Inicio > Series y películas > La Odisea, la película más oscura y aterradora de Christopher Nolan

La Odisea, la película más oscura y aterradora de Christopher Nolan

La Odisea, la película más oscura y aterradora de Christopher Nolan

La Odisea es al mismo tiempo la culminación y un punto y seguido en la carrera del Christopher Nolan que se adentró en las profundidades del blockbuster contemporáneo con su trilogía de El Caballero Oscuro. Culminación por la naturaleza fundacional de la obra épica de Homero, origen y raíz de todas las historias. Tras los abismos del subconsciente de Origen, el viaje más allá de las estrellas de Interestelar o los experimentos temporales de Tenet, el londinense se ha peleado con la ética de los símbolos, la naturaleza y percepción humana del tiempo o los horrores de la guerra a través de diferentes géneros, tratados siempre con ese característico aroma a thriller psicológico que le convierte en una figura tan petulante para unos como fascinante para otros. Y no parece que después del ambicioso film de la Antigua Grecia pueda existir algo más grande que filmar.

Y si la siniestra aventura que protagonizan Matt Damon como Odiseo y Tom Holland como su hijo Telémaco triunfa en taquilla, que a todas luces lo hará, obligará en cierto modo a Nolan a replantearse esa escalada en su estudio de los mitos. La Odisea es un film complejo y embarullado en sus primeros veinte minutos, hasta que uno recuerda que Nolan acostumbra a unir conceptos más tarde, así como la apabullante oleada de información que suelta sin demasiada gracia, en desenlaces que completan el nervioso devenir de sus imágenes. Con esto decimos que, a falta de un posterior visionado que aglutine todo, La Odisea tarda un rato en funcionar debido a su naturaleza de puzle narrativo y apresurado de sus planos, a la necesidad de Nolan de convertir todo en un enigma que, en su planificación puramente visual, en ocasiones carece de un particular cuidado de la continuidad, algo que parece pelearse con la mítica del relato homérico.

Pero una vez que el director ha montado su particular estructura, con una narración que alterna entre flashbacks que duran un pensamiento, líneas temporales que se entremezclan a través del diálogo y relatos idealizados de una realidad oscura, cuando en definitiva el espectador se ubica en cómo está siendo contado un cuento que no tiene una particular dificultad, el film comienza a ganar enteros y eficacia a raudales. La Odisea se centra, deja respirar las situaciones, e interna a sus protagonistas en una serie de pasajes que, por cierto, Nolan filma como si fuera su primera gran película de terror épica y pesadillesca.

Hay algo de Origen en ese tótem del broche de Atenea que Penélope (Anne Hathaway) regala a su marido, de Memento en los héroes traumados y descompuestos que huyen hacia delante, en ese desenlace donde el visionado de Interestelar —también sobre la relación de padres e hijos— cobra particular importancia y sentido. Pero, sobre todo, Nolan divierte cada vez que la tripulación desembarca en una isla mediterránea (filmada casi siempre como un abismo de la memoria de Irlanda del Norte) y se encuentra con distintas amenazas, tantas como formas y géneros de horror cinematográfico. Nolan aprovecha cada ubicación para convertirla en una suerte de planeta, siendo La Odisea una película tan Star Trek como la que protagonizó Matthew McConaughey, y se introduce en el body horror con el episodio de Circe, el body count con monstruo de la cueva del Cíclope, el implacable avance de los gigantes blindados —donde el autor homenajea a sus paisanos Ridley Scott de Alien y John Boorman de Excalibur—. Y por qué no, ciertas secuencias marítimas (desde las sirenas, un segmento alucinantemente nuevo, a lo que ocurre tras el remolino de agua) podrían funcionar como guiño a Tiburón de Spielberg, componiendo una larga sección de la película perfectamente asimilable como una novela de aventuras por entregas antes de internarse en el Juego de tronos.

