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El asombro de vivir

Hace apenas unas décadas, en los días de invierno, la gente se sentaba junto al fuego de la chimenea para contar historias fascinantes, tragedias, gozos, chascarrillos, reflexiones y sucesos sorprendentes, que transmitían el asombro ante el misterio cotidiano de vivir. Algo de eso tiene este libro de Luis Landero titulado El huerto de Emerson. Landero conecta en él con una de las tendencias esenciales de su literatura, que es la memorial y biográfica. De forma explícita la inició en 1996 en el libro titulado Entre líneas: El cuento o la vida, cuando era catedrático de Literatura en la Escuela de Arte Dramático. Y al pasar los años, ya en 2014, publicaría siguiendo esta corriente El balcón en invierno, que es una de sus obras fundamentales, donde dejó escrita su reconciliación con el padre y con su pasado y un homenaje a la generación que vivió la posguerra, gentes que supieron salir adelante en tiempos hostiles, sin dejarse arrastrar por el pesimismo.

En realidad toda la literatura de este escritor se basa en la memoria. La novela El guitarrista está inspirada en los tiempos en los que fue músico de guitarra flamenca, a través de la historia de un adolescente que viaja a París y cree encontrar la vocación de su vida en ese oficio. Hoy, Júpiter es un compendio de situaciones, personajes y escenarios sacados directamente de sus vivencias personales en el campo extremeño, en las aulas y como escritor. Y este nuevo libro, El huerto de Emerson, vuelve al territorio de los recuerdos, “para intentar entender algo del mundo y de la propia vida” (pág. 140).

"El contraste entre las apariencias y la realidad, las ilusiones perdidas y los desengaños son algunos de los temas que están en las historias que cuenta este libro"

Landero se ha definido como un lector que escribe y que da clases. La tríada de lector, profesor y escritor está también en este libro, donde encontramos relatos sobre lo que ha leído, lo que ha enseñado y lo que le ha tocado vivir. Confiesa que Kafka, Shakespeare, Dickens, Faulkner, Conrad, Chéjov, Borges, Quevedo son sus autores más queridos. Y sobre todos ellos, Cervantes. Landero es uno de los escritores españoles más cervantino, al que no se sabe por qué no le han dado aún el premio Cervantes.

El contraste entre las apariencias y la realidad, las ilusiones perdidas y los desengaños son algunos de los temas que están en las historias que cuenta este libro. Los personajes que las protagonizan conocen bien los rigores de la vida, las ilusiones juveniles, la fragilidad. Son personajes cervantinos, gentes sencillas, como el campesino Manuel Pache, extraviado en un universo inexplicable, que se plantea preguntas para las que no encuentra respuesta y cuyos sueños desmadrados le redimen de la realidad mediocre. Personajes primitivos e inocentes, como Floren y Cipri, que viven un amor antiguo en la España rural del siglo pasado. Todos están mirados con comprensión, porque participan de la condición menesterosa que es propia del ser humano. Por eso la lectura de este libro resulta emotiva y consoladora. Es impactante en las tragedias que cuenta; divertido en las anécdotas ingeniosas; y en todo, profundamente humano.

Entre los aspectos técnicos claves de la escritura de El huerto de Emerson destaca el tono narrativo que lo acerca a los relatos orales contados al calor de la lumbre. Para escribirlo confiesa Landero que se ha dejado llevar por el fluir de la escritura, sin una planificación previa. Esa naturalidad del lenguaje es compatible con páginas que tienen un estilo portentoso, en las paradojas, en las personificaciones de la naturaleza y en las imágenes que iluminan el texto como esos rayos que alumbran algunas noches de verano. Landero busca al escribir el arte de la precisión, “la lascivia de la exactitud”, “decir con ambigüedad lo que es evidente y con precisión lo que es sutil” (pág. 152).

"Así hasta que llega la noche y en la oscuridad iluminada por el fuego todo parece un ensueño mágico"

Sobresalen en este libro las descripciones de personajes, de ambientes y de la naturaleza rural. Landero compagina la capacidad de sugerencia con una plasticidad en las sensaciones que caracteriza a los grandes escritores. Entrar, por ejemplo, en las páginas de “Un noviazgo” supone ser arrastrado por un huracán de sensaciones que envuelven la casa familiar de la infancia al atardecer, los corrales y patios revueltos por el viento, los desvanes de polvo y los rincones misteriosos; escondrijos donde habitan la lechuza, el aldabón y la salamanquesa; árboles que se llenan de pájaros y arman escándalo hasta que logran “ponerse de acuerdo y acomodarse cada cual en su sitio”. Así hasta que llega la noche y en la oscuridad iluminada por el fuego todo parece un ensueño mágico. Y es entonces el momento de pensar en la vida, de sincerarse y de narrar las historias que recoge este libro. Confidencias que recuerdan aquellas que se contaban junto al fuego de la chimenea en las largas noches de invierno de la infancia del autor.

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Autor: Luis Landero. Título: El huerto de Emerson. Editorial: Tusquets. Venta: TodostuslibrosAmazonFnac y Casa del Libro.

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