Este poemario explora la necesidad de inventar un nuevo escenario: ¿quién se es cuando el pacto se rompe y el vínculo se vuelve silencio? La pérdida da forma a un nuevo yo construido desde el temblor. La existencia se evapora, pero el poema sigue sangrando.
En Zenda publicamos cinco poemas de Todos los caballos muertos (Averso), de Conchi Salas.
***
duelo-manzana-susurro
una gota no cae
del grifo se suspende
en el aire
una esfericidad descarada una suerte
de obscenidad
un reto
quedarme esperando a que sucumba a la inquebrantable
gravedad
la fuerza impalpable que convierte un cuerpo
en materia en descomposición
una manzana tardará diez segundos en caer al suelo a una velocidad de
cien metros segundo
tu cuerpo tardó catorce años en sucumbir catorce
años en llegar al suelo catorce
vueltas solares antes de volver
a la tierra
la mujer sin caballo me susurra al oído
un sonido vacío un silencio
me pregunto cuánto tiempo tardará lo incorpóreo
en des- -aparecer
***
niña-sinapsis-memoria
un cerebro humano sano cuenta con más de
setenta tipos de neurotransmisores esperando
actuar
un recuerdo
un espacio sináptico donde existir un medio
algo viscoso
leí que las neuronas se aproximan
con delicadeza
sin llegar a tocarse
tu existencia un acercamiento
algo sutil
entre dos partículas diminutas
tu cuerpo una simple casualidad
una coincidencia en el espacio cerebral
una sustancia química
un espejismo reelaborado repetidamente
capricho de una conexión que no me pertenece
que no decido
quién te elabora una y otra vez tal y como yo te pienso
quién dibuja tu imagen
dónde se deposita el tacto el olor la luz cristalina dónde
tu sonido tu movimiento el mío
dibujo en mi cuaderno un círculo
dentro
una imagen emerge
lentamente
nosotros nace de una separación
allí sucedemos cíclicamente
hipocampo es un caballo negro
galopando
en mi memoria
***
memoria-patógeno-cicatriz
conservo una secuencia de imágenes
una cicatriz
doce grapas metálicas en mi cuerpo doce objetos extraños
perforando mi piel
en mi memoria
un líquido turbio
me pregunto si un patógeno infeccioso puede ser recordado
si su intervención en los hechos dibuja
una fotografía distinta
un fallo en un sistema casi perfecto
un pequeño detalle
un minúsculo acontecimiento
una extrañeza
cien millones de microorganismos en convivencia pacífica no aceptaron
doce artilugios metálicos
en mi piel
¿cuántos organismos diminutos necesitabas tú
para sobrevivir?
¿quién causa la muerte cuando nadie está presente?
¿cómo te dibujo ahora
cicatriz
recuerdo
segundos antes de morir?
***
nosotros- mármol-sangre
dejé decenas de objetos sin lavar
las botas de goma
el anorak rojo
mis uñas negras de barro muerte
la tierra se desarma lentamente sobre
las baldosas
observo el hierro sucio
la sangre petrificada
tus despojos
derramados
sobre el suelo de mármol
***
sacudida-primavera-lluvia
deseé la lluvia lavando tu cadáver
un lecho de hierba fresca
el verdor
recé por la muerte del agua sobre tu muerte
porque ya existías más allá de aquella primavera
habías sido pensado
una historia ya escrita
un verano que nunca sucedió
porque ya eras tu halo azul
un misterio
tus ojos de rocío
tu frente calma ofrecida
pero la muerte improvisó un silencio roto
sequía cicatriz
cuerpo sin lluvia
—————————————
Autora: Conchi Salas. Título: Todos los caballos muertos. Editorial: Averso. Venta: Todos tus libros.
BIO
Conchi Salas (Menorca, 1976) es licenciada en Filología Hispánica por la UIB y máster universitario en Humanidades, Arte, Literatura y Cultura Contemporáneas por la UOC. Ha dedicado su vida profesional a la docencia y es autora de dos poemarios: Isla sin mí (Aliar Ediciones, 2022) y Cartografía de tu cuerpo frente al mío (Averso Poesía, 2023). Con el relato Arlet ganó el XXXI Premi Narració Curta Illa de Menorca 2024.


¿De qué estará hablando esta señora, que confunde la oscura verborrea arbitraria con la poesía y que publica sus jeroglíficos en una “Colección perversa”?