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Una historia de Europa (CXXIV)

En tres interesantes décadas, entre 1960 y 1990, Europa vivió transformaciones tan enormes que no la habría reconocido ni la madre que la parió. Más que a movimientos populares (aunque los hubo importantes) el progreso general se debió a un proyecto político impulsado por élites con intereses comunes (ganar pasta, sobre todo). Había ideas inteligentes, ambición y estabilidad (el bipartidismo parlamentario funcionó durante mucho tiempo), y los intercambios comerciales, la movilidad laboral, el fluido contacto internacional, el ansia de consumo y su efecto en la producción facilitaron la actividad, la conciencia y el espacio compartidos. Pero como en toda fiesta siempre hay alguien que sirve las copas, no todos disfrutaron de las mismas ventajas. El milagro económico (Wirtschaftswunder lo llamaban los alemanes hablando de ellos, aunque eso valía para todos) no siempre conectó con los nuevos movimientos sociales ni con las aspiraciones del momento, surgiendo tensiones y esperanzas que, como suele ocurrir, el tiempo se encargó de frustrar. De todas formas, junto a la unidad europea, la juventud y el feminismo fueron elementos clave. Gracias a la prosperidad general, que hacía más fácil acceder a la educación y la cultura, los jóvenes se convirtieron en protagonistas con identidad propia (aquí vino la gran novedad histórica) y una extraordinaria capacidad de acción política, con colegios y universidades convertidos en focos de debate y protesta que cuestionaban la autoridad, el totalitarismo, el capitalismo, la guerra de Vietnam y el conservadurismo social (en aquel tiempo, que fue el mío, si eras joven sólo podías ser de izquierdas, o casi). El cogollo de tan interesante fenómeno fue 1968, con el famoso Mayo Francés, que tuvo espectaculares réplicas en Berlín, Roma o Praga, entre otros lugares; y que si a este lado del Telón de Acero vivió una frecuente represión estatal, en la Europa oriental la búsqueda juvenil de un mundo más humano y democrático se vio aplastada con el inconfundible estilo comunista (o sea, muy a lo bestia). También las mujeres europeas tomaron la palabra: aunque su derecho al voto ya era una realidad, seguían sometidas a injusticias sociales, laborales y legales; así que la lucha feminista procuró cambiar ese estado de cosas con el control de la propia sexualidad, el derecho al aborto, el divorcio, el cuestionamiento de los roles tradicionales, la búsqueda de una igualdad salarial y la presencia creciente de mujeres en la vida pública. La difusión de métodos anticonceptivos fue ariete básico en esa batalla, separando (por fin) sexualidad y maternidad. Los sectores más carcas, jaleados por la Iglesia Católica (tampoco las no católicas lo ponían fácil), fueron enemigos encarnizados del asunto; pero la presión general los obligó poco a poco a envainársela. Dictaduras como la portuguesa, la española y la griega también se resistieron como tigres de Bengala; pero con la Revolución de Abril y la caída de los coroneles (1974) y el final del régimen franquista (1975) estos tres países se integraron en el funcionamiento democrático europeo. Sin embargo, pronto llegarían los sobresaltos y los pelos en la sopa. El milagro económico y el buen rollito general empezaron a irse al carajo con el primer gran desparrame que sacudió al mundo y a Europa tras la crisis del petróleo de 1973 (ocasionada por la guerra del Yom Kipur entre árabes e israelíes). Al modelo de Estado del bienestar que garantizaba industria, empleo, protección social y prosperidad para todo cristo empezaron a vérsele las costuras: surgieron nuevas formas de precariedad laboral y quedó clarinete que entre los países del norte y del sur mediaba un trecho. Y en una Europa eficaz para unas cosas pero impotente para otras (el poder de la prensa se manifestó aquí imprescindible para controlar al poder), surgieron tensiones que el tiempo agravaría. Cierres de fábricas, reconversiones industriales, huelgas, protestas estudiantiles y movimientos obreros calentaron las calles, y grupos terroristas marcaron estos años en Alemania (RAF), Italia (Brigadas Rojas), Irlanda del Norte (IRA) y España (ETA, GRAPO). Violencia a la que, para completar el pastel, se sumaron organizaciones de extrema derecha españolas e italianas. Y además salió preñada la abuela, porque los movimientos de liberación palestinos eligieron Occidente para sus acciones terroristas con atentados, secuestros de aviones y asesinatos. También a finales de los 80 empezó algo fundamental para el futuro de Europa: la emigración interior cedió paso a la llegada de trabajadores inmigrantes de África, Asia y países del este; lo que contribuyó a la prosperidad económica y benefició la actividad empresarial, pero generó tensiones y debates sociales que marcarían las décadas futuras.

[Continuará].

____________

Publicado el 6 de febrero de 2026 en XL Semanal.

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1 mes hace

¡Cómo me acuerdo de esos años, don Arturo! Fundamentalmente de los 60 y de los 70. La prosperidad quizás la impulsaron ciertos intereses pero también, después de la IIGM, había una voluntad, política, social y no sé si económica porque “esos” han ido siempre a lo suyo, de no repetir lo acaecido después de la IGM, la gran depresión, que llevó a la IIGM.

Lo fundamental en esos años, es mi opinión, hablando del explosivo tema juvenil (realmente hubo una ruptura generacional entre la generación anterior, la de las guerras, la de mis padres y abuelos) era que había esperanza. Si. Esperanza en el futuro. Se confiaba en que habría trabajo abundante y el futuro era prometedor y mejorable. La esperanza. La confianza. Todo ello se perdió.

Se confiaba en que los sueldos eran cada vez mejores, en que las horas de trabajo se iban reduciendo, en que las condiciones de trabajo mejoraban, en que… … …

El 73, efectivamente comenzó a joderlo todo. Los de la pasta, me refiero no a la clase media sufridora sino a los del pastorro ganso, a los que manejan y han manejado siempre el cotarro, se cansaron de las continuas demandas salariales, de las huelgas y de sus grandes beneficios que querían que fueran estratosféricos.

Lo del petróleo fue una escusa. Se inventaron lo que todavía no se había denominado como estanflación en las cátedras de economía. Si. ese sistema en el que, en contra de todas las supuestas leyes económicas, la economía se contraía, caía el consumo, aumentaba el paro, etc. pero con unos precios cada vez más en ascenso. Y las cátedras económicas echaron humo ante tal dislate que contravenía a Adam Smith y a David Ricardo. Se olvidaron de que todo estaba amañado y que los del pastorro habían acordado subir precios y mandar a la gente al paro a pesar de la bajada del consumo.

