Inicio > Libros > Adelantos editoriales > Lo inesperado, de Pedro Simón

Lo inesperado, de Pedro Simón

Lo inesperado, de Pedro Simón

En esta novela hay abuelos que se enamoran, padres que aprenden a serlo, hijos que observan y preguntan, y nietos que heredan historias. Pero también hay enfermedad, duelo y soledad, así como humor, ternura y una esperanza pequeña y obstinada que se abre paso incluso en los días más grises.

En Zenda reproducimos el primer capítulo de Lo inesperado (Espasa), de Pedro Simón.

*****

1

VERA

La primera vez que di una vuelta por los aires con mi abuelo fue en una cabina metálica del parque de atracciones y la segunda fue en la borrica con ruedas bautizada como la ciudad donde él nació.

La primera vez dimos una sola vuelta y la segunda vez no sé ni las que dimos. Porque de la primera me acuerdo muy bien y de la segunda no me acuerdo de nada.

Solo recuerdo la berraquina de después con la vena hinchada del cuello.

Y menos mal.

Pienso en el abuelo Juan y se me vienen a la cabeza las manos de piedra que chascaban la nuez, aquellos pelos de las orejas como alambres retorcidos, la mañana en el Rastro en que conseguimos el Adrenalyn dorado de Lamine Yamal y los pantalones que se subía hasta el cielo con tirantes negros.

Pienso en el parque de atracciones de aquel último día y se me vienen a la cabeza las gafas de pasta que le salieron despedidas por el aire al dar la pirueta completa, el olor del algodón de azúcar, la imagen de la abuela Luisa saludándonos con la mano a cada vuelta que dábamos y también pienso en la historia de amor más bonita del mundo: la del abuelo Juan.

No conmigo, claro. Sino con la abuela Luisa.

Y ya.

Eso es todo lo que mi cabeza —me han dicho— me deja recordar de ese día.

Y otra vez menos mal.

Porque la primera vez que dimos una vuelta por los aires aquella mañana, mi abuelo terminó con la dentadura desencajada de tanto reír, y la segunda, se quemó entero esa misma tarde delante de la abuela Luisa y de mí. Sin poder hacer nada las dos, él solo dentro del coche que llamaba su borrica con ruedas, pero que mi padre decía «el Toledo».

Todo en el mismo día.

Eso es lo que la abuela me ha contado decenas de veces.

Que el abuelo nació en Toledo y que allí dentro murió.

Que somos dos supervivientes.

Que no debo tenerle miedo a las borricas, porque menuda borrica es ella, dice.

Por eso Luisa es especial.

A veces me ve pensativa y ella se pone a cantar tri niquitraun-traun-traun. Igual que cuando en verano coge un trapo de cocina y espanta a una mosca. Para que me olvide.

Pero sabe que yo sé.

Yo sé cómo arden las ramitas, los papeles, la piel de las mandarinas y los envoltorios de los flashes de fresa, que son mis favoritos y se arrugan muy rápido con las llamas.

Pero no tengo ni idea de cómo arde un abuelo.

Ni ganas de saberlo, claro.

En eso pienso.

Porque eso es algo horroroso que se te puede que dar metido en el fondo del cerebro, aunque no te acuerdes, y que hay que sacar, me han explicado.

Pero sobre todo es algo que se te queda para siempre metido en la tarde de los sábados cuando las cosas van bien y, de repente, hueles a azúcar quemado.

—————————————

Autor: Pedro Simón. Título: Lo inesperado. Editorial: Espasa. Venta: Todostuslibros

0/5 (0 Puntuaciones. Valora este artículo, por favor)
Notificar por email
Notificar de
guest

0 Comentarios
Feedbacks en línea
Ver todos los comentarios