me venían ideas cómicas a la cabeza, como que hubiera una academia de fútbol donde te enseñaran a dar las patadas más dolorosas y a teatralizar dolorosas patadas cuando nadie te había tocado. Una escuela de delincuencia futbolística. Por la tarde, sesión de trucos. Patear el punto de penalti, decirle al delantero que vas a violar a su hija, escupirle. Lo del dedo en el culo llegaría en el segundo curso.

“El fútbol es de listos”, dijo Luis Aragonés, muy celebradamente. Nunca he entendido a este entrenador ni su famoso discurso motivacional a los jugadores, cuando acabaron ganando no sé qué trofeo importante. En él, amén de señalar a los dueños listísimos del fútbol (listos: tramposos), decía cosas como estas (en paráfrasis): hay un alemán que parece muy volátil, de mecha corta, vayan e insúltenle, denle alguna patada, a ver si se cabrea y les da un puñetazo, y conseguimos, vía tarjeta roja, jugar contra diez alemanes nada más. ¿Eso es ser sabio en Hortaleza? ¿Eso nos llena de orgullo?

Sin mucho sentido, me vino también a la cabeza la famosa frase de Octavio Paz: “Lo primero que se corrompe en un país es su sintaxis”. Me costó entender qué tenía eso que ver con el fútbol. Pero conseguí seguirme la pista.

Si yendo hacia la ruina, es la pequeñez del lenguaje lo que avisa de ese camino de perdición, saliendo de ella, también podía haber algo pequeño, superficial, que elevara a una sociedad. Y entonces pensé que lo primero que progresa en un país es su manera de jugar al fútbol.

"Prefirieron decir que su país era tramposo, descuidero, hampón, y que todos se engañan los unos a los otros y se roban y traicionan, y que eso es válido igualmente"

Contrariamente a lo que dijeron el propio entrenador del país que no cito, y a lo que dijo una diputada de allí, de nombre Celeste, que llamó “hijo de puta” a la estrella del equipo europeo, los americanos de su selección no debían jugar como era su país o su origen, no debían dar patadas porque no habían tenido padre, no debían mentir porque sus políticos mintieran sin cesar en un país degradado. Tenían que hacer justo lo contrario, decirles a sus conciudadanos “nuestro país es pobre, nuestros políticos, escoria, nuestro origen, la inclusa, pero aquí, con la pelota, ante el mundo entero y cien cámaras, les decimos que se puede ser honrado, digno, caballero en todo momento y en todo lugar, y queremos que ustedes también lo sean”.

No, prefirieron decir que su país era tramposo, descuidero, hampón, y que todos se engañan los unos a los otros y se roban y traicionan, y que eso es válido igualmente.

Después, mucho después de todo esto, sin más, me vino a la cabeza algo que había dicho Antonio Escohotado en uno de las decenas de vídeos cortos suyos que me han saltado en estos años, mayormente en Instagram. No lo recordaba, pero iba de países y riqueza, de algo que podía valerme.

Estas son sus palabras: “Me he dado cuenta, y parece mentira que no me haya dado cuenta yo antes e incluso que todavía siga esto poniéndose en duda, que un país no es rico porque tenga diamantes o petróleo; un país es rico porque tiene educación. Educación significa que, aunque puedas robar, no robas. Educación significa que tú vas pasando por la calle, la acera es estrecha, y tú te bajas y dices “disculpe”. (…) Cuando un pueblo tiene eso, cuando un pueblo tiene educación, un pueblo es rico. O sea, en definitiva, la riqueza es conocimiento. Y sobre todo un conocimiento que le permite el respeto ilimitado por los demás”.

Volviendo a ver el vídeo, recordé que, en un primer visionado, la tesis de Escohotado me pareció una coquetería. Sólo viendo un partido de fútbol he llegado a darle la razón. De hecho, algunas semanas después, la selección española disputó un partido más y un jugador rival cayó al suelo, al parecer lesionado. En menos de dos segundos, un mediocampista español echó la pelota fuera del campo, para que el rival recibiera atención médica. Y escribí en Twitter: “No somos Tercer Mundo”.

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John P. Herra
John P. Herra
26 ddís hace

“Cuando el sable esté enmohecido y el arado reluciente; las prisiones vacías y los graneros llenos; las escaleras de los templos gastadas y las de los tribunales cubiertas de hierba; cuando los médicos marchen a pie y los panaderos a caballo, entonces estará bien gobernado el Imperio”.