Y se terminó con la esperanza. Y llegó la indeterminación, la desconfianza en el futuro, el desempleo… Y ya nunca volvieron a bajar los precios. Y ya nunca volvieron a subir los salarios. En los 80 el paro era ya estructural, sobre todo en países como España. Y también la desesperanza era estructural. Ya no se confiaba en un mejor futuro. No así para los del pastorro, que fueron consiguiendo los mayores beneficios de la historia. En los 80 fue cuando llegaron al poder esa inefable parejita: la Dama de Hierro y el Actor de Cine. Los dos, instrumentos del capitalorro, del liberalismo salvaje. Recordemos como la buena señora acabó con la huelga de los mineros. Les hizo morder el polvo y ya nunca los derechos de los trabajadores volvieron a ser los mismos. Al revés fueron disminuyendo.

Así han ido, año tras año, erosionando esos derechos hasta hacerlos irreconocibles. Y dejaron a los sindicatos en todo Occidente en la más plena inutilidad.

Porca miseria…

Saludos a todos.

Juan A.
Juan A.
1 mes hace

Tensiones, dice. De esa revolución dulce, urbana, joven, artificial, huérfana que celebró y disfrutó de la ruptura con lo tradicional, enquistado, academicista, local, rural… Desarraigar al campesino para crear obreros, y desolidarizar obreros para convertirlos en consumidores, aislados, culpables a término.

ricarrob
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1 mes hace

Y se olvida usted, don Arturo (ya sé que en tan poco espacio no es posible alharacas) del nacimiento en esos años de los Chicago Boys liderados por el ínclito Milton Friedman, discípulo aventajado de Hayek, que hicieron renacer de sus cenizas el liberalismo salvaje del XIX y que quisieron sepultar a Keynes y que inspiraron a la parejita inefable. Convirtieron Chile en un gran laboratorio económico donde practicar sus imposturas y acojonar al personal bajo la batuta del espadón del bigote.

Llegaron, año tras año, más cosas. El invento de las deslocalizaciones, el invento de las subcontrataciones para los que no les era posible deslocalizar y los consiguientes recortes de prestaciones por desempleo, prestaciones de paro, prestaciones sociales en general.

Yo, por mi parte, a las décadas siguientes a los 60 y 70 las llamo la época oscura. Porque aunque hubo algunos repuntes, como el de Clinton en los 90 que nos hizo creer que era ya el fin de la historia y que ya no habría más crisis. Con aquel mago de las finanzas el esquizofrénico Alan Greenspan, que le hizo creer a Clinton que la bolsa iba a seguir subiendo indefinidamente y que provocó las mayores crisis financieras desde el 29. Al final el sr. Clinton quedará para el futuro como el desparrame seminal más famoso de la historia.

Aguijón
Aguijón
1 mes hace

Interesante reflexión de esas tres décadas pero permítame que discrepe, lo más significativo se obvia y fue el “babyboom”.
Claro que teniendo en cuenta que ahora pretendemos llamar “derecho” a la despenalización de un DELITO, pues es normal tal olvido. Nuestro Derecho emana del romano y el “nasciturus” estaba protegido, ha habido hasta reyes hijos póstumos, se imaginan si el “derecho” al aborto se hubiese aplicado.
El aumento de los nacimientos tras la guerra, tanto española como europea, fue la base del crecimiento y la baja natalidad actual la pesadumbre que nos acecha desde hace décadas.
Con respecto a la juventud y sus ideas políticas, igual tienen que ver con la situación que les toque vivir, en los 60 y 70 cualquier tonto con guitarra se hacía llamar cantautor y desdeñaba los antiguos éxitos del paso doble y la copla con los maestros León, Quintero y Quiroga, sólo los buenos, que por cierto admiraban a los maestros, persistieron en el tiempo.
Ser de “izquierdas” era la moda, sobre todo entre los hijos de papá y de mamá, que cantaban con júbilo “a galopar..” y con honda pena “al alba..”
Hoy en día la juventud le ha visto la matrícula a tanto farsante.
Hay una canción muy buena de la época, se la recomiendo, aunque quizás la conozca y no recuerde, “De Lunes a Sábado” de Carmen, Jesús e Iñaki, los de “La Rioja existe pero no es…”, en ella está la clave, a varias generaciones se le ha robado lo que desprecia la canción a cambio de pajaritos y ésta última ha dicho basta.
Saludos “coloradillos”.

ricarrob
ricarrob
1 mes hace
Responder a  Aguijón

De acuerdo total con lo de los tontos con guitarra. Eso si, han vivido del mogollón hasta ahora.

Tantos años y La Rioja sigue existiendo sin ser. Desindustrialización, avejentamiento de la población y, aquella juventud de aquellos años, emigrada a Madrid, a Bilbao o a Barcelona, para encontar trabajo. Mucho adecentamiento del casco antiguo, muchas obras públicas, mucha autonomía y burocracia pesebrista y sin trabajo, sin economìa productiva, sin niños… y con el mismo sistema caciquil de siempre.

Saludos, estimado.

Aguijón
Aguijón
1 mes hace
Responder a  ricarrob

Buen diagnóstico, además se jode el campo…ya nadie quiere dedicarse al agro.
Saludos

John P. Herra
John P. Herra
1 mes hace
Responder a  Aguijón

Es que hace falta algo más que vocación para dedicarse al sector primario. Impuestos, regulaciones cambiantes cada vez más restrictivas, trabajo sin horarios, endeudamiento obligatorio para hacer frente a las crecientes dificultades en las que te ponen los legisladores eco-pijo-urbanitas… Acabamos comprando el tomate a Mohamed y el pimiento a Mercosur, con todos sus químicos prohibidos aquí, aunque sólo para el productor, no para el consumidor. En medio siglo hemos pasado de pedir la reforma agraria a dejar los campos yermos. Del baby boom al envejecimiento y el retroceso demográfico. Unos fenómenos, los que nos han llevado hasta aquí y quienes les han votado. Y ahora vienen los otros simplones para acabar de arreglarlo.

