Inicio > Actualidad > Divitos y literatos > Lepisma y la posada del Collado de Borgo

Lepisma y la posada del Collado de Borgo

Lepisma y la posada del Collado de Borgo

No es fácil acceder a ella, hay que sumergirse en las profundidades más abisales de la red, pero finalmente encontré Silverfishtravelreviews, la página en la que los pececillos de plata vuelcan sus opiniones sobre alojamientos, bibliotecas y todo aquello relacionado con sus viajes; tenía curiosidad por saber dónde se había hospedado Lepisma Saccharina antes de recalar en mi librería, y cuando hallé su perfil no salí defraudado. Comparto algunas de las reseñas que encontré:

CASA USHER (*)

Decrépita posada (cualquier día de estos se va a caer) regentada por dos hermanos que no parecen precisamente rebosantes de salud. Es evidente que vivió tiempos mejores. Aún se intuye el esplendor pasado, pero hoy en día su fachada se halla infestada de hongos y el estanque de la entrada exhala un vapor pestilente debido a la falta de mantenimiento. Imperdonable la inexistente separación entre las estancias del hostal y la residencia privada de los dueños: al levantarme de madrugada en busca del baño me equivoqué de puerta, entré en la cripta familiar y me encontré a la señorita Usher de tal modo que aún no sé si estaba muerta o sufriendo un ataque de catalepsia. Fuera lo que fuera, fue en extremo desagradable hacer aguas mayores junto a un cuerpo inerte. Al día siguiente, y por miedo a que el propietario me obligara a fregar el estropicio, me marché sin avisar.

HOTEL OVERLOOK (****)

La fama de este hotel se debe a las animadas clases de zumba y aquagym con las que sus joviales animadores deleitan a los huéspedes en los meses estivales; sin embargo si lo que desea el viajero es tranquilidad para escribir una novela o prepararse unas oposiciones yo le recomendaría alojarse durante el invierno, cuando el establecimiento cierra debido al inclemente tiempo de Colorado. Sólo tendrá que compartir espacio con el vigilante y su familia… Yo tuve la mala suerte de que me tocó convivir con un niño que no soltaba el triciclo ni de noche ni de día e incluso se puso a pintarrajear la palabra REDRUM por las paredes, aunque afortunadamente su padre pronto lo metió en vereda. Destacar que desde la habitación 217, donde estaba alojada, tenía una vista privilegiada de unos imponentes setos en formas de animales, tan realistas que a veces parecían cobrar vida, pero que la nueva gerencia, Kubrick e Hijos, pretende sustituir por un laberinto. 

MOTEL BATES (**)

Motel de carretera que ofrece justo lo que uno esperaría encontrarse en un establecimiento de estas características: un techo para descansar una noche de viaje y algo de comida frugal, un sandwich a lo sumo. Como curiosidad, comentar que el propietario es calcado a Anthony Perkins: sí, el actor que apareció en Cazador de forajidos, de Anthony Mann y que ya no volvería a hacer nada más de interés en el cine después de ese western de 1957. Puede incomodar al viajero escuchar la irritante voz de la señora Bates proveniente de la casa contigua al motel, pero teniendo en cuenta que la mujer debe de padecer demencia senil, advierto desde ya que ese dato no ha influido para nada en mi valoración; tampoco el que me sintiera observada en la ducha: sin duda debía de ser cosa mía. 

CASA DE BERNARDA ALBA (-)

Me es imposible completar esta ficha y me veo obligada a publicarla sin otorgar una puntuación; ello es debido a que cuando pedí alojarme en la casa una señora, supongo que Bernarda Alba, me espetó, sin dar más explicaciones, que iba a permanecer cerrada durante ocho años. Cuando quise preguntar qué tipo de reformas se llevarían a cabo para que duraran tanto tiempo, me interrumpió al grito de “¡Silencio, silencio he dicho!”. “Oiga, señora, que yo…”.  “¡Silencio!”.

                                                                   (Telón)

4.9/5 (9 Puntuaciones. Valora este artículo, por favor)