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El método de la belleza

El método de la belleza

La música, esa gran olvidada de las escuelas, vive reinventándose cada  vez más separada de las aulas, cada vez más salvajemente viva entre los jóvenes. Como todo conocimiento abstracto, la música es muy difícil de enseñar a pesar de que su lenguaje es el primero que aprendemos en la cuna; el primer vínculo de amor que se establece; el primer consuelo; la primera referencia ciega de comunicación. La música es, antes que la pintura, el primer lenguaje del hombre, pero como tantas otras cosas, éste ha ido perdiendo la capacidad de transmitir la emoción musical y a nuestros jóvenes, que tanto la necesitan aunque no lo sepan, les estamos dejando crecer ajenos a uno de los más bellos artificios creados por el ser humano.

"La música, esa gran olvidada de las escuelas, vive reinventándose cada vez más separada de las aulas"

La educación musical, tan importante como la literatura, la pintura o el cine, ha sido relegada al limbo de las cosas inútiles porque en la sociedad que entre todos hemos engendrado la velocidad impuesta a golpe de tecnología punta asfixia el placer de la música, anulando la capacidad de disfrutar intelectualmente de esa “extraña forma del tiempo”.

Como todo lo que verdaderamente enriquece al hombre preparándole para comprenderse a sí mismo, la apreciación de la música clásica, la de los grandes compositores, es una carrera de fondo, pues no se percibe su utilidad final hasta mucho después de haberla interrogado con interés y humildad. La música, como la literatura y la pintura, necesita de un esfuerzo continuado y paciente, y por supuesto necesita de un maestro; un guía capaz de establecer un buen método para apreciar su enorme, útil, insustituible belleza.

"La educación musical, tan importante como la literatura, la pintura o el cine, ha sido relegada al limbo de las cosas inútiles"

En música existió un hombre así, un maestro adaptado a los tiempos modernos que irrumpió allá por la década de los 60 en los hogares del mundo a través del medio de difusión más potente de entonces: la televisión. Ese Virgilio que enseñó a varias generaciones el camino complejo y apasionante, luminoso, erudito, desbordante, nutritivo de la música clásica se llamaba Leonard Bernstein (1918-1990), y como todo sabio tocado por el dedo de Dios, muy pronto comprendió que la herencia musical no podría salvarse si no era a través de los jóvenes. Para ellos creó en 1958 los “Conciertos para jóvenes donde el director y compositor demostraba una vez más sus magníficas dotes de divulgador empeñado en acercar lo sublime y lo cotidiano.

"Leonard Bernstein comprendió que la herencia musical no podría salvarse si no era a través de los jóvenes"

Afortunadamente, han sido muchos los actos organizados en torno a los 100 años del nacimiento de esta gran figura de la música clásica en el Nuevo Mundo, alguien a quien Arthur Rubinstein definió como “el mejor pianista entre los directores, el mejor director entre los compositores y el mejor compositor entre los pianistas”. Entre los actos de homenaje realizados en España hay que destacar la valiosísima labor de la editorial Siruela, encargada de reeditar un verdadero tesoro: El maestro invita a un concierto, un libro que el propio Bernstein presenta, en el “Prólogo para mis jóvenes lectores” con estas palabras:

“Desde que empezamos a televisar los “Conciertos para jóvenes” con la Orquesta Filarmónica de Nueva York en 1958 hemos recibido constantemente peticiones en las que se nos sugería que estos programas debían conservarse de algún modo. Este libro ilustrado es simplemente una manera de responder a todas esas peticiones”

"Las 15 «lecciones» magistrales que contiene este libro revolucionaron, ya en los años sesenta, la manera de enseñar música"

Las 15 «lecciones» magistrales que contiene este libro revolucionaron, ya en los años sesenta, la manera de enseñar música, pues en ella el compositor era capaz de explicar de una forma amena y didáctica aquellos conceptos y puntos considerados aburridos, grises o difíciles en la música: el solfeo, el contrapunto, los acordes, qué es un concierto, la música sinfónica, cómo suenan los diferentes instrumentos…

Desde su publicación en Estados Unidos este libro, a modo de revolucionario método didáctico, ha demostrado que la música no tiene por qué ser solo para entendidos. El «método Bernstein» se ha venido aplicando desde entonces en los conservatorios del mundo para acabar con esa ingrata enseñanza de la música sustituyendo el rechazo por interés, la extrañeza por asombro, el gusto por la más absoluta y desbordante pasión. Un imprescindible, sin duda, en la biblioteca de nuestros jóvenes; en la memoria musical de todos.

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Autor: Leonard Bernstein. Título: El maestro invita a un concierto. Editorial: Siruela. Venta: Amazon, Fnac y Casa del libro