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Otro colosal desencanto, de Roxana Landívar

Otro colosal desencanto, de Roxana Landívar

Foto: Paula Jarrín.

Roxana Landívar es una poeta nacida en Guayaquil, Ecuador, en 1997. Escribe, hace música y coordina talleres de escritura. Publicó Otro colosal desencanto (Tanto, 2025) y Fractura pri­maria (La Caída, 2020), traducido al portugués por Editora Rua do Sabão (2023). Sus textos han sido publicados en revistas y antologías digitales e impresas de Ecuador, Argentina, Colombia, Estados Unidos, España, Inglaterra, Brasil, y México. Ha participado en distintas ferias y festivales nacionales e internacionales. Presentamos una muestra de la edición de Otro colosal desencanto, publicado por Manos de pan en nuestro país en 2026, un libro de poemas que explora la temporalidad y la toxicidad del amor y las relaciones afectivas, la búsqueda de significado en un mundo a menudo hostil y decepcionante. Dividido en tres secciones que narran desde distintas perspectivas el antes, el durante y el después de un triángulo amoroso que se extiende a lo largo de cuatro años y retratando a su vez paisajes urbanos y naturales de Ecuador, la autora captura, en escenas construidas con un lenguaje sencillo y directo, la complejidad de las emociones que fluctúan entre la esperanza y el desencanto.

***

persigo el conflicto
no sé vivir de otra manera
colecciono montañas gigantes
escenarios donde pasa
lo que hubiera querido
espero pronta clausura
a este infinito viaje sentimental

***

si preguntan por mi cuerpo

está en terapia intensiva

post avalancha

post decepción fundadora

post colosal desencanto

 

no pretendo depositar mi fe

en un electrocardiograma

pero es cierto que lo que está vivo

sube

baja     se mueve

y que la tranquilidad es muerte

planicie

descampado

***

recolecto piedras
objetos preciosos
monumentos
quisiera poder juntar lo que necesito
para armar un conjuro
algo que diga ven

y que entonces vengas

***

domingo 

recoges limones mientras la tarde cae tibia y estéril
menciono la luz dorada
respondes sí, la luz dorada de la tarde

siento que de pronto nos convertimos en un par de ancianos
sentados en el pórtico de su casa en los suburbios
no te lo digo

traes una silla te trepas y golpeas las ramas con un palo
los limones se resisten a caer
te clavas una espina

la gota de sangre es una pequeña lágrima
tragada por la tierra
al fin alcanzas uno me lo arrojas

lo atrapo parece podrido amarillo deforme

pienso que tienen que estar verdes
no te lo digo

notamos la prematura muerte de un árbol
ya no le queda una sola hoja
pregunto si está muerto
respondes sí, está muerto

cae la tarde tibia y espesa el río corre acelerado
rodeando nuestra pequeña cabaña en medio de la nada

el viento sopla fuerte me ofreces abrigo

lo acepto mientras observo los últimos rayos
de sol golpear nuestro césped seco

me pregunto si seré la única
que no cuida nada demasiado

*** 

numismancia

arrojo una moneda al aire
para decidir el rumbo de la historia el destello de su luz
se refleja en mi retina justo antes de caer
justo antes de pronunciar tu nombre

en la breve ceguera
distingo el brillo de un cometa el rayo verde que debe aparecer cuando se sumerge el sol

quizá no debí entregar mi vida
a la simple potencia de un poema debí saber que cara o sello
no eran las únicas opciones

la moneda podía quedar rodando varios kilómetros
hasta perderse

***

guayaquil diciembre 30

en memoria de andrés y harí

cada uno conserva su recuerdo de esta ciudad
me la paso un día entero
intentando rastrear las partículas
de lo que alguna vez tiré contra el suelo

nadie me conoce repito como un rezo
esa es mi excusa
aunque basta con ver las consecuencias

guayaquil diciembre 30
entro en el ciclo de la noche
hago lo que hay que hacer
lo que dictan los manuales de recuperación

el ritmo se mete debajo de mi piel
mientras una mujer me besa en la pista
floto durante unos minutos
hasta apagarme

para ella es la mejor fiesta de su vida
quisiera estar sintiendo lo mismo
pero sé que lo natural es olvidar
no me acostumbro a la felicidad
ya tuve mil encuentros como este

guayaquil diciembre 30
el eco de sus gritos se expande en la madrugada
pide que persiga sus huesos desnudos bajo el agua
pero estoy cansada de esta espiral

guayaquil diciembre 30
el recorrido parece haber durado cien años
creo haberlo visto todo
excepto la flor brotar dentro de mí

el mundo es insoportable
no pienso volver a entrar en él
ya estoy fuera sea eso ganar o perder
ni sus ojos ni su abrazo
podrán contener mi falta de sed

guayaquil diciembre 30
me aferro a la piedra con fuerza
para poder sumergirme mejor
si me quiero destruir

por favor

déjenme en paz

—————————————

Autora: Roxana Landívar. Título: Otro colosal desencanto. Editorial: Manos de pan. Venta: Todostuslibros.

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