Es una pena que el film incurra en momentos anticlimáticos o desaprovechados que delatan, quizá, recortes en la sala de edición para apresurar la acción y contener las tres horas del mismo. El mismo montaje que ha convertido el acoso con flechas en las puertas de Troya en una secuencia magnífica y tensa más tarde escamotea todo glamur romántico al regreso de Odiseo a Ítaca, convirtiendo ciertas secciones del mismo en una suerte de tráiler que apisona a los personajes y sus acciones. Nadie dudaba de que el film ofrecería las claves narrativas habituales de Nolan: su rápido desfile de personajes, nombres, tiempos y conceptos con una urgencia casi agresiva, confiando —como acostumbra— en que el desenlace termine por recolocar todas las piezas. Pero quizá su modus operandi haya llegado al tope, amenazando con convertirse en tópico.

Tanto da, porque La Odisea de Nolan absorbe al espectador desde casi el comienzo y ofrece imágenes de épica innegable, pese a tratarse también de uno de los films más oscuros y descreídos del director. El estrés postraumático del soldado, la verdad despojada de adornos de la guerra, pero también la naturaleza y necesidad del mito para otorgar sentido a la realidad, y sí, la relación de un hombre con sus dioses (y consigo mismo) son los grandes temas de una gargantuesca cinta de aventuras con demasiados puntos inquietantes y siniestros para resultar solamente épica. Nolan, sin embargo, siempre deja abierta la puerta a la esperanza, a la reconstrucción, al necesario resurgimiento tras el castigo, aunque el plano final del film deje tantos interrogantes angustiantes como necesidad de más.

4.7/5 (71 Puntuaciones. Valora este artículo, por favor)
Notificar por email
Notificar de
guest

7 Comentarios
Antiguos
Recientes Más votados
Feedbacks en línea
Ver todos los comentarios
Roberto Arizpe Larenas
22 ddís hace

¿Helena negra?,y ese casco que parece de batman,no la veo ni aunque me pagen.Una porqueria woke.

Pirandelliano
Pirandelliano
21 ddís hace

En Troya tuvieron la decencia de poner a una Helena aria, como la imagina por Homero.

Mario Raimundo Caimacán
Mario Raimundo Caimacán
20 ddís hace

A los imbeciles racistas (perdonen la reiteración), a los babiecas admiradores de la inexistente “raza aria” solo les digo, “…Pintor nacido en mi tierra / con pincel extranjero / aunque la Virgen sea blanca / pintame angelitos negros / porque los niños negritos también se van al Cielo/…” versos magníficos del venezolano Andrés Eloy Blanco, muy admirado en Costromo, como también admiramos al gran poeta mexica (no mexicano) Tacapet (1468-1519), el último Tenoca del Imperio Mexica, llamado Azteca por nosotros, poeta existencialista conocido en su tiempo como “El Príncipe Mutilado” y considerado por muchos como “el verdadero Ulises de América”, quien entendió que todos los seres humanos somos iguales en dignidad y ante Dios, nuestro Padre Universal. Nolan cumplió su objetivo de escandalizar a los racistas y a los puristas, porque ciertamente Homero cantó sobre “la Rubia Helena”, “la Mona Helena” en Colombia, “la Blonda Helena” en Perú, “la Catira Helena” en Venezuela, “la Dorada Helena en Guatemala, “la Guera Helena” en México, “la Rubicunda Helena” en Costromo. Bienvenida tan exótica licencia poética si es un mecanismo para denunciar y combatir el racismo, una tarea que aún existe porque existen los tarados racistas (otra vez fui reiterativo), en pleno siglo XXI. Claro, a mi me parece que el doble papel de Helena de Troya y Climtenestra era perfecto para esa diosa que es Hele Berry o mi paisana costromera Dominga Velandria, dos bellisimas mujeres negras que prueban que Dios existe y les informo a los mentecatos racistas (otra reiteración) que las mujeres bellas, divinas, lo son sin importar color, religión ni idioma. Si tales idiotas racistas (reiteración) en verdad pensaran como hombres racionales lo entenderían.

Elena
Elena
18 ddís hace

Ah, muy bien, y ahora hacemos una peli de Moctezuma (el primero) con los actores todos españoles, alemanes, africanos, y ni un solo Mexicano. Y si no le parece bien, es usted un racista.

