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Errores criminales: ¿error ortográfico o pista criminal?

Errores criminales: ¿error ortográfico o pista criminal?

Resolver el misterio también está en manos del lector

Una muerte. Errores ortográficos intencionados. Acertijos que te obligarán a unirte a la investigación.

Todos los thrillers empiezan con un cadáver… O bueno… casi todos. Este empieza con algo que no encaja. Una palabra. Una letra. Una tilde donde no debería estar. O quizá donde sí. Ese es precisamente el juego de Errores criminales: nunca sabes si estás viendo un error… o una pista.

Marcelo E. Mazzanti propone un thriller que juega con una idea muy distinta a la habitual. No basta con seguir una investigación o elaborar teorías sobre quién podría ser el culpable. No. El libro te exige algo más: mirar con atención, leer entre líneas y desconfiar de aquello que, en circunstancias normales, pasarías por alto.

Y sí. Tus sospechas son totalmente fundadas. Ahora empieza la diversión. Puedes dejar de ser un lector para pasar a formar parte de la investigación.

Ha llegado la hora de elegir.

"Incluso los títulos de los capítulos esconden un misterio cuya existencia el propio autor anuncia desde las primeras páginas"

O bien puedes dejarte llevar por Ariadna. Seguir la historia. Leer sus anotaciones y descifrar los acertijos junto a ella. Parece fácil, ¿verdad? Al menos, tanto como pueda serlo esclarecer un asesinato.

O por el contrario, jugar de verdad. Ignorar sus notas. Tratar de resolver cada uno de los enigmas que van surgiendo por tu cuenta. Equivocarte. Volver atrás. Releer una palabra porque, cuando te des cuenta, no significará lo mismo que hacía tres páginas.

Ninguna de las opciones es mejor o peor. Solo distintas. Y en ambas te vas a encontrar en cruces de caminos en los que no sabrás qué dirección elegir.

¿Por qué? Porque el libro obliga a mirar dos veces aquello que normalmente pasaría desapercibido. Una palabra repetida. Una tilde olvidada. Un error ortográfico. Una frase colocada donde aparentemente no debería estar. Incluso los títulos de los capítulos esconden un misterio cuya existencia el propio autor anuncia desde las primeras páginas, desafiando al lector a descubrirlo antes de que la novela revele la respuesta.

Te obliga a olvidarte de leer. Para aprender a hacerlo de otra manera.

Y es que tú eres protagonista. Tú eres ahora Ariadna.

Pero, ¿quién es Ariadna? Nadie especial, desde luego. O eso es lo que ella cree. Tiene una vida corriente. Una casa cualquiera. Un pasado que no parece esconder nada extraordinario. Pero hay un detalle. Uno que, de no existir, jamás habría protagonizado esta historia: Ariadna es criptóloga.

"Mazzanti logra que resulte fácil empatizar con ella porque sus decisiones nacen de las mismas dudas y miedos que tendría cualquiera"

Descifrar mensajes forma parte de su rutina. Encontrar patrones donde los demás solo ven letras desordenadas es su trabajo. Y por primera vez, esa capacidad deja de ser una herramienta para convertirse en su condena.

Sin embargo, el mayor reto al que se enfrenta no consiste únicamente en desentrañar un misterio que pone en peligro a todos los que la rodean. Tendrá que enfrentarse a sí misma. A aquello que lleva demasiado tiempo evitando mirar. Algunos códigos son mucho más difíciles de interpretar cuando hablan de nosotros mismos.

Mazzanti logra que resulte fácil empatizar con ella porque sus decisiones nacen de las mismas dudas y miedos que tendría cualquiera. Cualquiera puede imaginarse descifrando un mensaje. El verdadero peligro empieza cuando descubrir la siguiente respuesta pone en riesgo a las personas que más quiere.

El ritmo se convierte en parte del propio juego. Cada enigma empuja la historia hacia adelante mientras la urgencia crece y las páginas avanzan casi sin darte cuenta.

"No busca construir un thriller psicológico complejo ni una investigación criminal excesivamente técnica. Su objetivo es entretener"

Cada página es un nuevo desafío. No solo porque esconde enigmas, sino porque la propia narración termina convirtiéndose en un rompecabezas donde resulta imposible saber qué información es realmente relevante y cuál forma parte del ruido necesario para despistar. Y así, casi sin darte cuenta, comienzas a desconfiar incluso de tu propia forma de leer.

Y pocas cosas resultan tan satisfactorias como descubrir que un detalle aparentemente insignificante llevaba demasiadas páginas esperando a cobrar sentido.

Lo mejor es que nunca intenta ser otra cosa distinta de lo que promete. No busca construir un thriller psicológico complejo ni una investigación criminal excesivamente técnica. Su objetivo es entretener, desafiar y mantener viva la curiosidad del lector hasta la última página. Y lo consigue con una naturalidad sorprendente.

Cuando todas las piezas encajan, descubres que el libro ha estado jugando contigo desde mucho antes de lo que imaginabas. Y entonces llega la peor parte: darte cuenta de que muchas de las respuestas siempre habían estado delante de tus ojos. Solo que todavía no habías aprendido a leerlas.

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Autor: Marcelo E. Mazzanti. Título: Errores criminales. Editorial: Duomo Ediciones. Venta: Todostuslibros.    

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