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Las Navas de Tolosa, de Francisco García Fitz

Las Navas de Tolosa, de Francisco García Fitz

El 16 de julio de 1212, en un paraje de Sierra Morena, las Navas de Tolosa, se enfrentaron las tropas de Alfonso VIII, apoyadas por otros contingentes y órdenes militares, y las del califa almohade Muhammad al-Násir. Aunque el resultado de aquella batalla es harto conocido, no lo son sus detalles. De ahí la importancia de este libro.

En Zenda reproducimos las primeras páginas de Las Navas de Tolosa: La batalla del castigo, de Francisco García Fitz (Desperta Ferro).

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INTRODUCCIÓN

Unos veinticinco años después de que tuviera lugar la batalla de las Navas de Tolosa, el obispo Lucas de Tuy, un estricto contemporáneo de aquel acontecimiento que, por su labor como cronista, tenía a la vista toda la historia de España, sentenciaba: «tuvo lugar esta felicísima guerra en el lugar que llaman Navas de Tolosa. Nunca en España hubo una guerra igual».

De sus palabras se desprende la gran impresión que debió sentir por las noticias que le llegaron y la enorme trascendencia que le concedió a aquel episodio. Sin duda el Tudense consideraba que la batalla había sido un hecho de guerra extraordinario, sin comparación posible con ningún otro de la historia hispánica. Varias décadas más tarde, ya a finales del siglo XIII o quizá a principios del XIV, los compiladores de la Estoria de España alfonsí no solo ratificaban la magnitud histórica de aquel acontecimiento, sino que no dudaban en colocar a la batalla de las Navas entre los más grandes hechos que habían acontecido en la historia del mundo desde su creación: «uno de los más grandes hechos que en el mundo acontecieran desde que el mundo fuera creado hasta ahora, fue la batalla que llaman de Úbeda».

Siguiendo la lógica de trabajo de los cronistas medievales, un acontecimiento bélico excepcional, marcado por la intervención providencial de Dios y protagonizado, además, por un rey, era un asunto digno de ser conocido y recordado por los contemporáneos y por las generaciones venideras, digno, en fin, de ser historiado. Y lo ocurrido en las Navas lo fue, con creces: el arzobispo de Toledo, Jiménez de Rada, le dedicó casi tanta atención, medida en número de páginas, a los tres meses que duró la campaña de las Navas, que a los 348 que transcurren entre 1213 y 1241, un tiempo del que el autor también tenía abundante información, no solo porque fue contemporáneo, sino además muchas veces fue testigo y aún protagonista de los principales acontecimientos de esta última etapa.

La trascendencia que le confirieron los contemporáneos explica que, de forma inmediata, se generasen diversos testimonios, unos aportados por testigos directos, otros por aquellos que, sin estar presentes, recibieron noticias de primera mano sobre lo allí ocurrido, y tanto unos como otros se encargaron de difundirlos por toda Europa. El resultado de todo ello fue la gestación de un número de fuentes anormalmente alto en comparación con los relativos a cualquier otro acontecimiento militar de la época.

Obviamente, tanto la importancia conferida a la batalla como la abundancia de fuentes ha condicionado la labor de los historiadores actuales: no es una casualidad que las Navas de Tolosa sea, posiblemente, el acontecimiento bélico medieval que más estudios académicos ha recibido en la historiografía hispánica a lo largo del siglo XX y, sobre todo, de lo que llevamos del XXI.

Cuando en 1998 publicamos un estudio panorámico sobre la guerra entre el reino de Castilla y de León contra sus vecinos musulmanes entre los siglos XI y XIII se contaba ya, además de con algunos artículos monográficos sobre la batalla, con un gran estudio de referencia: el que publicó Ambrosio Huici Miranda en 1916, reproducido en 1956 en Las grandes batallas de la Reconquista durante las invasiones africanas (almorávides, almohades y benimerines). Pero en los cuatro años siguientes se publicaron otras tres importantes monografías, la de C. Vara (1999), la de M.ª D. Rosado y M. G. López Páyer (2001) y la de M. G. López Payer y M.ª D. Rosado (2002).