Mario Raimundo Caimacán
Mario Raimundo Caimacán
18 ddís hace
Responder a  Elena

Apreciada Elena:

El cine es un arte y si el director de la película decidió adaptar una obra maestra de la Literatura y fundacional de la Literatura Occidental encargando la personificación de Helena de Troya (y de Esparta, la mujer más bella del mundo según la mitología griega) y de su hermana Clitemnestra (que no era gemela) es una licencia artística y reaccionar con indignación porque la actriz es negra es racismo.

?Usted vio las mujeres al estilo cubista de Picasso?

?Vio las mujeres que pintó Botero?

Son ejemplos de la libertad de creación de los artistas. El cine es un arte y el cineasta es un artista y tiene libertad artística, ya sea para que su obra sea solamente estética o para expresar otras ideas, incluidas las políticas, queda todo comprendido dentro de dicha libertad.

Fui educado para no ser racista y mis orígenes étnicos me impiden serlo, como la mayoría de los costromeros tengo un abuelo indio, un abuelo negro y un abuelo español y estoy orgulloso de los tres, así que pueden filmar una película sobre el Huey Tlatoani (“El Gran Orador” o “Emperador” en náhuatl) y que todos los actores sean españoles, italianos, gringos, ingleses, japoneses, franceses, chinos, árabes, y que ninguno sea mexicano, por mi no hay problema, jamás atacare a un director de cine, a un actor o actriz por motivos raciales. Hasta pueden filmar una película sobre el actual genocidio en curso contra los árabes palestinos en la Franja de Gaza que perpetra el enloquecido Benjamín Netanyahu y compañía y poner a un actor negro en el papel del execrable villano, el de Netanyahu, y no lo repudiaré (al actor) por ser negro, repudiaré al maligno Netanyahu, de carne y hueso y no por judío, (árabes y judíos son pueblos semitas) por genocida.

Imagino que usted no es racista, solo purista y no está de acuerdo que en una película el guión se aparte un milímetro de la historia conocida, se escandaliza cada vez que ve una película sobre el judío Jesús de Nazareth, Jesucristo, Yoshua bar Yosep (Jesús hijo de José), que era un hombre asiático de Palestina, semita, judío, y ve que lo encarnan actores rubios de ojos azules que no se parecen en nada al verdadero Jesucristo histórico. Mire, yo admiro como héroes modernos a Nelson Mandela, negro, a Sun Tzu, chino (aunque de la Antigüedad), a Emiliano Zapata (mezcla de español con indio), al cura Hidalgo (descendiente de españoles), al rubio Manuel Piar (hijo de canario con mulata), a Benito Juárez (indio) y a la actriz americana Hele Berry, una mujer negra bellísima cuya calidad actoral la capacitan para encarnar cualquier personaje exitosamente y lamento que alguien pueda pensar que no puede ser Helena de Troya porque es negra ?Y si el artista, el cineasta, quiere que sea negra porque es parte de su visión artística? La mejor mitad de la Humanidad son las mujeres, Dios probó que es Dios al crearlas, no solo por su belleza exterior, también por su generosidad, su abnegación, su inteligencia, su altruismo, su compasión, su empatía. Estoy seguro que estas cualidades también están presentes en Usted, Elena.

Atentamente
BSM

Mario Raimundo Caimacán
Mario Raimundo Caimacán
15 ddís hace
Responder a  Elena

Estimada Elena:
Ya vi La Odisea según Nolan y como usted es purista en el arte seguramente la detestará porque es una adaptación muy infiel de la inmortal obra homérica, es una película que se aparta mucho del texto original de la Antigüedad Griega para contar una historia según una óptica psicoanalítica del siglo XXI mezclada con la espectacularidad del cine de Hollywood, en especial ese género de superhéroes de cómics adaptados al cine, que tanto gusta al público infantil y al público infantilizado de nuestro tiempo. Lo polémico, que expone una tara de nuestro tiempo, el detestable racismo que aún existe por los tarados racistas, fue el gesto osado de Nolan de asignarle el doble papel de Helena de Troya (y de Esparta) y de su hermana Clitemnestra a una famosa actriz negra (insisto que la mejor opción negra era la divina Halle María Berry, hija de blanca inglesa y negro americano, bellísima y consagrada actriz, una diosa de mi “Olimpo Cinematográfico”).

