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El mundo cabe en un bar. Fuente: Pixabay

(En el cierre del Palentino)

Billares bajo una lámpara redonda y una luz amarillenta, borrachos solitarios y en grupo, jóvenes besándose, celebraciones ruidosas (de cumpleaños, de empresa, de ex alumnos), novias despechadas, amantes mirando el reloj, peleas a la puerta, heroína, cocaína, intercambio de teléfonos, botellas de ginebra, de whisky, de vino, agua mineral con gas y sin gas, cervezas, grifos de cerveza, carteles, listas de lotería, avisos de conciertos, deudas, aceitunas, ensaladilla, travestis, un enano acaricia los pechos de una enana subida a una silla, chupas de cuero, adolescentes y lolitas, bares como playas, como océanos, bares portátiles como relatos de Vila-Matas, vasos altos, de zuritos y de Cola-Cao, barras altas y a la altura del codo, servilletas por los suelos, suelos pegajosos, cacahuetes y pistachos, cajas de cartón y de plástico donde esperan más botellas, abrigos gibosos colgados en perchas que rasgan los cuellos, jerseys, navajas, extintores, Bob Dylan sigue llamando a las puertas del cielo, cofradías de quienes saben esperar, de quienes no tienen qué esperar, desesperados, cocteleras, juegos de parchís, poetas que venden sus libros por la voluntad, ping balls, dame cambio para tabaco, para el futbolín, fíame esta ronda, Panero pide lo que le den, el escritor que cambió de país porque le cerraron su bar, pijos y macarras, rockeros, mods y hipsters, camareros de todo pelaje y condición, todas las etiquetas del mundo en todas las botellas del mundo, gorilas en las puertas y dentro, las Ronettes y Roy Orbison, más Jagger y menos, rancheras en la hora feliz, bombillas azules y habitaciones rojas, sillas y taburetes, en directo y en diferido, todo estaba allí, a tu lado, al alcance de un dedo, váteres malolientes, camisetas sudadas, cortinas y pantallas, móviles, bolígrafos, carpetas de apuntes, pintalabios, horquillas, ceniceros, humo, monedas, tarjetas de crédito, ofertas de trabajo, perros perdidos, vacaciones y excursiones, paredes mal pintadas, puertas que no acaban de cerrarse, ni de abrirse, cubos de basura, porros, percheros de pie, prospectos, llaves y llaveros, cerraduras, policía, cuero, chanclas, botas y zapatillas, minifaldas, minusválidos y fluorescentes, ilegales, escotes, matrículas de coche, guardabarros, guardarraíles, chorretones de aceite, torreznos y chivatos, calaveras y calvorotas, apuestas, más deudas, cámaras de plata y gafas de sol, pajitas de plástico, bayetas y lejía, camisetas con los colores del Athletic y de la Juventus, botes para los presos, focos, palillos planos y redondos, periódicos, sombras, Rimbaud y sus camellos, cremalleras, rumores de redadas, redadas, cuchillas de afeitar y de depilar, hombres elefante, ponme más de lo mismo, mujeres jirafa, se vende, se traspasa, monosabios y areneros, sangre, salidas de emergencia, raperos, dardos, sólo para fumadores, horarios de verano, cojos y bizcos, tengo cáncer, ¿nos vemos mañana?, serrín, botellines, relojes de pared, se prohíbe cantar bien o mal, jarrones, grifos, soy Ramón y trabajo por horas, sándwiches, enchufes, bisagras, cables, vídeos, pianos de cola, delfines y cristales Duralex, ordenadores, sombras, más sombras, condones, banderines, pinchos, engaños, mentiras, traiciones, promesas, azulejos, churros y porras, mesas de formica, cortinones, altavoces, campanas, pósters, basura, ruido, micrófonos, el océano en una botella, bolas de cristal con nieve que no acaba nunca de caer, roces, empujones, risas, risotadas, chistes, parados, ex presidiarios, becados, tatuajes, cicatrices, tartamudos, yo me llamo Yvonne. 

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