En 2005 apareció el libro sobre la batalla que ahora es objeto de esta nueva edición y, desde entonces, el interés sobre aquel acontecimiento y sobre su contexto no ha dejado de crecer. En consecuencia, al cabo de casi veinte años de aquella primera edición, resulta imprescindible ofrecer al lector una actualización bibliográfica que le permita ponerse al día sobre los avances que se han producido no solo en el conocimiento de la batalla, sino también de otros muchos aspectos –el debate historiográfico sobre las batallas medievales, el contexto histórico y político de las Navas, la organización de los recursos bélicos, las formas de hacer la guerra, las ideologías que sirvieron para justificarla…– que son absolutamente necesarios para entender aquel acontecimiento extraordinario.

Nuevas fuentes de conocimiento sobre la batalla

Desde la perspectiva documental y cronística, sin duda la mayor y más importante aportación de estos últimos veinte años ha sido la publicación en 2010, por parte de la Institución Fernando el Católico, del monumental trabajo de Martín Alvira Cabrer dedicado a la edición de los documentos, testimonios y la memoria histórica de Pedro II de Aragón (Alvira, M., 2010). Para los investigadores de la batalla, la extraordinaria labor de recopilación y edición de fuentes escritas realizada por Alvira es de obligada consulta y facilita enormemente nuestra labor, por cuanto que entre los más de 1650 documentos registrados o editados relacionados con Pedro el Católico y los más de 340 testimonios cronísticos y literarios, de la más variada procedencia, igualmente editados, aparecen todos los relacionados con las Navas de Tolosa. La obra está disponible en red y es, por tanto, accesible a todos los interesados.

No hemos podido constatar la aparición de nuevas fuentes cronísticas que hayan proporcionado más información sobre la batalla, pero sí es destacable la identificación de una primera versión de los capítulos que Jiménez de Rada le dedicó a la confrontación campal en De rebus Hispaniae. Se trata de un oficio litúrgico para conmemorar la batalla («la fiesta de la Santa Cruz»), incluido en el Leccionario cisterciense del monasterio de Las Huelgas. El texto presenta algunas variantes interesantes respecto a la Historia que conocíamos y también ha sido estudiado y editado por Martín Alvira (2016).

Desde el punto de vista documental, una interesante novedad, ha sido el estudio y edición, por parte de Miguel D. Gómez, de una breve carta escrita por un caballero templario poco después de la batalla. Como subraya el autor, aunque el documento no aporta demasiada información, su inclusión en un manuscrito que contiene diversas historias sobre la primera cruzada no solo sirve para demostrar la conexión, en la mente de los contemporáneos, entre las cruzadas de Oriente y las peninsulares, sino también para poner de manifiesto las diversas formas de difusión de las noticias sobre la batalla.

En los últimos años se han puesto en valor algunas de las cartas que ya se conocían escritas por mujeres, pero a las que en general se ha prestado menos atención que a las crónicas redactadas por hombres. Sendos artículos de Anaïs Waag (2019) y de Amaia Arizaleta (2020) han puesto de relieve tanto la existencia de una «memoria femenina» sobre la campaña –en el caso de la segunda– como una nueva atribución de autoría a la carta que tradicionalmente se consideraba de Blanca de Castilla, en el caso de la primera.

Seguramente sea en el ámbito del registro arqueológico donde se han llevado a cabo las iniciativas más prometedoras. Es un hecho conocido que el campo de batalla de las Navas «ha surtido» habitualmente a colecciones privadas y al mercado ilegal de armas y otro tipo de restos pero, a pesar de algunos intentos parciales, nunca se habían llevado a cabo trabajos sistemáticos de prospección y excavación. En 2022 se pusieron en marcha dos proyectos de investigación promovidos por la Universidad de Jaén, en los que participa una docena de investigadores de dicho centro, de la Universidad Complutense de Madrid, de Patrimonio Nacional y del Parque Natural Despeñaperros, liderados por Irene Montilla y Juan Carlos Castillo Armenteros.

