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Diario de un mal nadador

¡Háblanos!

No entendió la mano que el azar le había tendido, una turbia confusión la fue disolviendo. —Simplemente esperé. Una tarde se levantó de la...

Mejor morir a sable

No es difícil imaginarlo uniformado de húsar (permítaseme la licencia), románticamente avanzando al galope con la afilada punta del sable mirando sin pestañear al...

Insolación

“Volvía de El Palo, solo, en un mediodía incierto. No era yo siendo yo. Fue como una transfiguración. Como si yo fuera Federico, o...

Sin Satué

La semana pasada murió Franciso J. Satué, escritor nacido en Madrid en 1961. "Satu no perdió el tiempo. Tabacalera le debe un homenaje, como...

¡Mucho, Alfredo, mucho!

—¿Y esta cola? —pregunta un joven. —Para un partido. —Un partido de qué. El vigilante jurado, siempre hay un vigilante jurado, intenta explicarle. La...

Pesadilla en B

‌Ahí radicaba el primer problema, no sabía su nombre. De repente me surgió uno, tenía que tratarse de Germán Bleiberg; un poeta apenas hoy...

Todo en la nada

‌Y llega la espesura, donde las estrellas rematan la desolación del hombre ante el abismo. Qué pinto aquí, dices sin decirlo. Cuánto me quedará...

El limbo azul

Compré esta semana en una librería de lance, Boulandier, calle Juan Ajuriaguerra, 52, ¡Recuerda, oh, recuerda! de Ramiro Pinilla. Por él, como un íntimo...

Nocturno

Un euro ochenta me pide por la lata el indio de un kebab que bebo sin ganas en una mesa, cumplida la medianoche, junto...