Inicio > Firmas > El bar de Zenda > Una historia de Europa (LII)
Una historia de Europa (LII)

Y en éstas, haciendo bastante ruido, cayó Constantinopla en manos de los turcos. La cosa se veía venir, porque Bizancio (el antiguo imperio romano de Oriente, o lo que quedaba de él) nada tenía ya que ver con lo que había sido en los viejos tiempos del cuplé. Aquello era una puta piltrafa. Cada vez más reducido por el imparable avance turco, el mundo bizantino era un extraño enclave, un quiste peculiar en la esquina de una Europa que cambiaba deprisa mientras allí todo parecía suspendido en una especie de sueño anacrónico, ajeno a la realidad. La jerarquía estatal bizantina, déspota, cínica, vanidosa, sofisticada, trufada de misticismo religioso y protocolos absurdos, tenía las venas obstruidas por el colesterol de la desidia y la incompetencia. Por esto y muchas otras cosas, esos griegos eran, a juicio del resto de los europeos, un poquito relamidos y hasta bastante gilipollas. Caían mal. Y además, venecianos y genoveses, que junto a los comerciantes catalanes eran los chulitos del Mediterráneo cristiano, se habían convertido en competidores, comiéndoles la tostada a los orientales. No recuerdo ahora qué historiador (Spengler, Toynbee, Pirenne o uno de ésos) dijo que los reinos de antes sobrevivían mientras mantuviesen la superioridad militar, campesinos a los que sangrar con impuestos y burocracia eficaz. Pero en aquel siglo XV tan pródigo en acontecimientos, a Bizancio no le quedaba de eso ni los rabos. Constantinopla, la capital, era un recinto amurallado de 22 kilómetros de longitud. Para defenderlo, Constantino XI (el último emperador de allí) no tenía más que 7.000 soldados dignos de ese nombre; mientras que, en torno a esas murallas, un sultán turco llamado Mehmet II, empeñado en islamizar Europa, acababa de desplegar a 100.000 de los suyos, con barcos para el asedio por mar y artillería fabricada por un ingeniero alemán. En esa época, el creciente poderío otomano lo estaba pasando todo por la máquina de picar carne (acabaron conquistando los Balcanes y llegando a las puertas de Viena, donde se les detuvo tras duros combates), y al amigo Mehmet se le había metido entre ceja y ceja acabar con la vieja Bizancio. Así que, para anunciar a los griegos lo que les esperaba si no se rendían, hizo empalar (busquen la palabra en Google y verán qué risa) ante las murallas a los prisioneros que tenía a mano. Los bizantinos pidieron ayuda a Europa, especialmente a Venecia y Génova, que eran potencias marítimas; pero se daba la casualidad de que, como dije, ambas eran competidoras comerciales a las que les iba bien que Bizancio se fuera a tomar por saco. Así que dijeron ve defendiéndote tú, machote, que en cuanto pueda voy, que ahora ando ocupado con otras cosas. Pero ni fueron, ni nada (al contrario, en cuanto cayó Constantinopla se apresuraron a firmar acuerdos comerciales con los turcos). Sólo algunos italianos y españoles se unieron a los griegos en su último combate. El caso es que en mayo de 1453, en plan bestia, los turcos se lanzaron al asalto. En honor a la verdad diremos que los bizantinos, conscientes de que sólo podían esperar muerte o esclavitud, pelearon como gatos panza arriba, con la ferocidad de la desesperación (La única salvación de los vencidos es no esperar salvación alguna, había escrito el romano Virgilio), conscientes de que sólo les quedaba palmar matando. Y la verdad es que cuando al fin los turcos se metieron dentro de las murallas, aquellos griegos, acordándose de su mítica Troya, vendieron caro el pellejo. Muy pocos pudieron escapar en los escasos barcos que rompieron el bloqueo. Y cuando ya estaba todo el pescado vendido, resuelto a que no lo apresaran vivo, el propio Constantino XI se despojó de sus insignias imperiales y en compañía de su primo Teófilo, de sus amigos y de un noble mercenario oriundo de Castilla, Francisco de Toledo, se lanzó entre los enemigos para morir combatiendo. También cayeron con mucha bravura los miembros de la colonia de comerciantes catalanes, que bajo el mando del cónsul Pere Julià defendieron el barrio del Hipódromo y el palacio imperial hasta que todos murieron o fueron heridos. Y, bueno. De ese modo quedó en manos turcas Constantinopla, capital de Bizancio (había durado desde el año 330 d. C. hasta el 1453, que no es ninguna tontería), y durante tres días vivió el horror del saqueo, los asesinatos y las violaciones. Al uso de la época, los supervivientes fueron vendidos como esclavos, la catedral de Santa Sofía se convirtió en mezquita y el sultán Mehmet decidió reconstruir, a lo grande, una Constantinopla musulmana que durante los siguientes cinco siglos se convertiría en capital del imperio otomano. Una ciudad que hoy conocemos como Estambul.