El objetivo de ambos, planteados en el marco de la denominada «arqueología de los conflictos» o «arqueología de los campos de batalla», es el de abordar el estudio de la batalla de las Navas «con una metodología arqueológica basada en la georreferenciación de cada objeto registrado y en el volcado de la información aportada en un Sistema de Información Geográfica (SIG)», al objeto de «reunir y analizar distintos tipos de información con una perspectiva espacial». Los resultados de esta primera campaña son muy esperanzadores: se ha prospectado la Mesa del Rey, el lugar de asentamiento del campamento cristiano, y el entorno de la fortaleza de Castro Ferral, incluyendo la excavación y estudio estratigráfico de este, y los indicios que han aparecido y su localización pueden ser relevantes para el estudio de la batalla. Resulta de todo punto necesario que se garantice la continuidad del proyecto, que podrá confirmar, rectificar y ampliar lo que sabemos a través de las fuentes escritas.

Estudios generales sobre la campaña de las Navas

Sin relación directa con los actos de conmemoración de la batalla, pero coincidiendo en el tiempo con ellos, Martín Alvira Cabrer publicó, debidamente actualizada y revisada, la parte de su tesis doctoral dedicada a las Navas, una monografía que, a nuestro juicio, representa la más importante aportación científica de las últimas décadas al conocimiento de esta confrontación (Alvira, M., 2012).13 El profesor Alvira Cabrer comenzó a estudiar la batalla de las Navas en la década de los años noventa del siglo XX, época en la que publicó varios artículos muy renovadores sobre el tema, pero fue en el año 2000 cuando aquellos estudios culminaron con la defensa de su tesis doctoral sobre Guerra e ideología en la España medieval: cultura y actitudes históricas ante el giro de principios del siglo XIII. Batallas de las Navas (1212) y Muret (1213).

Esta magistral tesis doctoral vino a aplicar al ámbito ibérico y a dos batallas de enorme resonancia, la metodología de análisis de las fuentes, plenamente inserta en la llamada historia de las mentalidades, que unos años antes había desarrollado Georges Duby en su estudio sobre la batalla de Bouvines (Duby, G., 1985). El resultado fue excelente, si bien su suerte editorial fue desigual: mientras que en 2002 el estudio sobre Muret ya había sido publicado por la Universidad de Barcelona, la parte de la tesis correspondiente a la batalla de Las Navas aún tuvo que esperar una década para ser editada. Pero la espera mereció la pena, no solo porque supuso un avance muy importante en el conocimiento de algunos aspectos de la batalla que nunca antes habían sido tratados con tanta extensión y profundidad, sino también porque abrió nuevos horizontes para el análisis de los acontecimientos bélicos, en particular en lo que respecta a las mentalidades e ideologías que impregnan los relatos sobre la guerra medieval y la memoria creada por tales acontecimientos, y ello sin olvidar los aspectos organizativos y tácticos de la batalla que también fueron abordados.

Si bien las aportaciones que se fueron publicando entre 2011 y 2014 en el contexto de la conmemoración del octavo centenario de la batalla o coincidiendo concentran, con mucho, a la mayoría de los estudios sobre las Navas publicados en los últimos veinte años, después de aquellas fechas el interés por la contienda ha continuado y no han dejado de aparecer otros análisis o estudios generales sobre el enfrentamiento que merecen ser tenidos en cuenta. Normalmente se trata de trabajos académicos que ofrecen visiones sintéticas sobre el propio acontecimiento y sus consecuencias.

Por supuesto, las revistas de divulgación general, e incluso la prensa diaria, también han dedicado artículos a lo largo de estos años a la batalla, pero precisamente por su naturaleza divulgativa suelen ser resúmenes de lo ya conocido, de ahí que, salvo alguna excepción destacada que veremos más adelante, no se hayan reseñado en esta actualización bibliográfica.

En fin, el conjunto de trabajos académicos que hemos mencionado, así como otros de contenido más específico que iremos detallando en las siguientes páginas, han venido a significar un avance en diversos aspectos de nuestro conocimiento sobre la batalla en comparación con lo que sabíamos sobre ella en 2005.

(…)

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Autor: Francisco García Fitz. Título: Las Navas de Tolosa: La batalla del castigo. Editorial: Desperta Ferro. Venta: Todostuslibros.

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Xavier
Xavier
20 ddís hace

No nos ha dicho nada acerca de la batalla. En definitiva es un muermo.