Aguijón
Aguijón
1 mes hace
Responder a  John P. Herra

Lo de Mercosur, la India…
Pero añadamos la obsesión de algunos por joder lo que funciona, el Rioja vive una de sus peores crisis por un exceso cometido por politicastros que concedieron plantaciones de viñedo que no debían y los del otro lado de la muga que se creen especiales…
En fin me despido con un crianza y unas olivas, eso siempre será nuestro.
Saludos.

ricarrob
ricarrob
1 mes hace
Responder a  Aguijón

Unas olivas machacadas de Jaén a ser posible de cornezuelo, con un Rioja o con una cerveza del Alcazar, placer de dioses. Tomados sin prisa, con el gusto por lo lento, como el vino haciéndose en las barricas o como la aceituna, madurando tranquilamente.

Vino y aceite, viñas y olivos, son nuestra esencia, corren por nuestra sangre y por nuestros antiguos genes. Como llamaban los romanos a Iberia: Pagus Olea. O disfrutando de un buen producto de la vid, como nos enseñó Gonzalo, el de Berceo. Los monasterios, el vino, el cuidado de los viejos manuscritos, refugio de cultura, el estudio, la caligrafía ya perdida, el dibujo de las miniaturas, la observación de la naturaleza, y el placer de paladear lo auténtico.

Pero que no se entere nadie de esto porque lo joderán, seguro.

Saludos.

Aguijón
Aguijón
1 mes hace
Responder a  ricarrob

Así es…

Plácido
Plácido
1 mes hace

Sería estupendo si hiciese usted el ejercicio de terminar con un artículo referido a las próximas tres décadas, o lo que le espera a Europa entre el 2025 y el 2050, por ejemplo.

Basurillas
Basurillas
1 mes hace

Pues no me aclaro del todo, pero mi opinión es que todo esto ya me parece demasiado cercano, demasiado cerca de lo vivido, como para atreverse a llamarlo historia e incluirlo en estos comentarios de don Arturo con ese título. Para mi la historia merece un paso del tiempo mínimo desde los hechos acaecidos para narrarlos con mayor objetividad y desapego. Yo aún no creo poder discernir en toda su extensión la dimensión de todo lo que he vivido; para mi todo está todavía demasiado caliente, demasiado vivo, demasiado gozoso, algunas pocas cosas, y demasiado doloroso otras muchas. Tal vez preferiría que a todo esto se le dejase de llamar historia y se empezase a llamarlo de otra forma, como crónicas de Europa o algo así.
Un ejemplo personal: recuerdo aún como si fuera ayer aquel concierto de Miguel Ríos en Madrid, en octubre de 1982 y su “Buenas noches, bienvenidos, gracias por estar aquí”. Parecía que nos daba la bienvenida al futuro, a la ilusión por el cambio, a otra forma muy diferente de hacer las cosas. Y efectivamente, el PSOE de Felipe Gonzalez (sí ese que ahora dice que votaría en blanco en unas elecciones donde se volviera a presentar Pedro Sánchez por el PSOE) cosechó la, creo, mayor mayoría absoluta de toda la historia de la nueva democracia española. Tenía todo a su favor, la mayor sintonía y apoyo popular, el mayor respeto, la mayor atracción por sentirnos en un futuro próximo verdaderos europeos. Podría haber revolucionado y cambiado verdaderamente todo. No creo que esas circunstancias de confianza del electorado se vuelvan a repetir jamás. Y al año siguiente me tocó hacer la mili, en enero, la primera llamada a filas del año; con muchísimos universitarios como yo, que habían dejado de pedir prórrogas al acabar los estudios. Nos llamaban “el reemplazo del cambio”. Y estábamos orgullosos de servir a esa nueva España…

ricarrob
ricarrob
1 mes hace
Responder a  Basurillas

Felipe González. Un sinvergüenza. Eso sí, un sinvergüenza que caìa simpático y que, al final, no lo hizo tan mal. Sobre todo visto lo visto posteriormente.

Recuerdo que el primer dìa que se sentó en la poltrona le preguntaron por los 800.000 puestos de trabajo que habîa prometido. Y dijo: he prometido eso y otras cosas pero yo soy pragmático. Lo que consiguió, con sus reconversiones salvajes, fueron 800.000 parados más. Todo un record. Pero, bueno, el que organizó todo el desaguisado fue el preyslero de su superministro de economía. Ese al que le soltaron un buen guantazo. Desde entonces yo le recuerdo como Felipe el pragmático. Fue uno de los que clavaron los clavos al ataúd de Adolfo Suárez.

Bueno, realmente, si lo piensa usted bien, estimado, hemos pasado los últimos 40 añitos entre pragmáticos, imbéciles y corruptos. Me refiero al gobierno, claro.

Un abrazo.

Pablo
Pablo
1 mes hace
Responder a  Basurillas

Dejando a un lado ideologías y pasados más o menos siniestros, y centrándonos sólo en lo puramente dialéctico, ¿se imaginan ustedes un debate entre González, Fraga, Carrillo o Suárez y cualquiera de los analfabetos apesebrados actuales? Zapatero, Sánchez, Feijoo… No digamos ya las Yolanditas, Monteros, Belarras y caterva por el estilo. Madre mía, ¡los devorarían crudos como aperitivo sin despeinarse!

basurillas
basurillas
1 mes hace
Responder a  Pablo

Y se le olvidó entre los carnívoros más elegantes a Julio Anguita.

Pablo
Pablo
1 mes hace
Responder a  basurillas

¡Imperdonable descuido! Irrepetible Anguita…

John P. Herra
John P. Herra
1 mes hace
Responder a  Pablo

Sería un espectáculo. Quedan algunos buenos parlamentarios en el foro español, pero no solemos verlos, porque se prima el insulto, la carnaza y toda clase de vulgaridades.

Antonan
Antonan
1 mes hace
Responder a  Pablo

Sin olvidar a Abascal y su cohorte de lumbreras ilustrados o qué sé yo, una Pilar Alegrilla o Patxi López. Por cierto, quien lo iba a decir, el PP tiene a la política más instruida y culta de España se esté de acuerdo con ella o no: Cayetana Álvarez de Toledo. En toda la izquierda y en Vox no hay nadie comparable. Los que hubo en el PSOE fueron purgados a autopurgados uno a uno. Quizá es el reflejo de una sociedad en la que se han cambiado los libros y el saber por pantallas y redes sociales y consignas.

