Se siente en el aire

Llega a mis manos sin previo aviso, como suele suceder con las cosas que merecen la pena, Jerôme Lindon: El autor y su editor, de Jean Echenoz.

Traducido por María Teresa Gallego Urrutia, este “librito” lo publica la inefable editorial Nórdicalibros en la colección Minilecturas, y llega cargado de sutiles promesas, empezando por una bella edición que cabe en la palma de la mano. La ilustración de la portada es de Paco Roca, que ha dibujado a Lindon, el editor, como una figura gigantesca que tiene que inclinarse levemente para que su cabeza no toque el techo de su oficina de Les Éditions de Minuit. Jerôme Lindon está invitando a entrar a su despacho al autor, Echenoz. La diferencia de tamaño de las dos figuras me hizo pensar, antes de leer este peculiar retrato, en un editor crecido en su ego, frente a un autor disminuido por acobardamiento. Pero no, ni mucho menos: aunque Lindon hubiera tenido con el escritor alguna actitud contradictoria, Roca no lo dibuja así por eso, sino por la descripción que Jean Echenoz hace de él: “El señor Lindon es un hombre delgado, de estatura elevada, rostro alargado y austero…”.

"El lector se encontrará en cada línea con el amor a la literatura, con la delicadeza del reconocimiento del otro. Con la vida, en suma"

Durante las cincuenta páginas de lectura de esta obra el lector se siente permanentemente involucrado en la alegría (comedida) del autor cuando recibe la llamada del editor, tras haber fracasado con el envío de su primera novela a otras editoriales, y la desazón (taimada) si Lindon no le llama con la premura que él necesita.

Es este un libro delicioso y emocionante que tiene dos fechas clave: el 9 de febrero de 1979 y el 12 de abril de 2001. Entre ambas, el lector se encontrará en cada línea con el amor a la literatura, con la delicadeza del reconocimiento del otro. Con la vida, en suma.

Diego Moreno conduce Nórdicalibros por una singular senda desde 2006. En su catálogo reciente están dos libros ilustrados, Cartas a un joven poeta, de Rainer Maria Rilke, y Las flores del mal, de Charles Baudelaire. La buena mano y la pasión de un editor están presentes en cada uno de los libros que publica, y que cierra con esta frase del autor sueco, Söderberg, que imprime en cada una de las contraportadas: «Pronto llegará la nieve. Se siente en el aire».

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