[Continuará].

____________

Publicado el 14 de abril de 2023 en XL Semanal.

Entregas de Una historia de Europa:

4.8/5 (235 Puntuaciones. Valora este artículo, por favor)
Notificar por email
Notificar de
guest

20 Comentarios
Antiguos
Recientes Más votados
Feedbacks en línea
Ver todos los comentarios
Basurillas
Basurillas
1 año hace

Hoy, a los sesenta y cinco años, aún resuenan en mi mente, como si fuera ayer, aquella tonadilla que repetíamos incesantemente en la clase de historia en el colegio, para aprender de forma inolvidable -como antes se hacían las cosas- las edades de la humanidad: «Edad Media…… hasta 1453, la toma de Constantinopla por los turcos». No había en los libros tantísimos gráficos, ni reseñas, ni casi ilustraciones, ni cuadros sinópticos como hoy; y aún así las cosas se aprendìan y se recordaban de verdad, para toda la vida. De manera curiosa, al año siguiente, otro profesor de historia distinto y a modo de repaso, nos explicaba -tal vez era más chauvinista- que la Edad Moderna comenzaba en 1492 con el Descubrimiento de América por los españoles. Aún hoy, consultadas múltiples páginas y fuentes en internet permanece la duda y la doble posición ¿la Edad Moderna comienza con la toma de Constantinopla o con el descubrimiento de América? ¿En todos los países se acepta la misma cronologìa? Y, en todo caso, si ambas versiones tienen razón ¿qué pasó entre medias, en esos treinta y nueve años de diferencia, de 1453 a 1492? A los sesudos participantes en estos comentarios dejo la cuestión. Yo me limito a indicar, humildemente, que la versión del descubrimiento de América parece tener más adeptos que la otra. ¿Por una vez los españoles hemos obtenido merecida importancia en la historia? Ustedes dirán.

Josey Wales
Josey Wales
1 año hace
Responder a  Basurillas

Depende para quién. Para la historiografía anglosajona, la Edad Media acaba con la ruptura de Enrique VIII con la Iglesia. Para los envidiosillos franceses, acaba con la caída de Constantinopla, no con el descubrimiento de América. Para los estadounidenses, el descubrimiento de América no es tan importante como el Mayflower y sus calvinistas. Para todos ellos, España no es importante en ese tiempo. ¡Si hasta el 12 de Octubre es el Día de Colón y lo celebran en USA con banderas italianas! El descubrimiento de América cambió por completo nuestra visión del mundo, junto al viaje de Magallanes y Elcano. Por eso, el fin de la Edad Media es màs bien en 1492. Pero como ambas son empresas españolas, hacen todo lo posible por oscurecerlo. Quisiera que echara un vistazo sobre los Atlas históricos de nuestros vecinos ingleses y franceses. Los viajes de Drake o Cabot están al mismo nivel que los de Colón, Elcano o Núñez de Balboa.

basurillas
basurillas
1 año hace
Responder a  Josey Wales

Gracias por su aclaración. Pero que decepción, parece que para el resto del mundo nuestra quijotesca gesta en América no convence, ni gusta, ni motiva a nadie. Parece que arriesgarse, explorar, descubrir y hacernos dueños de los mares y la mayor parte del orbe conocido, durante varios siglos, no se nos perdona. Ah, claro, ya lo entiendo: tendríamos que haber aplastado y asesinado a sangre y fuego a todos los habitantes nativos de América (como hicieron los anglosajones y los otros «cultos» europeos que aparecieron por allí, para los que «el mejor indio es el indio muerto», como decían) en lugar de mestizarnos con ellos y construir allí bibliotecas, universidades, hospitales e iglesias y realizar estudios jurídicos reconociéndoles nuestros mismos derechos, y diccionarios y tratados para mantener y conocer sus lenguas y sus paraisos naturales. Es que somos unos blandos. Eso es lo que no nos perdonan los malditos soplagaitas y los envidiosos de por aquí y de por allí ¡Que les den…!

