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Presentación de «Aventura en el Transasiático», de Julio Verne

Presentación de «Aventura en el Transasiático», de Julio Verne

La cita tiene lugar en la Librería Tercios Viejos, situada en el perímetro del madrileño barrio de Cuatro Caminos, en la calle María Panés. Allí se abre este espacio singular para amantes de la Historia, las hazañas militares y los grandes personajes de nuestro pasado. Los manuales más técnicos o específicos conviven en armonía con novelas de historia, mapas, láminas, tratados de armamentos, bellos catálogos de pintura de historia, libros de historia contada a los más jóvenes lectores, cómics… y un rincón maravilloso que desde hace meses alberga la modesta colección de Zenda Aventuras.

Como sus dueños son ávidos lectores, seguidores de Zenda y amigos, han invitado a la responsable de la editorial, María José Solano, a una tarde de charla y aventuras. Bajo la librería se abre un espacio amplio para encuentros y actos librescos, y allí se desarrolla la charla, conducida por Rafael Rodrigo Fernández, profesor y Doctor en Historia por la Universidad Autónoma de Madrid, además de escritor y socio de la librería. A pesar de estar en pandemia, con el frio del pasado diciembre arreciando en Madrid, las ventanas abiertas y la tarde de sábado llamando a otros quehaceres, dos zendianos leales han acudido a la cita, Karina Sainz Borgo y Jesús Calero. La presencia allí de ambos supone, para la editora, una deuda casi de sangre. Los mira, cómplice, desde la altura de la tarima de los conferenciantes y piensa que es muy afortunada de estar allí, en su particular Transasiático, acompañada por estos valiosos compañeros de viaje, de vida y de libros.

—Rafael Rodrigo Fernández: Hablemos, si le parece, en primer lugar del libro que nos trae aquí. Debo decir que para nuestra librería, tanto este título de Julio Verne como los otros tres, El diamante de Moonfleet, de Falkner, El prisionero de Zenda de Hope y El misterio del Agua Azul de Wren, son cuatro maravillosas excepciones, pues la novela clásica y de aventuras no suele estar en nuestro catálogo. Sin embargo, ¿cómo resistirnos a ellos? Y ahí va la primera pregunta. ¿Por qué leer Aventura en el Transasiático?

"Si uno es curioso o viajero, no tendrá más remedio que caer en la tentación de subir a este tren Transasiático, pues su sabor absolutamente verneano no le defraudará"

María José Solano: Bueno. Ante todo, gracias por la lectura, por la invitación y por cuidar tan bien de nuestros libros; estamos muy orgullosos de nuestro vínculo singular con la librería Tercios Viejos. En cuanto a este Verne, bueno. Hay que leerlo si uno quiere recordar la felicidad de la juventud lectora, o bien si uno jamás lo ha leído y desea embarcarse en una nueva aventura; si uno es curioso o viajero, no tendrá más remedio que caer en la tentación de subir a este tren Transasiático, pues su sabor absolutamente verneano no le defraudará. 

—Sin hacer mucho spoiler, como dicen ahora, ¿qué vamos a encontrar en esta aventura?

—Esta historia escrita por Julio Verne en 1892 se tituló originalmente Claudius Bombarnac, y vio la luz por entregas en Le Soleil en el año 1892. Poco después se publicaría la novela en un solo volumen con ilustraciones de Léon Benett, que nosotros incluimos en esta edición, porque además de ser deliciosas, entroncan con la memoria de una felicidad clásica, juvenil, de simultanear mirada y lectura; imagen y texto. Claudio Bombarnac, su protagonista, es un reportero francés que, enviado por su periódico, El siglo XX, recorre la estepa asiática con destino a Pekín tratando de descubrir cuál de sus variopintos compañeros de viaje merece ser el héroe de su reportaje.

—De nuevo el novelista Arturo Pérez-Reverte, como en los otros ejemplares, incluye un prólogo, en este caso de trenes, libros, recuerdos y vida.

—Sí, Arturo Pérez-Reverte es el alma de esta colección, y además de otras muchas cosas, aporta unos bellísimos textos, presentándose no tanto como novelista sino como lector. Son singulares y valiosos precisamente por eso, porque no son textos, digamos, técnicos o eruditos, sino que emanan directamente de los recuerdos del lector feliz que fue y que sigue siendo.

—Y la portada, de nuestro querido y admirado Augusto Ferrer-Dalmau.

"El talento y la mano privilegiada del gran pintor Ferrer-Dalmau hicieron el resto. Esta es, sin duda, mi portada favorita de todas las de Zenda Aventuras"

