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Cinco textos de Zenda: de Claudia Piñeiro a Alatriste, pasando por Cervantes

Leído en Zenda, semana del 16 de abril

Destacamos cinco textos que hemos publicado esta semana en Zenda. Este abril lluvioso y convulso nos ha traído reflexiones sobre el paso del tiempo, la barbarie de la guerra, el proceso de escritura, la manera de enfrentarse a los temidos 50 y la lucha por la vida:

1. La mujer a los 50: inventario y cuenta nueva, por Claudia Piñeiro

“Siempre me preocupó la idea de la muerte. En realidad, más que la idea de la muerte misma, lo que me inquieta desde una temprana edad es tener una conciencia absoluta de la finitud: esto, algún día, se acaba. Durante mucho tiempo me conformé multiplicando mi edad por dos y concluyendo: tranquila, todavía no llegaste a la mitad de la vida. Pero desde hace unos años las cuentas no me dan, a menos que, como el Magiclik, yo haya venido al mundo con garantía por 104 años.
Son los cincuenta los que marcan la verdadera bisagra. Cuando uno cumple treinta o cuarenta cree que está pasando por un umbral hacia otra vida. Es un error de juventud. Son números redondos y eso impacta, pero nada más, a esa edad aún queda bastante rollo por delante. Cuando uno cumple cincuenta se ríe de aquel que fue y de las preocupaciones que hoy sabe no merecían tanta dedicación. Se ríe un rato, no más, porque enseguida concluye que ahora sí, que éste, el de los cincuenta, es el verdadero umbral. Es entonces cuando aparecen señales evidentes de que algo, de verdad, cambió. O de que algo tiene que cambiar. O de que nada, nunca, cambiará. Elige tu propia aventura, si es que puedes…” Seguir leyendo el artículo.

2. Cómo escribí La Leyenda del Ladrón (2), por Juan Gómez-Jurado

“Cualquier investigador que se enfrente a un periodo histórico, incluso uno tan estudiado como nuestro siglo de Oro, hará frente a unas pocas certezas y un millar de vacíos. Sabemos mucho menos de lo que ignoramos, porque las fuentes que han llegado a nuestros días son indirectas. Una partida de bautismo, un relato, un cuadro… son ecos, reflejos pálidos, sombras en una caverna iluminada por antorchas. La vida real es sabor, olor, forma y sonido. Y eso no viene en los libros.
Verás, querido lector, tengo un truco para mis libros. No se lo cuentes a nadie. Consiste en saber tanto del mundo de mis personajes, tanto de lo que hacen, tanto de lo que sienten… en saber tanto de ellos que no necesite contártelo. Porque ellos lo interiorizan en sus actos y en sus diálogos, y así la narración es más ágil. De esta forma puedo agarrarte por el cuello y no soltarte, como decía el maestro Wilder…” Seguir leyendo el artículo.

3. Veinte años después, una aproximación a Alatriste, por Miguel Munárriz

“Conocí personalmente a Arturo Pérez-Reverte en 1996 cuando publicó El capitán Alatriste. Literariamente ya había tenido noticia de él diez años antes, con El húsar, pero le tenía “fichado” por sus apariciones como reportero de guerra en TVE, cuando lo veía dar las noticias apoyado contra unos sacos terreros mientras silbaban las balas por encima de su cabeza, o cuando sostenía en una mano un micro y en la otra levantaba una ametralladora diciendo: “Esto es un kalasnikov”. De Chipre a Bosnia, pasando por Eritrea, Nicaragua o Libia, Arturo contó los grandes conflictos bélicos de finales del siglo XX.
En el verano de 1993, le entrevistaban en la radio con motivo de El club Dumas, y la manera de contar aquel libro me atrapó, así que salí inmediatamente a comprarlo. De esa novela se enamoraría también Roman Polanski, que en 1999 la llevó al cine como La novena puerta. Cuando se presentó en el Festival de San Sebastián yo acababa de aterrizar en Santillana para hacerme cargo de la comunicación de las editoriales del Grupo. Fue a partir de ese año cuando empecé a compartir con Arturo la ilusión de promocionar sus libros: La carta esférica (2000), El oro del Rey (2000), La reina del Sur (2002)… Las presentaciones que preparaban desde la editorial Rosa Junquera y Gerardo Marín eran siempre multitudinarias y los medios de comunicación le ocupaban gran parte del día, pero por la noche nos íbamos a cenar con los escritores que habían compartido presentación con él. Todos magníficos contadores de historias y con gran sentido del humor: Juan Eslava Galán, jienense de verbo preciso y claro; Rafael de Cózar, sabio e irónico, que murió en 2014 “intentando salvar de las llamas su biblioteca”, o José Perona, maestro de gramática, que con su sorna habitual solía decir: “Café, tabaco, silencio y libros, todo prohibido hoy, o imposible”. Esa era la época gloriosa en la que yo me alié a la banda de Arturo mientras él conquistaba Sevilla, Cádiz, Cartagena, Valladolid…, como un Cid Campeador blandiendo las armas de la letras…” Seguir leyendo el artículo.

4. The Horror! The  Horror! Variaciones sobre Apocalypse Now

“El ensayo fílmico que se basa en los estudios comparados plantea siempre un reto esencial: ¿cómo evitar el determinismo? ¿Cómo hacer entender al lector que una película no es simplemente fruto de otras influencias, pero que sin ellas no se puede comprender? O en un sentido contrario,  ¿cómo hacer sentir que una obra fílmica es fundadora de una nueva tradición? A veces algunos libros resuelven estos dilemas y entonces todos los que escribimos desde dicha convicción nos debemos fijar en tales hitos. Y es así como podemos proclamar la profunda originalidad del ensayo de Vicente Domínguez The Horror! The  Horror! Variaciones sobre Apocalypse Now.
En este libro sorprendente,  el método de escritura es a la vez centrípeto y centrífugo. La película de Coppola está ahí permanentemente, como neto objeto de estudio. Sin embargo, diferentes líneas temáticas convergen y divergen en torno a ella,  generando  una forma de pensamiento  rizomático, pródigo en conexiones tan inesperadas como reveladoras..” Seguir leyendo el artículo.

5. Miguel & William, por María José Solano

“Este año 2016 estamos de celebración: se cumplen nada menos que 400 años de la muerte de Miguel (de Cervantes) y de William (Shakespeare), y qué mejor manera de celebrarlo que acercándole su obra también a los más jóvenes; explicarles a los que se inician en la lectura que estos personajes son unos clásicos inmortales que a fuerza de vivir aventuras, leer libros y reflexionar de todo ello pluma en mano, nos han sabido contar cómo es el ser humano; qué odia, teme, desea, detesta, ignora; qué le hace sufrir y dónde esconde su verdadera felicidad.
Y precisamente por eso, por tratar cuestiones universales que nunca pasan de moda es por lo que sus obras se pueden actualizar, modificar o adaptar sin que con ello cambie su esencia…” Seguir leyendo el artículo.