Inicio > Libros > Narrativa > Muerte en la España vaciada: aislados y sin Policía a la que pedir ayuda

Muerte en la España vaciada: aislados y sin Policía a la que pedir ayuda

Muerte en la España vaciada: aislados y sin Policía a la que pedir ayuda

En este noir gallego, una joven periodista llega a una aldea rehabilitada por un grupo de emprendedores con la idea de escribir un reportaje sobre la España vaciada. Pero enseguida comprende que ninguno de los habitantes de ese lugar piensa darle la bienvenida.

En este making of Rodrigo Carretero explica cómo escribió Agua pasada (Maeva).

***

Escribir una novela negra, con sus crímenes y asesinatos, pero sin la intervención de la Policía, la Guardia Civil ni ningún detective. Esa fue la idea con la que empecé a trabajar en mi primera novela, Agua pasada. No se trataba de un reto autoimpuesto por placer, sino por pura necesidad: no conozco en profundidad cómo trabajan los investigadores de asesinatos y no me veía capaz de sostener una historia de trescientas páginas sin meter la pata en algún punto del camino.

Con ese panorama, no se me ocurrió mejor recurso que elaborar una historia al estilo Agatha Christie: meter a unos cuantos personajes en un lugar aislado, al que nadie pudiese llegar, de tal forma que a la fuerza uno de ellos tuviera que ser el asesino y los demás se vieran obligados a averiguar su identidad si querían sobrevivir. Pero había otra realidad dolorosa: ni yo soy Agatha Christie ni 2026 es 1939, año de publicación de Diez negritos. En aquella época, dejar a un grupo aislado era más sencillo, por obvios motivos tecnológicos.

"Pasar varios días allí, en un pueblo de la Galicia más olvidada, sin luz en las calles, con agua de forma precaria y rodeado de naturaleza salvaje y casas derruidas y devoradas por la vegetación, supuso un shock inmediato"

Durante esas cavilaciones me acordé de un reportaje que hace muchos años escribí para el medio en el que trabajo, El HuffPost, en el que contaba que había pueblos abandonados en los años 60 y 70 que estaban volviendo ahora a la vida porque algunos repobladores habían hecho el camino inverso: habían huido de la ciudad al campo para rehabilitar algunas de esas aldeas e iniciar allí su propia utopía, al margen de lo que llaman el capitalismo salvaje de las ciudades.

Pasar varios días allí, en un pueblo de la Galicia más olvidada, sin luz en las calles, con agua de forma precaria y rodeado de naturaleza salvaje y casas derruidas y devoradas por la vegetación, supuso un shock inmediato. No fue difícil que aquel ambiente me inspirase. Es inevitable, paseando por los caminos que un día fueron calles llenas de vida, imaginar a quienes en su momento habitaron aquellos edificios y qué tuvieron que sentir al dejar aquellas posesiones atrás para iniciar una nueva vida lejos, en una ciudad enorme muy diferente a aquel bucólico lugar.

Me pareció que ambientar en un lugar así mi primera novela era una idea inmejorable: conocía de primera mano las historias de esos repobladores, había pasado días y noches en uno de esos pueblos y con un par de modificaciones respecto a la realidad podía dejar fácilmente incomunicados, sin internet ni móviles, a los pobres personajes que iban a protagonizar la historia.

"Lo que no sabía es que, conforme fuera escribiendo, esos personajes me iban a pedir irse por unos derroteros algo diferentes a los que yo tenía previsto para ellos"

Considero, además, que la buena novela negra no solo debe tener un misterio con la suficiente enjundia para enganchar al lector, sino que tiene que transmitir algo más. Ese escenario me lo dejaba en bandeja. Unos urbanitas que no conocen nada del mundo rural podían quedarse atrapados allí y mostrar lo poco que sabemos en las ciudades del mundo rural, lo abandonados que éstos están y cómo miramos muchas veces por encima del hombro a quienes los habitan.

Con esa premisa clara, diseñé una a una la vida de los personajes, tratando de que tuvieran la suficiente complejidad como para que ni el lector ni la protagonista, una periodista recién llegada al pueblo para hacer un reportaje sobre la España vaciada, supieran si aquellas personas eran bondadosas o todo lo contrario. Lo que no sabía es que, conforme fuera escribiendo, esos personajes me iban a pedir irse por unos derroteros algo diferentes a los que yo tenía previsto para ellos. Pero, ¿quién era yo para decirles lo que tenían que hacer?

Me dejé guiar por ellos y ellos mismos fueron trazando unas relaciones entre sí que yo no podía haber imaginado cuando me lancé a escribir. Eso me trajo luego una dificultad que me acompañaría durante muchos meses: tuve que volver atrás y reescribir buena parte de la historia para que tuviera sentido y, después, editarla y pulirla varias veces hasta acabar casi perdiendo la perspectiva. Imagino que era inevitable: tras meses escribiendo una historia en la que los personajes no podían pedir ayuda, acabé como ellos, sin saber muy bien a quién recurrir para cerrar la historia. Las editoras acabaron siendo mi Policía particular.

—————————————

Autor: Rodrigo Carretero. Título: Agua pasada. Editorial: Maeva. Venta: Todos tus libros.

0/5 (0 Puntuaciones. Valora este artículo, por favor)
Notificar por email
Notificar de
guest

0 Comentarios
Feedbacks en línea
Ver todos los comentarios