Josey Wales
Josey Wales
1 año hace
Responder a  basurillas

Nuestra quijotesca gesta (más que nuestra, es de los antepasados de los hispanoamericanos) tuvo sus luces y sus sombras, y tampoco fue siempre quijotesca. Fue una gesta, de eso no hay duda. Es normal que nuestros enemigos usaran la propaganda y la mentira para desacreditar a España y al Catolicismo, porque en el campo de batalla no pudieron con España durante bastante tiempo. Lo que no me parece normal es que hoy perviva la Leyenda Negra. Solemos echar la culpa al malvado extranjero, pero me parece una actitud mezquina, y hasta chovinista, porque los principales responsables somos los propios españoles. Aunque la peor parte se la llevan en Hispanoamérica, sobre todo en aquellos países más enfrentados con su propio pasado, como México. Saludos.

Ricarrob
Ricarrob
1 año hace
Responder a  Josey Wales

Ellos celebran, efectvamente, su Myflower. Y sus puritanos calvinistas son lo más de lo más. Y su 4 de julio.

Nosotros denostamos nuestro 1492, denostamos a nuestros héroes y a nuestras batallas y, salvo en Madrid y no por todos, denostamos nuestro heróico y supercojonudo Dos de Mayo, próximo a celebrar y perfectamente reflejado en una novela histórica por don Arturo, una de las que más he disfrutado: verdadero espíritu de un pueblo, contrapuesto totalmente a la corrupción de las élites.

Quizás todavía haya algún rescoldo de aquella llama. Esperemos.

Josey Wales
Josey Wales
1 año hace
Responder a  Ricarrob

Se puede denostar a los héroes, no hay problema. Se puede odiar a un padre, a una madre o a lo más sagrado. Pero eso no nos convierte en buenos, al contrario, muestra quiénes somos realmente. Usted ya conoce mi opinión sobre el hombre moderno. Saludos.

Ricarrob
Ricarrob
1 año hace
Responder a  Basurillas

Los cambios de época está claro que son constructos para ayudarnos a entender, a dividir en partes, a identificar la historia. Los procesos son largos y progresivos, como nuestra actual decadencia. Y, sí, los grandes acontecimientos ayudan al cambio. Pero, depende. La caída de Constantinopla fue un trauma para toda Europa e inició una larga época de oscuridad y esclavitud para Grecia y los Balcanes, hasta que (je, je), lo solucionó lord Byron. No creo que este acontecimiento sea correcto ponerlo como hito de la modernidad. Traumático, sí.

Lo que, a mi modo de ver, es un hito decisivo para impulsar y abordar la modernidad en toda Europa es 1492, a pesar de lo que digan los anglocojones, perdón, anglosajones (en qué estaría yo pensando).

Por cierto, sr. B., yo soy algo anterior a usted y siempre, todos los profesores ponían 1492 como hito de cambio de época.

Raulmanny
Raulmanny
1 año hace

Recomiendo las lecturasde Emilio Salgari sobre esa epoca, «El Capitan Tormenta». Estabul es una ciudad deliciosa que cuando la visitas te hace entender tantas historias de Las Mil y un noche. Incidentalmente, me hablaron de un letrero a la entrada de un prostibulo: «Dinero cubano no f___a», parece que las muchachas fueron timadas con esa moneda.

Josey Wales
Josey Wales
1 año hace

En el siglo VI, le dice un bizantino a otro:

-Que me han dicho que los seguidores de un tal Mahoma nos han tomado Siria y Egipto.
-Sólo son unos bárbaros.
-Sí, pero Egipto era nuestro granero y Siria nuestro muro de contención. Y además, Damasco, Alejandría, ¡Jerusalén!
-Importaremos el trigo de otro lugar. Y había que ir pensando en descolonizar. La tierra pertenece al viento.
-¡Pero es nuestro imperio!
-Imperio, ése es el problema. Hay que dar la libertad a esos pueblos oprimidos desde que a Alejandro Magno le dio por jugar a los soldaditos. Además, ¿tú sabes el pastón que cuesta mantener un imperio, con su ejército y sus guerras? Hay que volver al modelo político de la polis y la democracia ateniense, ¡oh, Pericles!

