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Por qué escribí esta historia

Por qué escribí esta historia

Escribir es para mí algo natural, como cualquier actividad básica. No necesito inspiración, ni silencio, ni un ambiente especifico. Solo tiempo. Por eso escribo desde siempre y creo que lo haré hasta mis últimos días.

Me apasionan las épocas de cambio, como la que estamos viviendo actualmente. Periodos que llegan a su fin y otros que empiezan sin que sus protagonistas sean, en la mayoría de las veces, conscientes de ello. Mi anterior novela, El mercader de libros, salió a la venta dos días antes de que se decretara el estado de alarma, así que ya pueden imaginarse la situación. Varios años de trabajo y, cuando llega el momento esperado de su publicación, tu obra se queda abandonada en los escaparates de las librerías cerradas. Eso en el mejor de los casos, porque hubo en otros que ni llegaron a desembalarla. Por supuesto, presentaciones y cualquier acto publicitario tradicional cancelados y el mundo sumergido en una terrible pandemia.

"Me fascina esta época en la que España es una potencia en declive, como las rutilantes estrellas del deporte en su ocaso"

La historia es así, impredecible. Creemos que vivimos un momento estable que perdurará para siempre y de repente todo cambia ante nuestra mirada atónita. Para entonces yo llevaba algunos meses trabajando en una novela ambientada en el ocaso del siglo XVIII y los albores del XIX, con hechos como la Ilustración, la Independencia de Estados Unidos, la Revolución Francesa y la primera constitución española. En definitiva, los años anteriores a la Guerra de la Independencia. Me fascina esta época en la que España es una potencia en declive, como las rutilantes estrellas del deporte en su ocaso, las cuales tienden a despedirse con una actuación soberbia, más propia de su juventud.

Encerrado en mi casa, observando con estupor las terribles noticias que nos asolaban, viendo la lucha de los sanitarios contra un enemigo tan invisible y desconocido como real, me vino a la mente el cuadro de Goya donde sale retratado junto al doctor Arrieta, que le está curando de una grave enfermedad. Cuánto quería mi paisano a su médico para dedicarle una de sus obras.

"Me abrió los ojos al momento en que los cirujanos abandonan su pasado de sangradores y matasanos"

Comencé a investigar, a documentarme, y me reuní con un médico amigo mío. Hablamos sobre aquella época y me abrió los ojos al momento en que los cirujanos abandonan su pasado de sangradores y matasanos, comienzan a formarse en colegios y a tomar el mando de un mundo sanitario anquilosado en ideas clásicas. Ya tenía un hilo conductor para mi novela, y conforme leía sobre el tema más me fascinaba. ¿Cómo podían operar sin anestesia? ¿Y sin ningún tipo de higiene? No me extraña que hubiera pacientes que se murieran de miedo, literalmente. Imagínense tumbado en una mesa fría, sobre un charco de sangre del pobre desgraciado que ha ocupado antes tu lugar, en un anfiteatro anatómico ante decenas de personas que han pagado para ver cómo un cirujano se acercaba con un enorme cuchillo y se disponía a cortarte un brazo con la mayor brusquedad posible.

¿A que ahora no parece tan aterrador que un sanitario se acerque a pincharte para inocularte una vacuna?

Mis novelas históricas son de aventuras, porque no concibo mayor aventura que la propia historia de la humanidad. También considero que lo que más nos atrae como lectores es el misterio, el lado oscuro de todo hombre y mujer. Yo escribo mis obras en tres planos: la trama de ficción; el riguroso contexto histórico y los escenarios en los que sucede; y una tercera capa centrada en algo más especifico y profundo de la historia, en este caso la medicina. Dependiendo del lector se centra en una u otra, o incluso se relee la novela para poder disfrutar de varias de ellas.

"El contexto en que se desarrolla El cirujano de almas era una época de búsqueda, donde teníamos tantas preguntas que las respuestas eran en muchas ocasiones erróneas o disparatadas"

Un detalle que no les he contado es que mientras trabajaba en esta historia mi mujer estaba embarazada. Al acompañarla a las consultas despertó mi interés por la ginecología. ¿Cómo sería en el siglo XVIII? Ya se lo respondo yo: terrible. Eran incapaces de hacer una cesárea, los partos eran tema exclusivo de mujeres y la mortalidad infantil era desmesurada. Pero también en esto era un periodo de cambio y empezaban a existir los primeros cirujanos parteros. ¿Saben que el colegio de San Carlos de Madrid creó una de las más fantásticas colecciones de figuras de cera y que la estrella es una llamada “la parturienta”? Pueden visitarla si quieren comprobarlo.

El contexto en que se desarrolla El cirujano de almas era una época de búsqueda, donde teníamos tantas preguntas que las respuestas eran en muchas ocasiones erróneas o disparatadas. Pero la humanidad estaba dispuesta a avanzar, creía más que nunca en la razón y nuestra capacidad de lograr hitos increíbles. La ciencia se abría camino entre la ignorancia y la superstición, con unos ideales de igualdad y libertad jamás imaginados antes. Y para guiar a los lectores por este efervescente momento histórico necesitaba un personaje único, tallado con esmero, con influencias literales e históricas, y apoyado en personalidades históricas tan fascinantes como poco conocidas. Porque un cirujano también puede ser un héroe, no solo los espadachines o los grandes guerreros están en disposición de protagonizar una aventura heroica. El protagonista de El cirujano de almas abre el camino a un nuevo tipo de héroe, más actual y, sobre todo, más real.

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Autor: Luis Zueco. TítuloEl cirujano de almasEditorial: Ediciones B. Venta: Todos tus librosAmazonFnac y Casa del Libro.

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