—Exacto, como todas las de la colección. Además, esta portada en concreto tiene una interesante historia. Resulta que la novela se ambienta en la última década del siglo XIX, y por lo tanto, el atuendo del reportero debía ser como el que Léon Benett ideó: levita o chaqueta sport, chaleco, monóculo, botines, bastón. Es evidente que, para un lector de entonces, aquel atuendo era sin duda el de un aventurero que viajaba con comodidad y elegancia. Otra cosa era la mirada de un lector del siglo XXI, para quien un caballero con levita y monóculo no representa, precisamente, la idea de audaz reportero. No nos convencía. Otra solución era vestirlo como su contemporáneo de ficción, Sherlock Holmes, guiándonos por esas bellas ilustraciones de Sidney E. para Strand, pero claro, todos los bocetos de prueba se parecían demasiado a Sherlock Holmes, e incluso a Watson. Imposible. Decidimos avanzar estéticamente unos años, hasta principios de los veinte. Eso era otra cosa: pantalones bombachos, chaleco sobre la camisa, gabardina color café y gorra a cuadros, pero claro, ese puesto ya lo ocupaba Tintín. Estábamos un poco desesperados, hasta que cayó en nuestras manos la portada de la edición de Hachette, donde nuestro Claudio Bombarnac vestía como un actor de cine negro de los años cuarenta. Era perfecto. También la queridísima editorial Molino presentó en su edición en español un Claudio Bombarnac con sombrero de fieltro y cara de pocos amigos, todavía más tipo duro, si cabe, que en la edición francesa. Teníamos, por tanto, licencia poética. El talento y la mano privilegiada del gran pintor Ferrer-Dalmau hicieron el resto. Esta es, sin duda, mi portada favorita de todas las de Zenda Aventuras.

—Y a eso vamos. ¿Cómo y cuándo nace Zenda Aventuras?

"Detrás del sello Zenda Aventuras estamos los mismos que detrás de Zendalibros.com, pero en este caso, yo soy la responsable editorial"

—En la primavera de 2019, al amparo del éxito logrado con el portal digital zendalibros.com y en gran medida gracias a su ejército de seguidores, nace la editorial en papel. La razón de este sello y de los libros que vendrán con él es la manera que Zenda tiene de demostrar el agradecimiento a los numerosos seguidores del portal literario, que ya son legión. Por lo demás, detrás del sello Zenda Aventuras estamos los mismos que detrás de zendalibros.com, pero en este caso yo soy la responsable editorial. Del proceso técnico se encarga la editorial Lantia y de la distribución, Logista (la misma distribuidora de la editorial Planeta).

—¿En base a qué criterios o factores determináis la publicación de una obra?

—Desde su origen, la idea era la de compartir la felicidad de los libros que nos habían convertido en lectores; aquellas aventuras de la infancia o la juventud que hoy estaban ya olvidadas o no habían vuelto a ser reeditadas y eran difíciles de encontrar; recuperar a los maestros del género, pero también a los héroes aventureros que durante décadas encarnaron la moral y las virtudes clásicas, generando unos referentes para la formación ética y estética de varias generaciones, referentes que, creemos, hoy son más necesarios que nunca. Todo esto sin olvidar al antagonista: el imprescindible antihéroe, el villano clásico, que en ocasiones resulta más relevante, por su atemporalidad.

—¿Cómo es el proceso de publicación desde esa decisión hasta que llega a manos del lector?

"Cuando la traducción termina, maquetamos, encargamos a Ferrer-Dalmau la portada (él, libremente, dibuja lo que la lectura o su recuerdo le ha sugerido); Pérez-Reverte escribe el prólogo"

—El proceso es muy artesanal, y ese es precisamente su secreto: que sale de lectores para lectores. Se proponen varios títulos, se vuelven a leer las novelas, algunos de nosotros se las damos a leer a nuestros hijos, sobrinos, amigos más jóvenes, y si funciona su lectura entre jóvenes y adultos es que el tiempo se ha detenido en ellas, cubriéndolas con el polvo mágico de los clásicos que nunca envejecen. Entonces iniciamos la traducción. Aquí debo decir que hemos tenido mucha suerte, pues la primera, El diamante de Moonfleet, a cargo de la novelista y traductora Dolores Páyas, fue galardonada con el premio de la International Latino Book Awards, en la categoría de “Best Fiction Book Traslation (English to Spanish)». En cuanto a la traducción de Aventura en el Transasiático, es responsabilidad de unos de los mejores traductores en lengua francesa de nuestro país, Mauro Armiño, la voz de Stendhal, Dumas o el marqués de Sade. Desde aquí mi admiración por su trabajo y nuestro agradecimiento a la editorial Fórcola, cuya colaboración ha sido indispensable. Cuando la traducción termina, maquetamos, encargamos a Ferrer-Dalmau la portada (él, libremente, dibuja lo que la lectura o su recuerdo le ha sugerido), Pérez-Reverte escribe el prólogo y nos despedimos de ella como de un hijo que se va de casa a vivir nuevas aventuras. Nuestros lectores, al adquirirlas, completan y enriquecen el proceso, añadiendo sus vidas y sus miradas a estas historias.

—¿Cómo valoras el mercado editorial actual, después del confinamiento, los ERTE, la nueva ola de contagios, los temporales del nuevo año…?

—Actualmente todo es tan singular, tan excepcional, que es muy difícil de valorar. Pero nosotros seguimos trabajando, leyendo y tratando de recuperar a los clásicos para que los lectores disfruten tanto como hemos disfrutado nosotros con su lectura.

—¿Cuáles son vuestros proyectos a corto, medio y largo plazo?

—A corto plazo estamos preparando una sorpresa editorial relacionada con clásicos españoles. Estoy muy ilusionada con este nuevo proyecto. También nos gustaría llegar con más facilidad a más lectores, tanto en nuestro país como en América. De hecho, nuestro primer libro, El diamante de Moonfleet, ya se distribuye en la red de librerías El Sótano, en México DF.

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