Quinientos años después:

-Que me han dicho que nos hemos quedado sin nuestras provincias asiáticas. Los turcos dominan Anatomía y apenas nos mantenemos en Grecia.
-No importa, ahora somos el puente entre Oriente y Occidente.
-Ya, pero tendremos que defender el puente. Que ya no tenemos soldados, sólo mercenarios.
-Definitivamente hemos alcanzado una nueva era de entendimiento. El diàlogo ha sustituido a la violencia.
-¿Qué diálogo, el que fija cuánto hemos de pagar cada año a los turcos para que no violen nuestras fronteras?
-¡Oh, pero qué hombre tan inmovilista y anticuado! Hemos conseguido la paz después de siglos de guerras que no han servido para nada. ¿Qué significan unos tributos como ayuda al desarrollo de esos bárbaros? ¿No sale eso más barato que una guerra pagada con sangre?
-Ya, pero esos tributos significan freir a impuestos a nuestros campesinos. Tenemos las provincias despobladas, vaciadas. Si bo hay campesinos, no hay impuestos, ni trigo, ni soldados.
-¿Y para qué queremos campesinos subdesarrollados? Somos una civilización urbana, lo más de lo más. Los del campo son carcas. Lo que se lleva hoy es la ciudad-estado. Mira a Venecia, Pisa, Florencia y Génova. Ese es el progreso.

Llega 1453, los turcos entran en Constantinopla:

-¿Ves? Ya te había dicho que íbamos mal. Ahora van a cortarnos la cabeza.
-¿Y para qué queremos la cabeza? Con la inteligencia artificial no la necesitaremos. Además, el mundo está superpoblado. Nos estamos cargando la Tierra.
-¡Tú eres tonto, pa’ un rato no, pa’ siempre!

Ricarrob
Ricarrob
1 año hace
Responder a  Josey Wales

Sr. Wales, está claro que no habla usted de Constantinopla. Ni de la civilización romano-oriental. Ni tampoco habla del siglo XV. Y el tonto pa’siempre, cretino diría yo, representa a los antilíderes buenistas y posmodernos que tenemos.

Enhorabuena. Ha dado usted con su diálogo una clase completa de «relato» y de posverdad.

Piensen ustedes, por favor: ESTÁ OCURRIENDO.

Josey Wales
Josey Wales
1 año hace
Responder a  Ricarrob

Evidentemente, es una exageración antihistórica. Hubo periodos de esplendor y declive, y hasta los últimos años fueron de recuperación, pero fue demasiado tarde. No pudo darse un diálogo así, porque con la mentalidad del bizantino B, llamémosle Tsapaterós, por ejemplo, el Imperio Romano de Oriente, también Imperio Griego o Bizantino, hubiera durado menos de cien años, no los casi mil que duró en realidad. Pero con el diálogo quería ilustrar que la decadencia de los imperios, civilizaciones y estados comienza con el desorden de la mentalidad, con el declive de la razón y la moral, la corrupción de las costumbres y la educación, por el amaneramiento de las élites… Es decir, la decadencia nace en el espíritu.

Ricarrob
Ricarrob
1 año hace

Las hordas, siempre las hordas. Creemos que el problema son ellos, las hordas, tanto antes como ahora, tanto en el Imperio Romano Occidental, como en el oriental, como en la actual civilización Occidental. Las hordas exteriores, siempre al acecho, oliendo la sangre. Pero no.

El problema no ha sido nunca ese. Las hordas siempre han estado ahí. El problema, antes como ahora, es el cáncer metastásico que devora desde dentro. La desidia, la imbecilidad, el zapaterismo, la cobardía, el adocenamiento, la corrupción, el neocapitalismo salvaje, el buenismo, la posverdad, la posmodernidad, la autocrítica destructiva, la crisis de identidad a todos los niveles… Toda esa orda de desoŕdenes la tenemos dentro, reconcomiéndonos.

Y las hordas exteriores, como he dicho, al acecho. No queríamos fabricar, pués ya nos lo han vendido todo; no queríamos contaminar, pués ellos si. Sólo nos queda, cuando ya no podamos comprales nada, ser sus esclavos. Así terminan las civilizaciones, todas, sus miembros esclavizados, nuestros hijos, nuestros nietos, nuestros descendientes, todos esclavos de los chinos, los indúes, los rusos. Y vamos a trabajar en sus fábricas, 18 horas al día, hasta la extenuación y… contaminando.

