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Ganador y finalistas del #concursodepoesía

Ganador y finalistas del #concursodepoesía

El ganador del #concursodepoesía, organizado por Zenda y patrocinado por Iberdrola, es Rubén Moragues Izquierdo, premiado con 1.000 euros. Los dos finalistas del certamen, en el que han participado más de cuatro mil poemas, son Sergio Gustavo Sassi y Carolina Viarengo, que recibirán por su parte 500 euros cada uno. El jurado ha valorado la calidad literaria y la originalidad de los textos presentados.

El jurado ha estado formado por Antonio Lucas, Ana Merino, Juan Gómez-Jurado, Espido Freire y Leandro Pérez.

A continuación reproducimos los tres poemas premiados. En este enlace puedes consultar las bases del premio. Gracias a todos por participar.

GANADOR

Rubén Moragues Izquierdo

anatomía de una casa

A esa retórica inexacta
que se prestaba
a la respuesta breve
o a la genealogía aristócrata
de los caballos:

/¿de dónde eres?/

convenía responderla
con los ojos remotos,
esperarla como se espera al viento,
soñar el cuerpo desnudo en un altar de mármol
y decir
aquí está mi casa
y aquí están mis muertos
y aquí cae mi sangre
como un profundo árbol sin brazos,
mi carne reducida a una casa
boca abajo,

/¿de dónde eres tú
que tienes la piel de una gaviota degollada?/

y convenía morderse la incerteza
y desear que también los otros
fueran de ningún lugar.

FINALISTAS

Sergio Gustavo Sassi

Frío llueve al alba

contra el desabrigo de los nuevos soldados
formados a un brazo de distancia
en pleno desconcierto

la niebla aplasta más que el silencio
devora las formas y aun así
brilla el proyectil de dios
en algún lugar del cielo

1368 espectros humeantes
estamos hundidos hasta las rodillas
no hay viento ni flores

una rata sube por la espalda
puede ser recuerdo de una caricia
o silbo del viento
que obliga a mirar

sobre el techo del cuartel
la antena como una espada
invisible en la tormenta
para el hornero ahí ensartado
es 1978 tengo 18 años

Carolina Viarengo

Sin título

son los dónde
y los nombres
puestos
con otros
los que hacen a una casa

el lugar de la rejilla húmeda
el de los impuestos
la tijera los discos las bolsas
qué va en la puerta de la heladera
cuál frasco es para el arroz
los apodos de los muebles heredados

ahí donde se detiene el recuerdo
para guiar movimientos:
la casa es un ejercicio de memoria

llamamos silencio a un fondo permanente de grillos

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El poeta que nunca existió
El poeta que nunca existió
10 ddís hace

Hay gente que no tiene nada que hacer y escribe poemas.
Hay otra gente que no tiene nada que hacer y los critica.
Están también los que creen que tienen que hacer algo con la poesía.
Después, hay algunos que creen que ya no hay nada que hacer.
Finalmente, hay los que no creen en nada.
Y además estoy yo,
que no sé que hacer ni en que creer para no ser un poco todos,
para ser solo mi voz.

Elisa Gracia
Elisa Gracia
10 ddís hace

¡Oh capitán, mi capitán! ¡Qué desastre!

Capitán
Capitán
9 ddís hace

Ya ni siquiera se esfuerzan por ocultar que no hay nada de poesía entre tanta palabrería…

Adrian
Adrian
9 ddís hace

Lugar común

Lugar común, seas
loado por tu límpida prosapia,
y nunca más desdéñente los hombres.
Expresión dicha ya por cien millones
de bocas, está así santificada.
Cien millones de bocas
han clamado: «Dios mío», y cien millones
de veces el Eterno encarnó en ese grito.
Cien millones de bocas
dijeron: «Yo te amo»,
y al decirlo engendraron cien millones
de veces al amor, padre del mundo.
Hay todavía locos que pretenden
decirnos algo nuevo, porque ignoran
los libros esenciales
en que está dicho todo.
Buscan las frases bárbaras,
las torcidas sintaxis,
los híbridos vocablos nunca juntos
antes y gritan: «Soy un genio, ¡eureka!
… Mas los sabios escuchan y sonríen.
¡Oh, tú, Naturaleza, madre santa!
¡Oh tú, la siempre igual y siempre nueva,
monótona, uniforme, simple, como
la eternidad: bendita seas siempre!
Bendito seas, mar, cantor perpetuo
de la misma canción…Bendito seas,
viento, que hieres las perennes cuerdas
de los árboles quietos y sumisos.
Benditos seáis, moldes
de donde surge el mundo cada día
semejante a sí propio,
bendita la unidad de las estrellas;
bendita la energía
de donde todo viene, y que es idéntica
bajo diversas fases ilusorias.
Hablemos cual los dioses,
que siempre hablan lo mismo.
Digamos las palabras
sagradas que dijeron los abuelos
al reír y al llorar,
al amar y al morir…
Mas al decir: «amor», «dolores», «muerte»,
digámoslo, en verdad,
con amor con dolores y con muerte.

Adrian
Adrian
9 ddís hace
Responder a  Adrian

El poema es de Amado Nervo y habla de qie se puede seguir escribiendo honestamente sin la necesidad de retorcer tanto la escritura.

Carlos E. Freites
9 ddís hace

¡Qué arduo! Cuando tu vestigio es herencia

Eres la gente de la ciudad fortificada que, por unanimidad, me increpa a cada instante; haga lo que haga. Me vigilas desde lo más profundo de mis entrañas, donde te sembraron día a día bajo la cúpula resplandeciente y exquisitamente adornada. Ahora que la certeza ha muerto en mí, estoy en rebelión interior. Con todas mis fuerzas batallo duramente para expulsarte. Sueño con lograrlo algún día. Solo entonces, sin ti, seré genuinamente libre, pecado.

Juan
Juan
9 ddís hace

Historial de búsqueda era por mucho el mejor poema de todos.

Yampier Villegas Fernández
Yampier Villegas Fernández
8 ddís hace
Responder a  Juan

Pero tú has leído poesía alguna vez?

Horacio
Horacio
7 ddís hace

Me gustó el Sin título,el descabezado. Las imágenes se logran entender. De cierto modo se siente menos personal que los otros. La rutina es un tema recurrente que invita a reflexionar; en lo cotidiano siempre hay lugar para recordar quiénes somos y quiénes queremos ser, bueno esa fue mi interpretación. Iba a participar con este, pero al final seleccione otros.
Siempre que puedo,
olvido dónde queda.
Siempre que lo busco se oculta,
se vuelve un fantasma,
un espectro que se niega a desaparecer.
Un ser que galopaba siempre cerca,
pero invisible, intangible.
Se le oye relinchar cuando tiene hambre,
y esa hambre trae más hambruna.
Trae consigo ausencias,
estados donde los monólogos
se ajustan a la narrativa,una obsoleta,
un presente desapercibido esperando una invitación o alegoría que cambie el diálogo.
Pero ese instante no llega; en cambio,
aparece un objeto inanimado: un cadáver
de cedro, un regalo griego, uno relleno de recuerdos, de trampas, de emboscadas.