Para terminar, estos tiempos me hacen recordar la letra de la canción ochentera de Kiko Veneno:
” …si tú no fueras tan americano,
Yo tampoco sería tan ruso,
Y así estamos los dos, escayolados,
En vez de estar haciendo el amor
Tras de la tapia de un cine de verano” .
Saludos

Demogorgon
Demogorgon
1 mes hace

Y ahora ser joven y rebelde es ser de Vox, manda narices…

Aguijón
Aguijón
1 mes hace
Responder a  Demogorgon

Ser joven y rebelde es buscarse un futuro que la rojiprogresia servil a la plutocracia wokista les niega, encuentran en Vox, o dónde sea, lo que buscan.
Ya está bien de despreciar su inteligencia!
La gente no es tonta y no le representar quien dice “haz lo que yo diga y no lo que yo haga”

Demogorgon
Demogorgon
1 mes hace
Responder a  Aguijón

¿Y quién les ofrece futuro? ¿Los que votan una y otra vez “NO” a la subida del SMI? ¿O los que dicen que no hay que intervenir en el precio de la vivienda porque “el mercado se regula solo?
Pregunte, pregunte, si es que conoce a chavales jóvenes, por qué votan mayoritariamente a Vox, si saben cuál es su programa económico, o si lo hacen solo porque “les gusta la fruta”, por el miedo a la inmigración, o por las banderitas de España.
Mire, yo no desprecio la inteligencia de los jóvenes, entre otras cosas porque tengo hijos en edades pre y post adolescentes, pero le voy a decir, por si usted no lo sabe, de qué “fuentes de información” se nutren: redes sociales controladas por un algoritmo muy específico en el que vídeos shorts, reels y stories de no más de 20 segundos ofrecen discursos simplistas y populistas, y siempre vinculados a las mismas ideas políticas.
Son bombardeados constantemente con vídeos donde se sexualiza a la mujer, se demoniza una y otra vez el pago de impuestos, se ataca, amenaza e insulta sistemáticamente al Presidente o a sus socios de Gobierno con argumentos sectarios y banales carentes de cualquier fondo político real, y se cuestiona, e incluso se defiende la dictadura franquista, que, al menos mi generación, creíamos ya superada, fundamentalmente porque habíamos nacido y crecido fuera de ella.
Y ese bombardeo en redes no es casual: no hace falta que le diga en manos de quién está X o Meta.
No se trata de que los chavales puedan pensar de una manera u otra, por supuesto que son libres políticamente de elegir; se trata de que recuperen el espíritu crítico, de que contrasten y se que se informen con fuentes más amplias y de espectros muy diferentes.
Y no, no se puede ser joven, rebelde e intentar cambiar o adaptar el orden establecido (algo inherente a esa edad), pensando en partidos que pretender involucionar la sociedad, los derechos y libertades y el Estado social y democrático.

Amanda Itzas
Amanda Itzas
1 mes hace
Responder a  Demogorgon

Demogorgon,

No puedo estar más de acuerdo con lo que plantea. Lo ha explicado usted con una claridad que ya quisiéramos ver más a menudo.

Yo lo veo a diario en mis clases. Los chavales llegan con una mochila de información que han recibido más por el algoritmo que por el contraste o la lectura reposada. Vídeos de veinte segundos, eslóganes sin matices, mucha bandera y poco programa. Y no es que ellos sean menos listos que nosotros a su edad, es que, simple y llanamente, el algoritmo está diseñado para atraparlos, para ofrecerles respuestas fáciles a preguntas complejas. Y eso, a según qué edades, engancha y mucho.

Eso sí, el fenómeno no es uniforme. Hay comunidades autónomas donde el caldo de cultivo es más espeso, donde esa semilla encuentra tierra más abonada por la tradición, por el entorno, por la información que se consume. Pero no nos engañemos, que el microcosmos de cada territorio forma parte de un cosmos general que tiene nombre y apellidos. Porque estos partidos, que han encontrado en este momento histórico su oportunidad, deberían estar muy agradecidos a quienes diseñaron el algoritmo. A los dueños de las grandes tecnológicas, a los que desde Estados Unidos alimentan esa fábrica de odio y simplificaciones. Sin ese bombardeo constante, sin esa capacidad de llegar al bolsillo de cada joven a través de una pantalla, no tendrían el caladero de votos que tienen. Les dan la respuesta fácil, el enemigo a mano, la explicación simple de un mundo bastante complejo. Y ellos, tan contentos.

Y luego está esa forma de descalificar al que piensa distinto llamándolo «rojiprogresía» o cualquier otra etiqueta despectiva. Eso, dicho sea con todos los respetos hacia quien lo escribe, no es un argumento, es una forma de cerrar la boca al contrario sin tener que molestarse en rebatirle. Y cuando se renuncia al argumento, se renuncia también a cualquier posibilidad de entendimiento. Así no se construye nada que merezca la pena.

Lo más triste, creo yo, es que muchos de esos chavales votan contra sus propios intereses. Votan con el miedo, con la víscera, con lo que les cuentan en TikTok, en Instagram, en X, pero NO con lo que han leído, contrastado o escuchado de quienes tienen más años y más perspectiva. Y luego, cuando necesiten una beca, una ayuda al alquiler, una sanidad pública que funcione, resulta que quienes han votado están en contra de todo eso. Y esa es la realidad con la que se van a encontrar de bruces, la misma que ellos han contribuido a construir votando tan «alegremente».

Y dicho todo esto, que nadie se confunda, no milito en ningún bando, ni en uno ni en otro, tampoco en el centro. No me gustan las etiquetas porque lo que hacen es encorsetar, y una no está para corsés, ni para que le pongan etiquetas que no le pertenecen. Simplemente observo, pienso, trato de entender y me resisto a dejarme llevar por el impulso del momento. Que es, al final, lo único que una puede hacer si quiere conservar la cabeza fría y la mirada limpia.

Gracias por tomarse la molestia de escribirlo.
Un saludo.

Aguijón
Aguijón
1 mes hace
Responder a  Demogorgon

Estos no fueron a los conciertos de Barricada, Extremoduro, Reincidentes… allí si que se aprendía, no había algoritmos ni hostias… sólo porros y camisetas del Che y la A de anarquía…
Y venga a vivir que son dos días y que manden los nuestros…
LIBERTAD ANARQUÍA Y CERVEZA FRÍA
Entonces sí que conocían los programas económicos de los partidos que tanto se preocupaban por su bienestar.
ANDALUCÍA ENTERA COMO MARINALEDA
ESTAS ASUSTADO, TU VIDA VA EN ELLO PERO ALGUIEN DEBE TIRAR DEL GATILLO
PEPE BOTICA ES UN HONRRADO TRAFICANTE..

