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Curiosidades académicas

Curiosidades académicas

La RAE para lectores curiosos (Almuzara) acaba de nacer, y si me permiten, quiero contarles algunas curiosidades:

Una mujer en la RAE

Mi relación con la Real Academia Española no es sólo como autora. Durante casi diez años trabajé allí, dentro de aquella casa extraña y fascinante donde todavía sobreviven ciertos rituales de otro tiempo. Después, todo aquello terminó convirtiéndose también en materia literaria y periodística.

"La Academia es carne de escritura: sus silencios, sus pequeñas guerras internas, las obsesiones lexicográficas, los egos cultísimos"

En mi ficha de Zenda aparece resumido de manera bastante escueta: “antigua trabajadora de la RAE”. Pero la realidad fue más compleja. La Academia acabó funcionando para mí como una especie de observatorio privilegiado desde el que mirar no solo la lengua española, sino también el carácter español.

He contado parte de esa experiencia en algunos textos. En alguno de ellos, escribí precisamente: “Durante los casi diez años que estuve vinculada laboralmente a la Real Academia Española…”. Y es verdad. Durante aquel tiempo fui tomando notas mentales (a veces también reales) sobre lo solemne y lo ridículo, lo brillante y lo humano de la institución. Porque la Academia es carne de escritura: sus silencios, sus pequeñas guerras internas, las obsesiones lexicográficas, los egos cultísimos, las manías de los académicos, el olor de los despachos, las bibliotecas, los manuscritos.

Entrevista a Santiago Muñoz Molina

María José Solano y José Manuel Sánchez Ron

Las lenguas de los académicos

En Zenda he seguido escribiendo muchas veces sobre ese mundo. Recuerdo aquel artículo sobre la Crónica de la lengua española 2020, donde intenté mostrar cómo funciona realmente el trabajo alrededor del idioma: las discusiones sobre palabras, los debates invisibles que luego terminan afectando a millones de hablantes sin que casi nadie sea consciente de ello.

"Luego están los lugares. La RAE no es solo una institución intelectual; también es un escenario físico lleno de símbolos"

E inevitablemente, he compartido mesa y algo más que palabras con algunos de los más destacados académicos de la casa: una constelación de charlas alrededor de la RAE bastante amplia en las que siempre he tratado de salir de los límites de la entrevista puramente institucionales convierte a los académicos en personajes literarios, intelectuales europeos o viejos humanistas mediterráneos: Santiago Muñoz Machado, en conversación sobre Cervantes, el idioma, la libertad de palabra y el futuro del español. Arturo Pérez-Reverte, aunque nunca en calidad de académico, sino como padre de Alatriste, que al fin y al cabo fue el culpable de su entrada en la RAE. También me senté a charlar con mi admirado Sánchez Ron a propósito de su magnífico compendio No es país para ciencias. Félix de Azúa, heterodoxo y elegante provocador, me hizo especial ilusión, pues todas las estudiantes de Historia del Arte había leído sus manuales antes de enamorarnos secretamente de aquel hombre que defendía el aprendizaje de la decepción. Carlos García Gual, el admirado maestro, uno de los interlocutores más cercanos a mi sensibilidad mediterránea y clásica, con el que sigo manteniendo una conversación constante sobre Grecia, literatura y memoria europea. Y Darío Villanueva, al que le debo esta casa y esta experiencia, pues fue él quien me incorporó a su grupo de trabajo cuando entonces detentaba el puesto de Secretario de la RAE, antes de convertirse en Director.

María José Solano junto a Carlos García Gual

Entrevista a Félix de Azúa

Arturo Pérez-Reverte y María José Solano

Lugares secretos

Y luego están los lugares. La RAE no es solo una institución intelectual; también es un escenario físico lleno de símbolos. Por eso me interesaban tanto los espacios como la misteriosa cámara acorazada sobre la que escribí mi primer reportaje en ABC. Porque allí uno comprende que las palabras también tienen caja fuerte, temperatura controlada y valor patrimonial. Que un manuscrito puede custodiarse casi como una joya de Estado.

Supongo que toda esa experiencia terminó desembocando inevitablemente en mi libro sobre la Academia. No quería escribir un tratado filológico, sino algo más cercano a una exploración humana y literaria de la RAE: sus luces, sus rarezas, sus odios, sus brillos y sus secretos.

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Autor: María José Solano. Título: La RAE para lectores curiosos. Editorial: Almuzara. Venta: Web de la editorial

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