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Mis villanas favoritas: las madrastras

Madrastras. Ilustración de Macarena Kah

La literatura infantil está plagada de madres bondadosas de cuento, sacrificadas, pacientes, inteligentes, bellas…, referentes que han sido casi tan importantes para nuestra infancia como las propias madres de cada uno. Mamás de papel fundidas en la voz y la imagen de aquellas otras que nos leían sus historias antes de apagar la luz.

Las madres de los cuentos afianzaron con su bondad nuestra confianza, minimizaron nuestro desvalimiento, ahuyentaron nuestras pesadillas, pero ¡ay!, también nos acostumbraron a creer ciegamente en la bondad del ser humano mintiéndonos piadosamente para ello, porque no hay otra manera posible de mostrar un mundo que no es, lleno de generosidad, honradez, lobos buenos, príncipes azules y amigos leales.

Las madres de los cuentos, en realidad y si lo pensamos bien, no nos ayudaron demasiado a entender.

Por eso en este mes de mayo de las madres, queremos rendir homenaje a aquellos personajes que tal vez nos influyeran más de lo que creemos, trazando con su presencia amenazante la (indispensable) línea de sombra de nuestra infancia. Se trata, por supuesto, de las Madrastras.

Ellas sí supieron abrirnos los ojos, nos enseñaron a estar alerta, a ser valientes, cautos, a no decaer, a luchar por lo que nos dicta nuestro corazón, a ser humildes frente al espejo y valerosos en el bosque, a no aceptar regalos de desconocidos, a comprender la oscura naturaleza humana. Nos ayudaron en definitiva a crecer sin renunciar a nuestros sueños, pero siendo cada vez más fuertes y seguros, con la intuición infantil (que florecerá en certeza adulta) de que el ser humano es el más peligroso de todos los monstruos que puedan poblar los planetas y que al final nada es lo que parece. También nos ayudaron a asomarnos al abismo de nosotros mismos, a analizar nuestras capacidades, conocer nuestros límites y reconocer a los leales que a pesar de todo saben mantenerse a nuestro lado.

Las madrastras de los cuentos personifican los defectos humanos, los focalizan y exageran y de esta manera nos alertan del peligro, porque al fin y al cabo de eso se trata; de crecer manejando los contrastes, las sombras y luces que todo hombre posee a partes iguales, sabiendo que al otro lado de la línea de sombra que tarde o temprano terminaremos cruzando, sólo se combate con éxito si primero nos han enseñado a reconocer al enemigo aunque éste se disfrace de amable abuelita vendedora de manzanas.

Así que, desde Zenda Infantil/Juvenil queremos dar las gracias a la atormentada Madrastra de Blancanieves; la egoísta Madrastra de Rapunzel, la Madrastra envidiosa de Cenicienta, la desesperada Madrastra de Hansel y Gretel, la desquiciada Madrastra hermana de la Bruja Baba Yaga; la traumatizada Reina de las Nieves, Madrastra de Kay. A todas ellas y a muchas más, gracias por hacernos mejores.

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200 años de los Hermanos Grimm

200 años de los Hermanos Grimm

Ilustración de Macarena Kahl. Madrileña de 22 años. Ilustradora freelance en continuo aprendizaje. FacebookTwitter | Tumblr

Título: Nueva edición aniversario 200 años – Todos los cuentos de los Hermanos Grimm. Editorial: Editorial Antroposófica