Entérese de un vez, ya no cuela y quieren lo que les han robado:
TRABAJO, VIVIENDA Y SEGURIDAD.
No valen Etts, mierda de contratos aunque se llamen fijos discontinuos a los que son eventuales, hipotecas a 40 años y barrios degradados mientras otros disfrutan de urbanizaciones cerradas con acceso limitado..
Que no, que no cuela.
Saludos

Javier R
Javier R
1 mes hace
Responder a  Aguijón

Bueno, pues si es así y es lo que quieren, que respiren hondo y que esperen un año y medio tragando bilis; que aprendan de los que han votado, que la tienen bien dentro desde el 2018, desde el día que se enteraron que el Poder Ejecutivo emana del Legislativo, y que éste representa la VOLUNTAD POPULAR NACIONAL, no solo la que a ellos les gustaría.
A pastar y a votar, taza y media de caldo, y luego a disfrutar lo votado como en Argentina…

Aguijón
Aguijón
1 mes hace
Responder a  Javier R

Esperarán lo que tengan que esperar, como los demás, pero pensarán lo que quieran y le dé la real gana.

John P. Herra
John P. Herra
1 mes hace
Responder a  Demogorgon

El precio de la vivienda está disparado porque no hay oferta suficiente que cubra la demanda. Igual da que seas un trabajador con años de ahorro y trabajo estable que quiere invertir en una segunda vivienda que un trabajador precario. No hay construcción porque entre el precio del suelo urbano (sometido a la licencia municipal), las especificaciones, el precio de los materiales y la escasez de mano de obra, los beneficios son de un 20% para las constructoras como máximo, y eso al final de un larguísimo proceso jurídico que deja los beneficios en menos aún. Las constructoraa que se fueron en 2008 ya no vuelven, porque no vas a invertir en un país donde se criminaliza al propietario y al inversor, donde te cambian las reglas del juego cada dos días. Las constructoras que funcionan son las que hacen vivienda de gama alta. Los demás estamos condenados al mercado de segunda mano, y porque el crédito está barato, si no, ni eso.

Sueldos bajos tras cotizaciones e impuestos (sobre el 30% de la nómina) y vivienda cara por restricciones al mercado. Es el 2008, pero sin un boom de la construcción.

Javier
Javier
1 mes hace
Responder a  Demogorgon

Señor Demogorgon; ¿no lo sabe?, VOX, como Papá Noel y los Reyes Magos, son los padres. Ahora sólo hay que esperar que los jóvenes se den cuenta.
Saludos.

José Prats Sariol
José Prats Sariol
1 mes hace

¿Europa y su demagogia frente al Tercer Mundo? ¿La revolución cubana de 1959 y su caída en manos de Moscú? ¿Por qué Franco apoyó a Fidel Castro, entre gallegos? ¿El eurocomunismo? Esperamos las sucesivas CXXXXXXXX, que vendrán con el mismo desenfado, valentía y lucidez polémica…

Javier
Javier
1 mes hace

¿Por qué el tiempo no se paró el 31 de diciembre de 1989?
¡Qué felices éramos entonces! ¿Y sabe qué? No lo sabíamos.
Éramos más pobres, sí, pero también más libres, menos gilipollas, más solidarios, más sociables…
Los Estados Unidos los gobernaba un ex actor secundario y fracasado. España la gobernaba un grupo de yupis socialdemócratas crecidos a los pechos de la dictadura. Habia espacio para la crítica, sin censura. Los políticos venían estudiados de casa. Los teléfonos estaban atados a un cable.
Estaba todo por hacer…y hoy,¡puag! ¡Qué asco!, está todo calculadamente hecho.
Lo siento, hoy ando depresivo.
Saludos.

Pablo
Pablo
1 mes hace
Responder a  Javier

En efecto, ese era mi mundo: el analógico. Tenía cosas buenas y malas, como todo, pero era AUTÉNTICO, no nauseabundamente FALSO como el digital de hoy, que hace tiempo dejó de ser el mío.

Amanda Itzas
Amanda Itzas
1 mes hace

Vuelvo a esta serie sobre Europa de la pluma de don Arturo y me encuentro con estos años, los de mi infancia y primera juventud, y hay algo de tremendamente extraño en verlos contados así, desde fuera y desde dentro a la vez. Como si alguien hubiera ordenado en un armario de caudales los recuerdos sueltos que una tiene por casa.

Nací en 1973, justo el año que se señala como el principio del desparrame. Un año extraño: murió Picasso en abril, con 91 años y parecía que con él se acababa algo del siglo, aunque nadie sabía muy bien el qué. También fue el año del petróleo, de la primera gran crisis, del principio del fin de aquella prosperidad que se retrata. De modo que crecí con la resaca de ese milagro económico, con los coletazos de un optimismo que ya empezaba a deshilacharse. Pero tampoco fue un año tan malo, después de todo. Porque si una nace, por mucha crisis que venga, siempre hay algo de esperanza en el estreno. Quien firma, por entonces, empezaba ya en Pueblo, en aquella redacción que él mismo ha descrito como patio de Monipodio, llena de sabios, estafadores y genios. Mientras yo llegaba, él se iba haciendo en ese bullir.

Mi madre, que entonces era joven, no podía votar. Hubo que esperar hasta 1977, a las primeras elecciones democráticas, para que las mujeres volvieran a tener voz en las urnas. En Barcelona capital, donde nací, crecí y me eduqué, aquello se vivió como una conquista reciente, como algo que había costado mucho y que había que cuidar. Y las mujeres de la edad de mi madre, las que luego serían mis maestras, empezaban a hablar de cosas que yo no entendía del todo: píldoras, separaciones, sueldos injustos. El artículo lo cuenta con esa mezcla de precisión y desgana, de quien sabe que la fiesta tenía truco pero no puede evitar cierta nostalgia por el mantel.

Me ha interesado especialmente eso que dice de los jóvenes, de que entonces solo se podía ser de izquierdas o casi. Yo lo viví después, en los ochenta y noventa, cuando aquella máxima ya empezaba a resquebrajarse pero todavía se mantenía. Y es verdad que los colegios y las universidades eran otra cosa. Lugares donde se discutía, donde la política no era un adorno sino parte del aire. Luego vino lo de después, y todo se fue enfriando. Años más tarde, en Boston, donde hice el posgrado y di clases en la universidad durante varios años, entendí que aquel fervor era algo muy europeo, muy de aquí, y que en otras partes las cosas se vivían de otra manera.

