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El teatro que llega en junio


Pasada la resaca de los premios Max de la Fundación SGAE y antes de que nos zambullamos en la vorágine de los festivales de verano, nos quedan unos días para aprovechar y ver algunos de los éxitos u obras imprescindibles de la temporada teatral. Repasamos con ustedes —¡tomen nota!— algunas de estas joyas que seguro pasarán en breve por su localidad.

En Madrid podremos ver (hasta el 21 de junio) la obra Un verano sin gazpacho, todos los viernes en Nave 73. La obra está dirigida por Fernando Ramallo, actor que acaba de confirmar su próximo proyecto teatral, esta vez sobre las tablas: Trigo sucio, de David Mamet, bajo la batuta de Juan Carlos Rubio Cruz. Continúa también en Madrid la obra que ha escrito y dirigido el propio Rubio, Lorca, correspondencia personal (podrán verla en el Teatro Lara).

En el Teatro del Barrio veremos, los días 1 y 2 de junio, 1940: Manuscrito encontrado en el olvido, basada en la novela Los girasoles ciegos de Alberto Méndez. Últimos días también para Lear en Teatros del Canal. En el Teatro Español ha debutado El desguace de las musas, de La Zaranda, a partir de texto de Eusebio Calonge. Al Teatro Kamikaze vuelven, diez años después, los intérpretes de las primeras representaciones de La función por hacer (versión de Miguel del Arco de Seis personajes en busca de autor, de Pirandello). Esta obra, estrenada en el hall del Teatro Lara, supuso el pistoletazo de salida para esta productora teatral. No deben perdérsela (es canela fina). En este mismo teatro se estrenó hace unos días la segunda parte de Las crónicas de Peter Sanchidrián, El viaje. Al mando de la aventura está José Padilla.

Últimos días para disfrutar de uno de los montajes revelación de las salas madrileñas: Metálica, de Iñigo Guardamino se despide del Teatro María Guerrero el 9 de junio. No se despisten.

Hasta el 23 de junio se representa La hija del aire, de Calderón de la Barca (dirigida por Mario Gas a partir de la versión de Benjamín Prado); en ella trabaja la actriz Marta Poveda, a quien pudimos ver en la reciente gala de los premios Max, que coronó a María Hervás (y su magnética y atronadora Ifigenia en Vallecas), a Alfredo Sanzol (su Ternura, que vuelve temporada tras temporada) y a Concha Velasco. Tres grandes figuras del teatro que se han ganado merecidamente el artículo determinado.

Shock: El cóndor y el puma, de Andrés Lima, se despide estos días del Centro Dramático, una obra que no está dejando indiferente a ningún espectador (estará representándose en el Valle-Inclán hasta el 9 de junio). La obra está escrita por Albert Boronat, Juan Cavestany, el propio Lima y Juan Mayorga, que acaba de ocupar su sillón de académico en la Real Academia Española de la Lengua, tras la lectura de un bellísimo discurso sobre el silencio. Sobre el silencio, la necesidad de guardar respeto en el teatro al trabajo actoral, publicó ayer un artículo en El País el actor Ricardo Gómez, quien acaba preguntando si el uso continuado de las tecnologías nos ha robado ya el presente.

Jordi Casanovas continúa la gira española de Jauría, obra que ya ha comenzado a cerrar sus primeras representaciones en el extranjero. Acaba de estrenar, además, una nueva pieza de teatro documental, Valenciana, sobre el triple crimen de Alcàsser.

Si hablamos de teatro documento, una de las dramaturgas referentes en nuestro país es María San Miguel que lleva a Bilbao el día 5 su brillante Proyecto 43-2. Vayan y denme envidia.

Natalia Menéndez dirige Tres sombreros de copa, obra de Miguel Mihura, en el Teatro María Guerrero hasta el 7 de julio. Otros montajes que se verán estos días son Copenhague, dirigida por Claudio Tolcachir (Teatro de la Abadía) y El coronel no tiene quien le escriba, adaptación de la obra de García Márquez que dirige Carlos Saura (Teatro Santa Isabel).

Visitamos de su mano, si nos lo permiten, otras ciudades y resaltamos, en ellas, algunas de las citas teatrales que les recomendamos: en Baleares el 8 de junio se representa El funeral, en Can Ventossa, Eivissa. Una oportunidad única de disfrutar con el talento de La Velasco. En La Rioja dos apuestas: Cinco horas con Mario, los días 10 y 11 de junio en el Teatro Bretón de los Herreros de Logroño y ¿Quién es el Sr. Schmitt? (en Calahorra el 1 de junio).

En Zaragoza encontramos varias propuestas de interés: La vida es sueño el 9 de junio a las 12 en el Parque Grande José Antonio Labordeta (ciclo Clásicos en el Parque) y Así que pasen cinco años, obra que podrá verse los días 12 y 13 del mes en el Teatro Principal. En Teruel tendrá lugar desde el 31 de mayo al 22 de junio el II certamen de Microteatro.

En Ávila recala La Fura dels Baus el 15 de junio (es parte de la programación de “Veranos en la Muralla») con un espectáculo, Free Bach 212, que versiona la Cantata campesina de Bach. En la ciudad de León podrán comprar entradas para los monólogos de Raúl Cimas, Dani Mateo y JJ Vaquero, pues estarán en el Auditorio Ciudad de León el 28 de junio. En Valladolid podrán disfrutar de la ópera el 1 de junio en el Auditorio Miguel Delibes gracias a la puesta en escena de la Orquesta sinfónica de Castilla y León y la Orquesta sinfónica Verum en un espectáculo operístico sobre la historia de Roma, Yo, Claudio, siete décadas de historia romana y 60 personajes en 3.30 h.

A Córdoba, Gran Teatro, llega el día 1 El funeral, mientras que ese mismo día en el Teatro Cervantes de Málaga se representa Un marido ideal. En Sevilla del 6 al 9 de junio podremos ver en el Teatro Lope de Vega la obra Si no te hubiese conocido, con Unax Ugalde y Marta Hazas; mientras que en Murcia se representará el día 1, en el Teatro Circo Murcia, La culpa, de Mamet, dirigida por Juan Carlos Rubio. En Santander, en el Palacio de Festivales de Cantabria, hoy día 1, podrán ver la obra paradigmática de Peter Weiss, Marat/Sade, a cargo de la compañía Atalaya.

Como ven, son variadas las propuestas de este mes que comenzamos. Si una no puede confiar que el teatro sigue ahí, cada mes, que la sala de teatro, la oscuridad de ese ritual, la magia de la escena, la tensión que se vive desde la butaca o la lectura de la obra dramática sanan, ¿sobre qué podríamos sustentar entonces la vida?

Confiemos, pues.

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