Como película de entretenimiento, de diversión y evasión cumple todas las expectativas y funciona muy bien, quienes pretendan encontrarse con Homero se sentirán defraudados, más aún aquellos que en estos tiempos tan faltos de caridad cristiana, simbolizada en el modelo del héroe cristiano moderno, Don Quijote de la Mancha, prefieren al antiguo héroe pagano, egoísta, guerrero, mujeriego, asolador de ciudades y esclavizador, el astuto Ulises (Odiseo es su verdadero nombre, griego), porque en la película de Nolan no existe el Ulises (Odiseo) homérico, Nolan lo cambió por un traumado ex combatiente, un veterano de la Guerra ?de Vietnam? (?licencia poética?), aplastado por el peso de la culpa que nunca sufrió el verdadero Ulises (Odiseo), quien se jactaba de ser “Destructor de Troya y asolador de ciudades”. Esta adaptación cinematográfica del clásico poema narrativo de Homero está a millas náuticas de distancia del texto original, parece que la película, su guión, lo escribió el británico Nolan pensando en la generación de soldados americanos veteranos de la infame Guerra de Vietnam, quienes después de dos décadas de su derrota militar, política y moral, entendieron que los utilizaron vilmente en una guerra infame, que era mentira que peleaban por la Libertad de Estados Unidos y del mundo, pelearon por la ambición de lucro de los fabricantes y vendedores de armas de su país y de los políticos que ellos financian, que en tal guerra fueron los malvados, los villanos, la encarnación del Mal y la Barbarie, y que el mundo entero no se metió a comunista porque ellos fueron derrotados y expulsados de un pequeño, pobre y remoto país de Asia, de pobres campesinos comedores de arroz y valor suficiente para ganar su Independencia y adoptar el sistema político de sus dirigentes libertadores contra el yugo colonial extranjero, primero del gobierno francés y después del atolondrado gobierno americano, que se metió en camisa de once varas para saciar la sed de dinero de sus élites de la industria de armamentos. El remoto, geográfica y culturalmente, Vietnam es un caso antítesis de Venezuela, primero sometida voluntariamente, desde 1999 hasta 2025, como Colonia de la Monarquía Comunista de la Dinastía Castro de Cuba, por sus nefastos y traidores líderes políticos y militares, y ahora, desde enero de 2026, Colonia de Estados Unidos por la cobardía de los mismos nefastos y traidores líderes políticos y militares de Venezuela. En Vietnam expulsaron a plomo limpio a los invasores franceses y después a los entrometida invasores americanos. Hollywood es curioso, aunque use cineastas británicos, primero se inventó a un traumado “Rambo” para manipular la Historia y presentar como vencedor invencible y “justiciero” a un ex soldado americano derrotado por paliza en Vietnam, donde las fuerzas militares de Estados Unidos perpetraron crímenes atroces contra la población civil, crímenes contra la Humanidad (me recuerda a Benjamín Netanyahu y compañía en su genocidio en curso contra los árabes palestinos de la Franja de Gaza) y ahora quiso que el traumado y derrotado “Rambo” se metiera en la piel del héroe homérico, en la piel de Ulises (Odiseo), el modelo del héroe de la Antigüedad Pagana que fue héroe de Occidente (no Aquiles, porque nadie quiere a un héroe muerto) hasta el siglo XVII, cuando el genial Miguel de Cervantes creó al moderno héroe cristiano, Don Quijote de La Mancha, porque la Humanidad en Occidente, la Civilización Cristiana, pasó más de 1.600 años después de Cristo admirando como héroe propio al héroe pagano más anticristiano que existe, a la antítesis de Jesucristo: Ulises (Odiseo). En la medida que el mundo occidental se cristianiza en verdad, no en simples apariencias rituales, Don Quijote desplaza a Ulises/Odiseo como Héroe, porque Ulises (Odiseo) continúa siendo el héroe pagano, mentiroso, violento, egoísta, mujeriego, maquiavélico, asolador de ciudades, esclavizador y vengativo de los nostálgicos del pasado politeísta, pagano, de los cultores de la Guerra y el saqueo, una tribu muy semejante a los extremistas de derechas, generalmente racistas y antidemocráticos, a los neonazis y neofascistas en general, la escoria de la Humanidad.
Finalmente, nadie entendió por qué Helena de Troya (y de Esparta), la mujer más bella del mundo según cantó Homero, no era única en la película, como era única en la Mitología Griega, y le pusieron una inexistente hermana gemela, porque su hermana Clitemnestra era solo hermana materna y no gemela, ni tenía su belleza casi divina, porque Helena era hija de Zeus (e hija putativa del Rey de Esparta, Tindáreo) y Clitemnestra era verdadera hija de Tindáreo. Quizás que una misma actriz (que tanto atacaron los descerebrados racistas por ser negra) encarnará los dos personajes fue un asunto de dinero, de economizar costos, porque al final, toda la película ?No se trata de una cuestión de dinero?