Las mujeres tomando la palabra, dice. Y yo era una niña cuando eso sucedía. En mi barrio, en aquel entonces, esas conversaciones no se oían. Pero llegaban de fuera, de otras casas, de otras vidas, y yo las intuía aunque no las viviera en directo. No sabía entonces que aquello era historia. Para mí solo era la vida y punto.

Me gusta cómo cuenta los terrorismos sin jerarquías ni paños calientes. ETA, el GRAPO, la RAF, las Brigadas Rojas, el IRA, todos en el mismo párrafo, cada uno con su nombre y su matanza. No hay gradación, no hay «pero». Hay violencia y punto. Los que vivimos aquellos años, los que vimos crecer la mochila de ETA en las noticias de las nueve, agradecemos que alguien ponga las cosas en su sitio sin trampa ni cartón.

Y al final la emigración, esa palabra que entonces no nos decía nada y hoy lo explica casi todo. Yo fui a colegios e instituto públicos, desde los tres años, y allí las aulas eran mixtas, cosa que entonces no nos parecía nada del otro mundo pero que en otros sitios aún costaba. Mis compañeros y compañeras eran barceloneses, como yo, pero muchos venían de familias con origen en Aragón, en Andalucía, en Extremadura, en Galicia… Gentes que habían llegado a Cataluña en aquellas décadas de las que se habla, buscando trabajo y un futuro mejor. Luego, años después, cuando ya daba clases en la universidad en Boston y volvía a Barcelona en vacaciones, empecé a ver caras nuevas, acentos nuevos, otras maneras de ser de aquí. Y todo eso, lo que se cuenta en un párrafo, fueron décadas de vida para quienes las vivimos.

Gracias por esta historia contada sin solemnidad, sin retórica, con los pies en el suelo y la mirada limpia. Espero la siguiente entrega con el mismo interés con que una espera, de vuelta de todo, que alguien le cuente bien lo que vivió a medias.
Perdonen los lectores la extensión, pero hay cosas que piden su espacio.

Un cordial saludo.

ricarrob
ricarrob
1 mes hace
Responder a  Amanda Itzas

Las historias particulares, las personales, son las que cuentan, doña Amanda. Las historias verdaderas, como la de usted. No las que se inventan los políticos sobre elpasado. No.

Como los que estuvieron en mayo del 68. En los años siguientes a la transición, en este país, todo el que era entonces de izquierdas habìa estado en París en mayo del 68. Aquello debió estar lleno de españoles, a reventar. Es un ejemplo de cómo los políticos mienten incluso sobre su pasado. Quien más y quien menos, había estado codo con codo con Daniel Cohn-Bendit y se habìan tomado un cafe juntos.

Su comentario me ha gustado mucho y me ha hecho pensar. En mi caso, 20 años antes, nací en una época que recuerdo como oscura. Nacer en provincias en aquellos años era tétrico. Las calles sin asfaltar, de tierra. No habìa casi coches. Ahora la bicicleta es un hobby. Entonces era el vehículo obligado. No había otro. Y no le cuento cómo se aprovechaba la ropa, el calzado, los muebles, todo. Recuerdo esos años, los 50, siempre lloviendo, oscuros, grises. Todo era gris, hasta las caras de la gente eran grises. Hasta la policía armada iba de gris. Las carreteras del país eran cochambrosas. Las vacaciones para los trabajadores, inexistentes. Los accidentes importantes, como los de tren, se ocultaban. Las lluvias inundaban todo el Levante. Los gerifaltes del régimen achorizaban a manos llenas, atrincherados en el poder.

Hoy, las autovìas y carreteras se resquebrajan por falta de mantenimiento, la sanidad pública se deteriora, los accidentes de tren se maquillan, las inundaciones son un drama en todo el país, los gerifaltes “demócratas” achorizan a manos llenas y se atrincheran en el poder. Hoy, de nuevo llueve continuamente en esta España gris. Después de tantos años, vuelvo a ver el deterioro y la decadencia. También decadencia moral, sobre todo en la política.

Todo se repite en un gran ciclo histórico en este país. Y si se conoce la historia y sobre todo el XIX y el XX, se da uno cuenta que no salimos nunca de la debacle.

Excelente comentario, señora. Es útil observar las vivencias de otros con una diferencia generacional.

Saludos.

Amanda Itzas
Amanda Itzas
1 mes hace
Responder a  ricarrob

Don Ricarrob (permítame que le devuelva el tratamiento, que en estos tiempos se emplea tan poco),

Leo su respuesta y no sé muy bien por dónde empezar a agradecer. Lo de «doña Amanda» me ha hecho sonreír. No sé si me lo he ganado del todo, y desde luego no me hace sentir más joven, pero le agradezco la intención. Es una cortesía que ya casi nadie usa y que a una la pilla un poco desprevenida, así que gracias. Gracias por leerme con atención y por contestar con la memoria abierta, tendiendo un puente entre generaciones.

Me ha hecho reír eso de los españoles en el mayo del 68. Porque sí, seguro que debió estar aquello hasta los topes de compatriotas, todos ellos luego con la foto de Cohn-Bendit en sus carteras. ¡Qué fácil es subirse al carro cuando la batalla ya pasó y solo queda la gloria!

Y hablando de eso, le cuento una cosa de mi madre, como contrapunto a lo que usted dice. Ella, en los años sesenta, siendo una mujer joven (y ya se sabe lo que implicaba entonces ser mujer y joven y querer algo más que casarse y tener hijos), consiguió una beca del gobierno italiano para estudiar en Roma. No fue una beca del gobierno español, por supuesto. Franco no becaba a gente como ella, a gente que no comulgaba con su régimen. Fue Italia quien la reconoció. Y allí se fue ella sola, con lo que eso significaba en aquellos años, cuando salir de España era cosa de cuatro privilegiados y de nadie más.

Y cuando llegó el 68, mientras muchos de sus compatriotas (los que luego contarían batallitas) se iban a París a hacerse la foto con los estudiantes, ella cogió sus cosas y se fue a Praga. Sin bombo ni platillo, sin buscar notoriedad, sin que nadie fuera luego a contarlo en las cenas. A ver con sus propios ojos aquella Primavera que luego aplastaron los tanques. No porque fuera más guay ni más rebelde, sino porque su camino era otro. El suyo propio. Tenía veintipocos años, era idealista, hablaba idiomas, estaba muy bien formada. Y sobre todo, no quería ir donde iba todo el mundo.