Entonces y ahora.

Ricarrob
Ricarrob
1 año hace

Perdón por haber metido una «orda» sin hache. Ya se sabe, lo de siempre, donde digo orda no digo orda, digo horda. Maldita tableta fabricada en china…

Carlos David
Carlos David
1 año hace
Responder a  Ricarrob

«Los errores ortográficos pueden llegar a ser letales. Por ejemplo, el avariento Serif de Al-Ybi fue maldecido por una deidad un tanto ignorante, y durante algunos días todo lo que tocaba se convertía en Odro. Dio la casualidad de que Odro era el nombre de un pequeño enano de cierta aldea de la montaña, que se vio mágicamente arrastrado al reino y duplicado implacablemente una y otra vez. Unos dos mil Odros más tarde, el hechizo se desvaneció. Hoy en día, los habitantes de Al-Ybi tienen fama de ser desacostumbradamente bajitos y malhumorados.» Terry Pratchett «Brujas de Viaje».

Javier
Javier
1 año hace

No nos hagamos mala sangre. El devenir hist´orico es así. Hay que caer como cayeron los anteriores y como caer´án los siguientes, y ya está. Nosotros, gracias a Dios, no lo veremos, y, sinceramente, lo que se tengan que comer nuestros sucesores… que les aproveche. Mientras les aseguren el fúrbol y el wifi serán esclavos felices.

Carlos David
Carlos David
1 año hace
Responder a  Javier

Honestamente, me preocupa que esa caída está encima nuestro y estamos viejos para dar la pelea, como me habría gustado darla hace cuatro décadas. En fin: se juega con la mano que a uno le toca, nomás: prefiero caer como viejo porfiado antes que como un idiota (Joven o no).

Última edición 1 año hace por Carlos David
Pedro
Pedro
1 año hace

Un pueblo que olvida su historia esta ,condenado a su destrucción al olvido .Si Spengler magnifica los errores de occidente en una metáfora su decadencia no era otra que la evidencia del dinero ,técnica recordar que Rusia había abolido la propiedad esencia de una economía tal era el extremo ,Su decir que era un ser vivo modos y palabras sobre cuestiones faltas de evidencia .Si la historia había que vivirla no solo la representada y biografiada nuestro tiempo a remarcado aqui no el análisis histórico .Sino la evidencia de un hecho histórico transcendente .Los ismos de Occidente y Oriente ,religiones árabes y cristianas .
El punto cardinal de una una razón histórica finiquita al igual que Marco Polo era imaginativo para la mayoría de los mortales .

Pedro
Pedro
1 año hace

Roma había firmado la paz con todos los pueblos que conquisto y domino asi fue la Roma republicana ,terminados los pueblos dominados .El cuarto volumen de Mommsen cuenta su final .Hoy preferimos el primer volumen su historia republicana aquellos pueblos que terminaron dominados por Roma .
Creo que incluso para el Kgb era un libro de referencia para aquellos agentes que luego fueron antagonistas y pasaron de bando dejando aparte la telúrica historia -secreta–lo dicho su heredero afín de aquella tradición fue el cristianismo eslavo aunque para comprender la historia occidental en su historia del cristianismo es pasmosamente evidente su importancia Aqui .Ahora descubrimos a Tartessos .Que en su sistema histórico fue narrado como aqui Virgilio en su viento atras en las fuentes de la historia .La razón histórica adelanta su interpretación en el contexto Occidente en su fe .Roma y el fin de la nueva Roma .

Pedro
Pedro
1 año hace

Si este articulo fue publicado un catorce de abril ,sabemos del crisol de la cultura que amargamos en aquellos años ,musica ,literatura ,arte ,pintura
que las desmesura del contemplado mundo es completa y llena de lugar.
Solo nos quedaría que ahora enterrado Paco de Lucia a pulso practicando todos los dias nos dejo una técnica poco depurada perfecta .El interprete del pulso sin errores ¿Cuál es nuestro aportar? grave pregunta despues del Maestro Rodrigó.
quien dio de el que era mejor eso no perdamos de leer ,oír , mirar y aprender con las manos si es preciso una misión .Callar .

Gustavo
1 año hace

Señor Reverte ¿habla usted de Bizancio o de España actual?, es que son tantas las similitudes.