Mario Raimundo Caimacán
Mario Raimundo Caimacán
14 ddís hace
Responder a  Elena

Estimada Elena:

Casi dejo en el tintero estas dos notas:

1) Como aficionado al Cine y a la Literatura he visto la mayoría de las adaptaciones cinematográficas de La Odisea y hasta ahora continúa siendo su mejor adaptación al cine la película “Ulises” de 1954 de mis tocayos Mario Camaríni y Mario Bava, una co-producción italo-franco-americana protagonizada por Kirk Douglas, Silvana Mangano, Rossana Podestá y Anthony Quinn. Te la recomiendo y en series de televisión es muy buena y completa la miniserie “La Odisea de 1997 que protagonizó Armand Assante con esas Diosas del cine que son Isabella Rossellini y Vanessa Williams (una bellísima actriz, cantante y modelo negra americana) que encarnó a la divina Calipso y también era buena candidata para Helena de Troya si el director así lo decidiera.

2) En tu comentario sobre los actores y actrices cuando cuestionaste que Helena de Troya en la película de Nolan la encarnara una actriz negra, fuiste muy imprecisa al usar la palabra “africanos”, imagino que sinónimo para ti de “negro” porque en África no todos son negros hay distintos tipos étnicos fruto de la movilidad humana durante siglos, así hay millones de árabes y descendientes de europeos, de alemanes, británicos, holandeses, italianos, portugueses, franceses y belgas, para citar los más conocidos. Sin olvidar los millones de hindúes que poblaron las colonias británicas en África cuando la India era colonia británica. No te sientas mal por tal desconocimiento de estos hechos, la generalidad cree que todos los negros africanos son iguales y que todos los chinos son iguales porque ignoran la variedad de etnias africanas y chinas que existen.

3) Nolan y Hollywood lograron sus metas de contar con un éxito de taquilla, aunque esta Odisea no sea fiel a Homero logrará despertar interés en el verdadero Ulises/Odiseo, en La Odisea y La Ilíada, en Homero y esto es positivo porque Homero es el Príncipe de los Poetas de Occidente y sus Obras Maestras son fundacionales de la Literatura Occidental, por tanto muchos se interesarán y buscarán ver documentales y otras películas de ficción sobre Homero y sus obras y los más decididos incluso leerán La Odisea y La Ilíada en sus traducciones a sus lenguas nacionales, porque pocos tienen la felicidad de poder leerlas en griego. Que una película logre tales consecuencias será más que positivo, será maravilloso.

Espero Elena que mis palabras puedas leerlas y te haga pensar que un hombre del otro lado del Atlántico, en una antigua colonia de España en América, fruto del mestizaje entre españoles, indígenas y negros, tiene mucho en común contigo porque todos somos seres humanos y como dice una canción folclórica de Costromo “No me importa / Que me digan negro / Porque negro tengo el cuero/ Pero blanco tengo el hueso”. Si Elena, todos los seres humanos tenemos los huesos del mismo color y eso, la identidad interior como seres humanos prevalece sobre la mera apariencia externa, el contenido vale más que la imagen.

Adiós Elena

Atentamente
B.S.M.

Mario Raimundo Caimacán