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Del destello a la novela

Del destello a la novela

Todo el que haya escrito una novela recordará esos días en los que un tema se convierte en obsesión y se piensa en él con la pasión suficiente como para desear que sea materia de la historia que queremos narrar. Ese instante en el que aparece la idea, como una chispa, y después la sensación de estar viendo representado lo que solo es bruma aún. Dónde se va a desarrollar la acción, cómo serán los personajes, incluido ese que se te escapa y al que habrá que dotar de verosimilitud porque es importante y sabes que tiene que estar, pero aún no de qué modo se desenvolverá y se relacionará con los demás. A otros los dejas andar solos, se presentan tan claros desde el principio que parece que siempre hubieran vivido sin ti, antes de que los concibieras.

Con algunos llegué a soñar. Me preguntaban, nerviosos, por qué había puesto en sus labios frases que no les correspondían. Y yo me sometía a sus exigencias y tenía en cuenta sus comentarios como si no hacerlo fuera a provocar una maldición de la que no podría escapar. En otro de esos sueños, yo estaba subida a un escenario desde el que narraba la historia que quería contar. En las butacas a mis pies, mis seres imaginados me iban corrigiendo: haz esto, yo nunca hablaría así, preferiría que no mencionaras este hecho de mi pasado. Todo un poco terrorífico, la verdad.

"Necesitaba escribir sobre el maltrato a las mujeres como un mal atávico que se ha repetido a lo largo de la historia de la humanidad"

El título, Me desperté con dos inviernos a los lados, fue lo primero que llegó, unas palabras que resumían la angustia de la protagonista, el encierro en el que se encuentra, sometida a la violencia y al maltrato, pero también la posibilidad de recuperación de lo que le han robado en la infancia. Los inicios parten siempre de destellos así, momentos de lucidez inexplicables de los que solo eres consciente una vez terminas el texto. Al acabar sientes que has estado en una especie de trance, marcado por los horarios de trabajo y la constancia. Despiertas para leer lo que has escrito y te preguntas cómo lo has hecho.

Necesitaba escribir sobre el maltrato a las mujeres como un mal atávico que se ha repetido a lo largo de la historia de la humanidad, y quería hacerlo partiendo de la época actual e introduciendo el temor ancestral, el de los cuentos infantiles, y la superstición. Deseaba que algo escapara al control de los personajes y que un elemento mágico o fantástico los desorientara y al mismo tiempo los guiara.

"La oscuridad, el miedo y la opresión de la dictadura en los años setenta, previos a la muerte del dictador, me la llevé a esa casa de pesados muebles castellanos en los que una anciana agoniza"

Me pregunté en qué momento de nuestra historia reciente las mujeres habían asumido ese sometimiento al poder masculino, a los roles de género, y pensé en esa generación a la que todavía podemos asomarnos, la de nuestras madres y abuelas, testimonios vivos del pasado. Me remonté a la Guerra Civil, que finalizó con la victoria del fascismo y derivó en la pérdida de las libertades y los derechos que había logrado la mujer durante la Segunda República. Camila, la maestra de la Institución Libre de Enseñanza que aparece en la novela, es mi pequeño homenaje a las mujeres libres de aquellos años previos al desastre ideológico y moral de la sociedad española tras la guerra. La oscuridad, el miedo y la opresión de la dictadura en los años setenta, previos a la muerte del dictador, me la llevé a esa casa de pesados muebles castellanos en los que una anciana agoniza mientras sus hijas ansían escapar a su destino sin hombres.

Las piezas iban encajando y ya no soñaba con mis personajes, solo escribía. Todo estaba dentro de mí, dispuesto a que lo sacara a la luz. El esfuerzo había merecido la pena, no era un espejismo. Estaba redactando mi primera novela y además lo estaba disfrutando. ¿Qué más podía pedir? La confirmación de que no me había equivocado, el placer inmenso, llegaría mucho tiempo después con la publicación del libro y la buena acogida entre los lectores a pesar de coincidir con la aparición de una pandemia mundial. Pero esa es otra historia. Y yo ya estoy trabajando en un nuevo destello.

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Autora: Elsa Veiga. Título: Me desperté con dos inviernos a los lados. Editorial: Tres Hermanas. Venta: Todostuslibros y Amazon

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