Yo crecí oyendo esas historias y supe muy pronto que la vida no es lo que cuentan los que llegan después y se apuntan el tanto. La vida, en realidad, es lo que hace cada cual cuando nadie mira.

Usted habla de los años 50, de esa España suya de provincias, de calles sin asfaltar y ropa que se aprovechaba hasta el último hilo. Usted la vivió en primera persona, esa España gris, la del blanco y negro, la que retrata con esas palabras tan certeras, la de las caras grises, la policía gris, la lluvia gris… Yo no viví eso, pero lo heredé. Lo heredé en la memoria de los míos —mis abuelos, mi padre, mis tíos, incluso mi madre en parte—, en el miedo que aún se palpaba en algunas conversaciones, en ese silencio que a veces se hacía cuando se hablaba de según qué cosas. Y por eso cuando leo lo de la bicicleta como único vehículo, o lo de las inundaciones que arrasaban Levante y se ocultaban como si no pasaran, sé que no es literatura. Es vida. Vida de la que duele. Y sé también que usted no lo cuenta desde fuera, sino desde dentro.

Nací en 1973, el año que Reverte señala como el principio del desparrame y también, cómo no decirlo, el año en que Carrero Blanco voló por los aires en Madrid. Un atentado que, más allá de lo que cada uno piense, cambió el rumbo de este país. Quién sabe qué habría sido de España si aquello no llega a ocurrir. Nací en esa España que ya empezaba a ser en color, pero la memoria de los míos me alcanzó para entender lo que usted vivió.

Y luego llega usted al final y dice eso de que todo se repite, que hay un ciclo histórico en este país del que no acabamos de salir. Yo, que he vivido fuera muchos años, que he dado clases en Boston y he vuelto, no puedo dejar de darle la razón. Veo el deterioro, veo la decadencia moral de la que habla, veo cómo los gerifaltes de ahora se parecen tanto a los de antes, solo que con otro color de carnet. Y pienso que igual la historia no se repite exactamente, pero rima. Rima en lo malo, sobre todo. Y a veces da —mucho—miedo.

Pero también pienso, leyéndole a usted, que mientras haya personas capaces de contar su verdad, la pequeña, la de cada día, la de las calles de tierra y la ropa remendada, mientras haya quien se tome la molestia de escribir como usted escribe y de responder como usted responde, quizá no todo esté perdido. Porque las historias verdaderas, las que no inventan los políticos, ésas se quedan. Y alguien, más tarde, las recoge.

Gracias de verdad, don Ricarrob. Por su historia, por su memoria, por sus palabras. Ha sido un honor leerle.

Un cordial saludo.

ricarrob
ricarrob
1 mes hace
Responder a  Amanda Itzas

Quedo a sus pies señora. El placer ha sido mio leerla. Porque, màs allá de las palabras, leo en su alma un poco, y veo que es un alma sensible, escrutadora y crítica.

Respecto a Praga, esa fue la otra cara del 68. La que los marxistas de hoy no quieren recordar. La de la represión brutal e inhumana de un régimen proscrito. Y, llovìa sobre mojado. Se repitió lo sucedido, represión igualmente, en Hungrìa en el 56. Es el bagaje marxista que nuestra izquierda-caviar no quiere recordar.

Respecto a las mujeres de aquella época, la de su madre, es en ellas donde se gestó el verdadero feminismo, el de verdad. El mérito de aquella generación de mujeres está todavía por reconocer. Mi juventud se desenvolvió en aquellos años y viví aquel ambiente de liberación, a pesar de la dictadura que la vivíamos de espaldas, ignorándola. Y no me refiero sólo a liberación sexual sino sobre todo a liberación intelectual. No lo de ahora, dogmatismo y feministas de postín vestidas de Prada.

Lo dicho, a sus pies señora.

Amanda Itzas
Amanda Itzas
1 mes hace
Responder a  ricarrob

Ricarrob:

Me ha dejado sin palabras eso de que se pone a mis pies. Creo que no es para tanto, pero le agradezco la intención y, sobre todo, la forma de decir las cosas. Se nota que viene de otra escuela, de aquellas donde las palabras aún tenían peso y que hoy ya casi ni existen.

Y gracias también por lo que aporta sobre Praga. Usted lo sabe bien, fue la otra cara del 68, la que tantos han querido borrar. De eso yo he aprendido por mi cuenta, no precisamente de lo que me enseñaron en las clases de historia del colegio o el instituto, sino de mucho leer y de escuchar a quienes saben de la historia y hasta la han vivido. Los tanques soviéticos, la represión sin paliativos, un sueño de libertad aplastado a sangre y fuego. Hungría en el 56 fue el ensayo general, y luego Checoslovaquia. Llovía sobre mojado. Y esa izquierda acomodada que usted menciona, tan cómoda en sus prejuicios, ha preferido no mirar hacia allí porque les rompe el relato. Mi madre lo vio con sus propios ojos. Por eso, cuando oigo según qué cosas, me acuerdo de ella. Por cierto, su expresión «izquierda caviar», me parece redonda. ¡Es genial! En dos palabras lo dice todo.

Y ya que menciona a las mujeres de aquella generación, sus palabras me han llegado adentro. Porque el verdadero feminismo, el que no necesitaba pancartas ni postureo, se gestó en ellas. En mujeres como mi madre, que se fue sola (ella sola, nadie más) a estudiar a Roma con una beca del gobierno italiano (no del español, por supuesto), que hablaba idiomas, viajaba, pensaba con su cabeza y no pedía permiso para hacerlo. Aquello sí era liberación, y no solo sexual, sino sobre todo intelectual. Lo de ahora, con sus dogmas y feministas de postín vestidas de Prada, da la sensación de que han cambiado un corsé por otro de diseño. Usted lo ha expresado mejor de lo que yo sabría hacerlo.

Así que gracias. Gracias por leer más allá de las palabras, por ver el alma sensible y crítica que dice encontrar en mí, por recordar a aquellas mujeres que lo hicieron todo sin aplausos y sin jactarse. Y gracias, sobre todo, por tomarme en serio. En estos tiempos, eso es todo un lujo.