Aguijón
Aguijón
21 ddís hace
Responder a  John P. Herra

Buenísimo

Cesar
Cesar
25 ddís hace

Que poco sabe de fútbol Olmos. Es increíble. No entiende lo que es jugar un mundial. Debe ser porque es español.

jeyjoulesgou
jeyjoulesgou
25 ddís hace
Responder a  Cesar

Creo que lo tiene bien claro: Educación, no más. En todo escenario.

Ernesto
Ernesto
25 ddís hace
Responder a  Cesar

Su respuesta ejemplifica la tesis del artículo a la perfección.

Alberto Martín delgado
25 ddís hace

Estimado Alberto en argentina a lo dicho en esta nota decimos que al autor la falta barrio le falta esquina! Saludos

Eduardo
Eduardo
25 ddís hace

Complicado para España, jugamos contra macarras de barrio, es asqueroso ver a los argentinos berrear a los árbitros, acosar e insultar a los contrarios , apenas se les entiende cuando hablan. Dá igual la clase social, los argentinos tienen la educación y el saber estar perdido en La Pampa. Espero que algún año lo encuentren.

Última edición 25 ddís hace por Eduardo
Alberto Martín delgado
25 ddís hace
Responder a  Eduardo

Eduardo estos argentinos que Ud desprecia son hijos nietos de espańoles ,italianos, polacos etc europeos que buscaban paz,y un futuro digno para los suyos y lo encontraron, Es mi caso por ejemplo, saludos

John P. Herra
John P. Herra
25 ddís hace
Responder a  Eduardo

Ese comentario es injusto. Conozco a bastantes argentinos y son como la media española: hay de todo. No están por debajo de los españoles ni en educación ni en fiabilidad. Argentina sufrió una degradación muy fuerte, sobre todo en nivel de vida y seguridad. A la vista del sectarismo y falta de integridad de políticos, periodistas y artistas de todo tipo, España lleva el mismo camino.

Dicho esto, me alegro mucho de jugar la final con Argentina y no con Inglaterra. No me dolería perder contra Argentina y, en cierto modo, una victoria argentina o de cualquier país hispanoamericano es un poco una victoria del mío. El ganador debería gritar “Malvinas argentinas, Gibraltar español”.

Roberto Arizpe Larenas
22 ddís hace
Responder a  John P. Herra

Y la degradación en nivel de vida y seguridad que esta ocurriendo en España con la llegada de pateras y ilegales,ni hablar de Barceloba,y los okupas .

John P. Herra
John P. Herra
21 ddís hace

Que en un país no se cumpla la ley es corrupción desbocada. A eso me refería. Dicho esto, una vez que España ha ganado el Mundial, me alegra, sobre todo, que haya ganado con honor. Sin trampas.

Aguijón
Aguijón
21 ddís hace
Responder a  John P. Herra

Perdió “Argenfifa”, el karma existe.

John P. Herra
John P. Herra
21 ddís hace
Responder a  Aguijón

Ayer, después de escuchar a tu paisano Luis de la Fuente, personaje admirable en este tiempo, tengo que reconsiderar mi pérdida afición por el fútbol. De la Fuente dijo que el equipo nacional es un ejemplo para la juventud española y para toda España. Después de ver el juego de la selección, su enfoque hacia el objetivo de ganar con deportividad, con trabajo, denuedo y concentración, sin hacer trampas ni caer en ellas, y todo por parte de muchachos muy jóvenes, en algunos casos chavales de barrio deprimido que han logrado llegar a lo más alto por su genio, trabajo y disciplina, tengo que reconocer las virtudes de este deporte por el que sentía un cuasidesprecio.

Me he quedado también asombrado de ver a muchos, muchos críos y jovencitos salir a animar a España, sin complejos ni formulaciones ideológicas, como algo natural, en lugares donde parecía imposible hace unos años.

Algo está cambiando a mejor.

Javier
Javier
21 ddís hace
Responder a  John P. Herra

Yo también prefería Argentina antes que Inglaterra por las mismas razones, pero después del ver el recital de marullerías, juego sucio, falta de educación y mal perder…. me hubiera jodido sobremanera que se hubieran llevado el torneo.