Le devuelvo el cumplido con la misma moneda, a sus pies. Pero sin que suene a competición, sino, a conversación sustanciosa.
Saludos cordiales.

ricarrob
ricarrob
1 mes hace
Responder a  Amanda Itzas

Praga es una ciudad preciosa. Sus calles, su neogótico, sus acogedoras gentes. Yo no esuve en el 68, ni en Praga, ni en París. Estuve hace unos años y puse dos flores: una por los valientes paracaidistas que murieron por cargarse a la bestia de Heidrych y otra por las victimas de la represión marxista del 68.

Se bebe una cerveza estupenda, quizás la mejor de Europa, y se come muy bien de todo aquello que los sádicos de los médicos nos prohiben. El codillo y las salchichas son celestiales y no desmerecen a las de Munich.

Triste y maltratada Centroeuropa.

De nuevo, a sus pies, doña Amanda.

Amanda Itzas
Amanda Itzas
1 mes hace
Responder a  ricarrob

Ricarrob:

Me encanta esa imagen suya poniendo flores en Praga, una por los valientes paracaidistas que acabaron con Heydrich (el «Carnicero de Praga», qué personaje más siniestro) y otra por las víctimas de la represión del 68. Eso es saber mirar una ciudad con hondura, no como turista, sino entendiendo sus capas de historia.

Y lo del codillo y las salchichas, me temo que también tendré que comprobarlo algún día, aunque los médicos pongan mala cara. Y sí, tiene razón, la cerveza checa es de las mejores de Europa, a mí también me lo parece. Siempre lo mejor suele estar en la frontera de lo prohibido, ¡qué le vamos a hacer!

Gracias por esa mezcla tan suya de memoria, respeto y buen gusto.
Un agradecido saludo.

Aguijón
Aguijón
1 mes hace
Responder a  Amanda Itzas

Interesante su historia personal, per no afirme que “Franco no buscaba a gente como ella…”
Le aseguro que los miles de alumnos de las universidades laborales eran, éramos, gente como ella.
Un saludo

Amanda Itzas
Amanda Itzas
1 mes hace
Responder a  Aguijón

Aguijón:
Agradezco el matiz que aporta sobre las universidades laborales. No lo había considerado y tiene su peso, porque allí estudiaron miles de hijos de trabajadores que también eran, como usted dice, «gente como ella».

Mi madre, sin embargo, obtuvo su beca por medios propios, por méritos académicos, por ser la mejor de su promoción. Estudió en la Universidad Central de Madrid (la actual Complutense) y antes en la de Valencia, ambas públicas. Pero insisto, la beca no se la concedió el gobierno español (que no becaba a quienes no formaban parte de la élite del régimen), sino el gobierno italiano. Y siendo mujer en los años sesenta, cuando las españolas aún no podían votar ni abrir una cuenta bancaria sin permiso, el mérito era, si cabe, todavía mayor, ¿no cree? Ella sola, con su expediente y su talento, logró lo que muy pocas podían ni imaginar. Y yo solo pretendo recalcar ese enorme mérito, del que me siento muy orgullosa (y afortunada) de que fuera mi madre.

Entiendo y respeto lo que usted señala y celebro el intercambio.

Un saludo.

Aguijón
Aguijón
1 mes hace
Responder a  Amanda Itzas

Quien está orgulloso de sus padres siempre es una persona a respetar.
En mi tierra hay una jota que dice:

A una madre has de querer
Más que a nada en este mundo,
Es la que te da la vida
“Pa” qué quieres más orgullo.

Saludos doña Amanda.

Amanda Itzas
Amanda Itzas
1 mes hace
Responder a  Aguijón

Aguijón:

¡Qué bonito su comentario! ¡Y qué bonita esa jota! Es maravillosa, de las que se quedan, con orgullo por la tierra y esa preciosa manera de expresar sentimientos profundos en cuatro versos. No la conocía y, con su permiso, me la voy a quedar.

Lo de estar orgullosa de mi madre es cierto, y más aún después de tantos años sin ella. Una piensa que el tiempo lo va borrando todo, pero no, hay cosas que no se van. Y cuando alguien como usted lo reconoce de propio con sencillez, lo mínimo que puedo hacer es agradecérselo de corazón.

Gracias, de verdad. Y gracias también por el «doña», que me sigue haciendo sonreír.
Un saludo muy cordial.

Aguijón
Aguijón
1 mes hace
Responder a  Amanda Itzas

La jota es de todos, y como decía don Manuel Machado, cuando la copla es del pueblo ya nadie sabe su autor.
Saludos.

Diego Alejandro Ramírez Peña
Diego Alejandro Ramírez Peña
1 mes hace

Yo nací en el 63 en un país, Venezuela, que soñaba a ser algo. Lamento poseer buena memoria e intento ser objetivo mientras veo el patio patrio. No existe cosa más triste -para no decir otra cosa- que ver a niños, de menos de 30 años, intentar demostrarme que el cielo es azul.
Y si nos vamos al continente americano…
Por algo el realismo mágico nació por esas latitudes y cada quien cuenta la versión de la fiesta según sus propios intereses o recuerdos.
En cualquier caso, aquí estamos, aquí seguimos
He disfrutado su “Historia de Europa” cual crío con un sabroso caramelo.
Gracias por abrirnos la ventana de su sapiencia.

PS: Será que alguien se tomará el trabajo de escribir la historia de América como su Historia de Europa?

ricarrob
ricarrob
1 mes hace

Por mi parte, don Diego, sería muy interesante que don Arturo escribiera esta historia de América. Yo la seguirìa de igual manera, porque también es mía aunque ningún antepasado mío haya estado allí. Creo.

Interesante describir realmente como era todo el “idílico” mundo Precolombino, incluso desde la Prehistoria. Y desentrañar, por ejemplo, quienes eran realmente personajes como Simón Bolivar, y cómo se han apropiado de su figura, personalidad lo más opuesta posible al marxismo.

A pesar de las distancias, de las diferencias de origen, de las diferentes historias, todos pertenecemos a un estrato común. Incluso desde la Prehistoria. Como ejemplo, las representaciones artìsticas en las cuevas y las manos pintadas que, igual que en Europa o Asia, decoran las paredes de las cuevas.

Compartimos todos el mismo sustrato, para bien o para mal. Por eso, lo absurdo de los nacionalismos y de los particularismos culturales.

Saludos.